El asesino de la cocina.

Por Teresa Gurza.

Sus iniciales, EPOC, forman un nombre corto y hasta bonito, como de mascota chiquita.

Pero nada que ver con la realidad de esta enfermedad terrible y cada día más frecuente.

De acuerdo con el doctor Horacio Rubio Monteverde, director de Atención Médica de la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM, este padecimiento que se asocia al tabaquismo y a la inhalación de humo de leña, y cuyo nombre completo es Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, causa la muerte de casi millón y medio de compatriotas al año.

Y datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que en quince años será la tercera causa de muerte a nivel mundial.

Conozco a varias personas que la padecen – dos hermanos, un cuñado, un primo y dos muy queridos amigos – y es triste ver su sufrimiento porque les falta el aire.

El doctor Rubio especifica en el boletín de la UNAM de vinculación con los estudiantes, que esa limitación permanente de flujo de aire que padecen quienes tienen EPOC, es causada por anormalidades en las vías aéreas y el tejido fundamental pulmonar.

Que sus síntomas más frecuentes son dificultad al respirar, expectoración inusual, inflamación bronquial y tos crónica; y que se le llama “el asesino de la cocina”, porque se relaciona con el humo de la leña con la que se guisa en millones de hogares rurales.

El descubrimiento de la relación entre el humo de leña y la EPOC, es muy relevante; porque en el mundo hay tres mil millones de que personas, entre ellas varios millones de mexicanos, que dependen para alimentarse o calentarse de combustibles sólidos como el carbón.

Pero la enfermedad es también ocasionada por el humo del tabaco de los que fuman; y no sólo los afecta a ellos, también a la gente de su alrededor por lo que las autoridades médicas anticipan, que si no hay acciones desde los gobiernos para reducir el tabaquismo, las muertes por EPOC aumentarán los próximos años en más de 30 por ciento.

Este padecimiento es más frecuente en los hombres que en las mujeres; y por lo general ataca después de los 40 años.

Hay algunos factores que la agravan hasta volverla aguda, como la contaminación, arritmias o insuficiencia cardiaca, fractura de costillas o traumatismo torácico, trombo embolia pulmonar, bronco espasmos y uso inadecuado de sedantes, narcóticos o beta-bloqueadores.

La enfermedad se inicia con algunos síntomas como disnea progresiva, tos crónica más de tres ocasiones al año, y expectoración; y en la consulta el médico investigará los antecedentes de consumo de leña y tabaco; para después pasar a examinar el grado de la alteración ventilatoria obstructiva de la función respiratoria.

Para confirmar su diagnóstico, el doctor pedirá radiografías del tórax; y como para el tratamiento es fundamental diferenciar entre bronquitis crónica, asma, EPOC y enfisema pulmonar, solicitará realizarse pruebas de funcionamiento respiratorio y espirometría.

Y en algunas ocasiones, es necesario un estudio más especializado llamado pletismografía.

Los síntomas de la EPOC se presentan de manera tardía y no es curable; pero el tratamiento eficiente, retrasa la progresividad.

El primer paso para frenarla, es retirar al paciente del lugar donde inhala el humo; después de eso, puede ser tratado con alternativas como oxigenoterapia, corticoides inhalados o sistémicos, broncodilatadores, antibióticos y rehabilitación respiratoria.

Y como las personas con EPOC son más vulnerables a las infecciones respiratorias, se recomienda como medida de prevención indispensable, vacunarse contra la influenza y el neumococo.

Dada su incidencia, la Organización Mundial de la Salud estableció el segundo o tercer miércoles de noviembre como Día Mundial de la EPOC; y está auspiciando acciones para promover una mejor comprensión que permita diagnosticarla con mayor rapidez para ofrecer mejor atención a quienes la padecen.

En este cometido es fundamental que los profesionales de la salud,  como lo está haciendo ahora el doctor Rubio de la UNAM, difundan los aspectos preventivos; y que la población en general, recuerde la existencia de este padecimiento y evite en lo posible, sus factores de riesgo; que se recalque la importancia de hacerse un estudio respiratorio; y se alerte a la población sobre su gravedad.

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