Indocumentados en EEUU: Amnistía Internacional denuncia y Obama suspende redadas pero Latino América no responde
Días antes del
viaje del presidente Obama a México, para negociar estrategias conjuntas para
detener los problemas comunes que afectan ambos países, el vicepresidente
Binden ha dicho ayer en Chile que “Se acabaron los tiempos cuando Estados
Unidos dictaba unilateralmente, cuando hablamos y no escuchábamos,” dando
señales de una nueva aproximación de EEUU hacia la región.
Esta nueva visión
debe incluir una reforma de las leyes migratorias en EEUU, que promuevan la
libertad y los derechos civiles en EEUU. Amnistía Internacional de EEUU ha
publicado un revelador informe sobre los centros de detención de inmigrantes en
este país, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional ha ordenado que se
detentan todas las batidas y detenciones planeadas.
Esta reforma debe
incluir la participación directa de los gobiernos de Latino América, con
acciones que eviten que sus poblaciones sigan huyendo de los resultados de
fallidas políticas, sociales y económicas en la región.
Aquellas personas
en Latino América que están pensando emigrar a Estados Unidos como
indocumentados -cruzando la frontera con México o a través de alguna visa
temporal no inmigratoria- deben pensarlo muy bien.
Entre 12 y 15
millones de personas viven aquí sin acceso a derechos humanos y como ciudadanos
de segunda clase, enfrentando una terrible crisis de salud, empleo, vivienda,
educación y trabajo. Todo esto ha empeorado con la actual crisis financiera del
país y las acciones represivas anti inmigrantes, incluyendo el encarcelamiento
y la deportación de millones.
“En este mes
solo he trabajado dos veces, y me he quedado sin ahorros, vivo con otros cuatro
amigos en un cuartito y me da pena pedirles ayuda. A veces pienso regresarme a
mi país, pero ni dinero para el pasaje tengo” me dijo ayer un trabajador
indocumentado de origen indígena de Perú. “Ahora hasta para cortar la
grama te piden documentos, y ni pararse en las esquinas porque viene la migra. Lo
peor es que la familia en el país de uno están peor que aquí, allá no tienen
que comer.”
Los inmigrantes
en este país que no tienen documentos legales para trabajar, viven en un
permanente estado de miedo, son abusados y mal pagados en los empleos, son
victimas de tráfico humano y viven sin saber que ocurrirá en el futuro,
mientras que sus derechos humanos son pisoteados por las autoridades
estadounidenses – con el silencio cómplice de sus países de origen.
El legado de Bush
La situación de
los indocumentados en EEUU se ha deteriorado continuamente en los últimos ocho
años — debido a las políticas racistas, xenofóbicas y capitalistas del
anterior gobierno de George W. Bush.
El gobierno de
Bush promovió un aparato de negocios para la represión, encarcelamiento y deportaciones
- financiado por miles de millones de dólares so pretexto de la seguridad
nacional- el cual ha causado la destrucción de cientos de miles de familias, la
expulsión del país de millones de personas, y el encarcelamiento, tortura y
abuso psicológico y moral que se ha infringido en millones de ciudadanos de
Latino América. Mientras tanto, hay gente que se hacen ricos de este negocio en
varios países.
La expresión más
bizarra y brutalista de este odio anti inmigrante es el caso del jefe de policía
Joe Arpaio, un radical racista del estado de Arizona (frontera con México) quien
ha creado cárceles al estilo de campos de concentración, manteniendo a los indocumentados
como presos de guerra, encadenados y uniformados como delincuentes. Estos
abusos han creado una campaña nacional de protesta y Arpaio se enfrenta a una
audiencia pública en el Congreso de EEUU en el mes de abril.
Mientras tanto
los gobiernos de la región han hecho poco o nada para proteger a sus ciudadanos.
Los presidentes Felipe Calderón (México), Álvaro Uribe (Colombia), Alan García (Perú)
y Antonio Saca (El Salvador) entre otros, han viajado continuamente a
Washington, DC para pedir a Bush que amplíe sus políticas comerciales
neoliberales en esos países y han solicitado apoyo militar y financiero para
sus gobiernos, pero no se han molestado en solicitar garantías para sus
sufridos compatriotas indocumentados.
No sorprende que
esos presidentes no se preocupen por sus ciudadanos. Después de todo, sus
gobiernos son los que promueven la explotación inhumana de trabajadores en esos
países, desde donde los pobres escapan del abuso, racismo y pobreza hacia EEUU.
Señales de cambio
Diferentes
organizaciones comunitarias, miembros del Congreso de EEUU, iglesias de
diferentes credos, sindicatos, ONGs, y líderes de todo el país, están
presionando al nuevo gobierno de Obama –sumergido entre tantos problemas críticos-
ha tomar acciones concretas para detener esta crisis humanitaria y detener este
abuso permanente y organizado contra la población inmigrante –de mayoría indígena
y afro descendiente.
El presidente
Barack Obama ha mostrado la intención de promover una reforma de la obsoleta y
fallida legislación anti inmigrante de EEUU, y se ha reunido con organizaciones
defensoras de los inmigrantes, y ha nombrado en su gobierno a personas
comprometidas con las comunidades de inmigrantes, incluyendo a Tom Pérez, un
dominicano que estará a cargo de la oficina presidencial para derechos humanos.
Inicialmente
Obama cometió un error al nombrar a Janet Napolitano –una ex gobernadora
militarista y anti inmigrante de Arizona- como ministra de Seguridad Nacional. Pero
la presión política está funcionando, y justamente ayer Napolitano ha ordenado
que se suspendan una serie de redadas y detenciones planeadas en las semanas
venideras.
Mientras tanto,
Amnistía Internacional de EEUU ha publicado un informe la semana pasada,
titulado “que asegura que más de 300.000 personas pasan por los centros de
detención de inmigración cada año en Estados Unidos.
“El informe
revela que miles de personas se pudren en las instalaciones de inmigración
estadounidenses cada año — incluyendo también a ciudadanos estadounidenses — sin
recibir una visita jurídica para averiguar si su detención es necesaria.”
Leer el reporte
completo en este link (archivo PDF)
México en la mira
La ministra del
Estado, Hillary Clinton –cuyo esposo ex presidente promovió el acuerdo
comercial TLCAN- ha dicho en México la semana pasada, que “su país no ha hecho
lo suficiente para detener la violencia y las drogas”.
México es el punto
de entrada más grande de trabajadores indocumentados a EEUU, así como de drogas
ilegales mientras que el 90% de las armas usadas por los narcotraficantes
mexicanos ingresan desde EEUU. Esto es resultado de las fallidas políticas
externas de ambos gobiernos en los últimos años – en poder de partidos
derechistas.
El presidente
Obama viajará a México en los días siguientes y buscará crear planes de
cooperación para resolver la brutal crisis de violencia que ocurre en ese país,
así como la ilegal migración de indocumentados. Muchos dicen que existen planes
de EEUU de intervenir militarmente en suelo mexicano, algo que será muy difícil
de lograr.
Dream Act
La semana pasada
también, el Congreso de EEUU ha aceptado el debate de la ley DREAM Act, que
permitiría a los adolescentes indocumentados –criados y graduados de escuelas
secundarias de este país- que sean admitidos en las universidades públicas. Hasta
hoy, millones de jóvenes talentosos y graduados con honores, son prohibidos de
continuar estudios superiores.
Las posibilidades
de promover la educación superior de millones de talentosos jóvenes, para que
sean los profesionales que promoverán el desarrollo de EEUU – en vez de
convertirse en delincuentes o trabajadores poco remunerados, es una situación ganadora
para todos.
Todas estas
medidas y acciones, son señales de que es posible que ocurra una reforma
inmigratoria en 2009, o a más tardar en 2010 en los Estados Unidos. Esas
medidas incluirían esta vez, acciones que reforzarán el ingreso de indocumentados
en las fronteras y sobretodo, políticas que disminuyan la pobreza en la región,
causadas en gran parte por la economía neoliberal que Bush promovió con sus más
sumisos aliados de la región.
Responsabilidad mutua
Ayer he
conversado con una familia cuyos miembros son todos indocumentados – excepto un
hijo que nació en EEUU. Ellos viven hace más de doce años en este país, al que
consideran su hogar. Los padres son personas decentes -en sus cuarentas- que
trajeron y criaron a sus cuatro hijos aquí esperando darles un mejor futuro. El
padre me muestra un mecanismo de monitoreo que la Migra (ICE) le ha puesto en
la pierna, después de haber sido detenido hace unas semanas.
“Tuve suerte,
solo estuve en la cárcel por tres días” me dice, casi con lágrimas en los ojos “Ahora
no puedo salir del estado de Maryland hasta que me llamen a la corte otra vez
ya para deportarme,”
La madre es la única
que trabaja en la familia ahora, sus hijos han terminado la secundaria con
premios de honor pero no pueden estudiar en la universidad “Tengo miedo que se
metan en las maras [pandillas]” dice la señora, antes de continuar su espera en
un centro de apoyo de asuntos de inmigración.
“Esto es una
pesadilla que parece no terminará, no sabemos como estamos sobreviviendo, nos
ayuda mucho la solidaridad de nuestros vecinos y organizaciones que nos apoyan,
estamos en la lucha, tenemos esperanza.”
Esperanza en
EEUU, es lo que queda cuando no existen gobiernos que defiendan a los
indocumentados de Latino América. Si el gobierno de Obama cumple con sus
promesas de ayudar a los indocumentados, una vez más este país habrá tomado
responsabilidad de sus culpas parciales.
Pero acaso los
gobiernos de Latino América estarán haciendo algo para evitar que este tipo de
tragedias sigan ocurriendo?
Existe una
responsabilidad de los países de la región para detener este tipo de inmigración
ilegal y de tráfico humano, hacia las naciones desarrolladas. Es tiempo de
exigir a esos gobiernos del hemisferio que asuman su responsabilidad mutua,
antes que esta crisis humanitaria empeore con la crisis financiera mundial.
De lo contrario,
seguirán viniendo millones de desesperados trabajadores a EEUU, arriesgando sus
vidas para cruzar una frontera desértica, hacia una país que desde hace tiempo
dejó de ser la tierra de las oportunidades para todos.



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