Estados maleantes

Por Mumía Abú-Jamal

Después de unas eleccciones arruinadas por el fraude, un presidente toma el poder de su gobierno. Toda la oposición es intimidada al silencio.
 
El más alto cuerpo judicial del país da la bendición legal a su candidato preferido, que es del mismo partido político.
 
Los medios nacionales de comunicación esencialmente callan, convierten en demonios a la oposición y finalmente ignoran las voces de toda resistencia significativa; y dan covertura servil, generalmente sin crítica alguna al “Gran Líder” — a quien le gusta dar discursos con retórica militarista, extravagante y jactanciosa.
 
La maquinaria represiva del líder, su policía, sus carceleros, sus jueces y militares, violan con impunidad tanto la ley nacional como la ley internacional; torturan, golpean y asesinan a sus oponentes.
 
Cuando aparecen las protestas –porque protestas son inevitables– el líder no les da importancia y no considera mucho su significado. Las protestas no cambian ni influyen las decisiones del líder –porque El cree que él ha sido elegido por Dios para governar su pueblo, y en consecuencia sus creencias son más importantes que  cualquier ley.
 
Si éso suena como una nación maleante, lo es: pero probablemente no es la que Usted está pensando. Porque si Usted es un norteamericano promedio cuyas opiniones son formadas por los medios corporativos de comunicación, Usted no lo puede evitar, y piensa que me estoy refiriendo a Irán.
 
No.  No me estoy refiriendo a Irán.  Absolutamente no.

Estoy escribiendo sobre Estados Unidos de Norteamérica — especialmente después de las elecciones presidenciales del año 2000.
 
Piense en esto: ¿fraude electoral; bendición judicial; medios de comunicación serviles; rechazo presidencial de las protestas; líder ¿”escogido” por Dios?
 
To esta allí. Eso sin mencionar los costos nacionales y globales que continúan siendo pagados por la elección de una patrulla de paranoicos esquizofrénicos.
 
Pero, naturalmente, el nacionalismo de los Estados Unidos hace muy difícil que los norteamericanos vean a su país como un estado maleante. Pero la historia que no se sabe no hace falsa la historia.
 
Es verdad, Estados Unidos es un imperio maleante, que ha patrocinado estados maleantes alrededor del mundo, la mayoría como parte de la Guerra Fría, cuando había una Unión Soviética; entonces destruía, se apoderaba, reemplazaba y/o patrocinaba títeres a lo largo y ancho de Latinoamérica.
 
Si vemos la política de Estados Unidos contra las naciones nativas, “Indias” — los Comanche, los Creek, los Lakota, los Seminole, los Apache — y muchas, muchas otras naciones — entonces… de nación maleante los Estados Unidos se vuelve nación genocida.
 
Es un eufemismo decir que los medios de comunicación se han convertido en intrumentos del estado.
 
Los medios no nos informa — nos malinforma, mal adiestrando nuestras mentes para que no veamos nada de lo que en verdad vale la pena ser visto.

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