Los paraísos (fiscales) escondidos
La última reunión de los ministros de economía del G20, el grupo de los países ricos, centró la atención del planeta en los “Paraísos Fiscales”, y enfatizó la necesidad de acabar con ese tipo de prácticas. A solicitud de los integrantes del grupo, la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OECD) publicó una lista de países que no cumplen con los acuerdos internacionales de cooperación de impuestos, o sea que reciben dinero sin preguntar de donde viene y guardan el secreto.
La lista de la OECD, que fue publicada el 2 de abril, está dividida en tres partes: en la primera los países que aprobaron e implementaron los acuerdos de cooperación de impuestos, en la segunda los que acordaron pero aún no han implementado su aplicación, y en la tercera los que aún no han acordado cooperar. Los integrantes de esta última categoría o “lista negra”son: Costa Rica, Labuan (Malasia), Filipinas y Uruguay. De entrada no recuerdan a los típicos paraísos fiscales, no?
Ahora bien, si uno hace una rápida pesquisa entre asesores financieros, desde el punto de vista de un millonario interesado en que su dinero no sea visible ni se le cobren impuestos por él, la lista que proporcionan los expertos es bastante diferente. Por ejemplo, la firma Robert J. Mintz es un estudio de abogados de California, especializado en protección de capitales, léase evación de impuestos y preguntas incómodas. En su sitio web se puede encontrar una explicación detenida de los lugares del planeta donde se pueden “proteger” esos capitales y los métodos “legales” que lo permiten.
Sorprendentemente, el primero de sus países recomendados no está en la lista negra de la OECD. Mintz recomienda depositar el dinero indiscreto en Suiza, porque “sigue siendo uno de los más importantes centros bancarios (…) la Constitución Suiza, su Ley Bancaria y su Código Penal, proporcionan una base legal sólida para mantener estrictos niveles de confidencialidad”. El segundo de los recomendados por esta firma tampoco está en la lista negra: “Las Islas Caymán son uno de los mayores y más populares centros financieros. Ofrece una gran variedad de productos y servicios que pueden ser usados para desarrollar casi cualquier estrategia de impuestos y protección de capitales que pueda ser concebida”. Este centro en particular trae un mal recuerdo reciente a los uruguayos porque está vinculado a uno de los mayores robos a ahorristas que se han perpetrado en los últimos tiempos.
El fondo de la cuestión es que los tradicionales paraísos fiscales, los verdaderos, los que vienen jugando el papel de reducidores de las fortunas robadas y malhabidas desde la edad media; a última hora hicieron un par de sus consabidas jugadas diplomáticas, firmaron un par de tratados y consiguieron que sus amigos (a quienes cuidan sus capitales de miradas indiscretas) no los pusieran en la lista negra. En su lugar mandaron a dos pares de países pobres, que no tuvieron, no tienen, ni nunca tendrán voz ni voto.
Andorra, Bahamas, Islas Vírgenes, Gibraltar, Lichtenstein, Luxemburgo, Mónaco, Montserrat, Suiza, son sólo algunos de los viejos y conocidos paraísos donde se esconde el dinero sucio y nadie hace preguntas indiscretas. Esos países han recibido desde hace siglos los dineros que los reyes, los dictadores, los políticos corruptos (valga la redundancia) y los traficantes de drogas, armas y seres humanos; han acumulado y siguen acumulando en función de la desgracia de otros. Pero esos nombres no están en la lista negra.
El 16 de marzo, la prensa chilena anunció que el gobierno demandará a Banco Santander, Banco de Chile, Espirito Santo de Portugal, y al PNC Financial Services Group Inc. Por ocultar la fortuna de Pinochet. Todas estas instituciones son acusadas de esconder dinero robado por uno de los peores genocidas de la historia, pero ninguno de sus países es considerado “no colaborador” por al OCDE.
Tampoco están en esa lista Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Holanda, y los demás países que este año pasado permitieron que sus respectivos sistemas financieros vaciaran los principales bancos del planeta e hicieran desaparecer del día a la noche los ahorros de cientos de millones de trabajadores, esos están en la “lista blanca”. Ellos no tienen culpa ninguna porque integran el G20 y se acaban de reunir para salvar al planeta de la malignidad inconmensurable de Costa Rica, Labuan, Filipinas y Uruguay.
La pregunta es bastante fácil, ¿por qué resulta que ahora precisan información de estos países? Los nombres de los responsables de esta crisis son del dominio público, son los gerentes y directivos de cada una de las entidades financieras que hicieron desaparecer tanto dinero. Pero en lugar de sancionar a esa gente, y llamarlos a responsabilidad, se los ha recompensado con pagos extraordinarios usando para eso el dinero proveniente de los fondos de ayuda que los gobiernos (los obreros) justamente aportaron para paliar la crisis que estos señores generaron. Capaz que es para eso que buscan a los evasores y acumuladores de riquezas extraordinarias, para recompensarlos también. Al fin y al cabo, son sus iguales, y entre científicos no se van a matar los microbios.



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