Desigualdad y democracia: Daniel Ortega y ALBA educan al Occidente

Con los países del ALBA al frente, América Latina avanza en disminuir la desigualdad mientras Estados Unidos y Europa retroceden. La explicación de este fenómeno no es compleja. Desde la década de los 1980s, en los países occidentales, el modelo dominante neoliberal ha implicado un asalto persistente sobre el nivel de vida de la clase obrera y los sectores más vulnerables de la sociedad. Específicamente, el desempleo y el sub-empleo han sido usados como herramientas claves para controlar la inflación.

Antes de los 1980s el empleo pleno implicaba un nivel de desempleo de alrededor de 3% de la población económicamente activa. Con el predominio durante más de 30 años de la ideología neoliberal en los países occidentales, los gobiernos han atacado directamente a la clase trabajadora para imponer una política de desempleo estructural de 6%. En cambio, durante veinte años, desde los años 1990s hasta la fecha, la productividad ha aumentado sin los correspondientes aumentos salariales.

El resultado ha sido que desde 2003 hasta 2013 en Estados Unidos los ingresos medianos por hogar cayeron 5.6% mientras la inflación acumulada fue de 26%. El estancamiento de los ingresos para las mayorías y el constante declive de su poder adquisitivo contrasta fuertemente con el aumento estrepitoso en las ganancias corporativas. Ahora, entre la clase intelectual de las élites occidentales se ha desatado un debate agudo sobre la desigualdad, sus causas y los remedios.

De verdad, ese debate toma lugar en base a datos de una relevancia muy relativa. Por ejemplo los datos oficiales del desempleo dependen de la exclusión de ciertas clases de personas. En Estados Unidos, la medida oficial (U-3) es típicamente la mitad de otra medida (U-6) que incluye algunos sectores más de la población económicamente activa. También es válido notar que las cifras de empleo incluyen un gran porcentaje de personas sub-empleadas que solo trabajan medio tiempo.

Además, habrá que recordar que las clases más ricas no tienen salarios como tal, sino perciben renta por medio de exenciones fiscales o por medio de acciones y bonos disfrazados por un astuto manejo contable y el uso de los paraísos fiscales para mantener la riqueza fuera del alcance de las autoridades tributarias. Por otro lado, las cifras no indican un eslabón entre los niveles de desempleo y la desigualdad. Un país puede experimentar un declive en la desigualdad mientras se aumenta el desempleo y vice-versa.

El mismo proceso de estimar los niveles de desigualdad tiene sus dificultades y matices. Por ejemplo, una crítica fundamental del llamado coeficiente GINI es que tiende a ser indebidamente sensible a los cambios que afectan a la clase media. En realidad, son más significativos los cambios que afectan a los extremos de la sociedad, el 40% de la población más empobrecida y la élite del 10% más rico. Entonces, los verdaderos cambios pueden ser más profundos de lo que se indica por un solo método de medición como el coeficiente GINI.

Sin embargo, los datos y las cifras disponibles sí dan una idea de los procesos en marcha en el mundo. En Francia el coeficiente GINI ha aumentado por 4% entre 2007 y 2011. En España el aumento ha sido de casi 3%. En Estados Unidos la desigualdad ha empeorado mucho desde 2007. El dato para 2011 del Banco Mundial lo ubica al mismo nivel de Venezuela, como se ve en esta tabla

País / GINI 2011

(Banco Mundial)

Federación Rusa 40.10

Nicaragua 40.50

Venezuela 44.80

Estados Unidos 45.00

México 47.00

China 47.00

El Salvador 48.30

Ecuador 49.30

Costa Rica 50.70

Panama 51.90

Guatemala 55.90

Bolivia 56.30

Honduras 57.00

 

En julio 2013, la CEPAL produjo el informe “A desconstruir el declive de la desigualdad en América Latina”. El documento reporta el papel fundamental de la reducción de la desigualdad en los categóricos avances económicos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela junto con Argentina y Perú a nivel continental. Bolivia, Ecuador Nicaragua y Venezuela son miembros de la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA) junto con las islas caribeñas Cuba, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Dominica.

El informe de la CEPAL calcula que año por año entre 2003 y 2011, Nicaragua tenía el declive promedio más marcado en su índice GINI de 2.6% al año. Los datos para Bolivia y Ecuador son 2.05% y 1.99% respectivamente. En el mismo período el índice GINI para Bolivia cayó 15.5%, seguido por Nicaragua (12.2%), Argentina (10.7%), Perú (8.7%) y Venezuela (8.5%). La cifra para Ecuador no se dio por motivo de la falta de algunos datos necesarios.

Rafael Correa, Presidente de Ecuador, resumió el argumento fundamental de los países del ALBA cuando dijo en mayo 2014: “La pobreza en América Latina no es fruto de la escasez de recursos sino de la inequidad”. Durante varios años Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, ha argumentado que es necesario democratizar no solo la concentración del ingreso sino también los factores de la producción y la reciprocidad entre los gobiernos y sus pueblos. Las y los dirigentes de los países del ALBA concuerdan en que el desarrollo y la democracia dependen tanto de cambios en las estructuras de poder dentro de los países como de la equitativa integración regional.

ALBA es la iniciativa de integración más avanzada en la región en términos de esta re-estructuración del poder dentro y entre los países de América Latina y el Caribe. Es una iniciativa basada en los principios fundamentales de la solidaridad y la complementariedad. Cada país miembro de ALBA ha seguido políticas urgentes para erradicar la indigencia y eliminar la desnutrición. La reducción de la pobreza recibe la máxima prioridad por medio de las políticas que corresponden mejor a la realidad de los respectivos países.

En Nicaragua el Presidente Daniel Ortega y su equipo han diseñado y ejecutado políticas que han tenido un impacto social y económico revolucionario que corresponde precisamente a una profunda democratización de la economía y de las relaciones del poder entre el gobierno, el pueblo y las élites locales. Desde 2006, la pobreza extrema en Nicaragua se ha reducido de 17% a un poco más de 5% en 2013. Este y otros logros se han alcanzado por medio de una serie de políticas diseñadas en correspondencia a la compleja madeja de factores e intereses a nivel nacional y también en el escenario internacional.

Al integrarse al ALBA en enero 2007, Nicaragua liberó más de US$500 millones para su balanza de pagos por medio de la re-estructuración de su factura petrolera, acceso a nuevos créditos y más recursos de cooperación para el desarrollo. A la vez que el gobierno mantuvo sus relaciones con contrapartes tradicionales en Norte América y Europa, volvió a abrir relaciones de cooperación y de comercio con aliados como la Federación Rusa, Brasil e Irán.

Esta nueva política de relaciones internacionales permitió al gobierno aplicar políticas de desarrollo de la economía nacional muy dinámicas. La economía agropecuaria del país se transformó con la plena integración de las y los productores pequeños y medianos. Se reactivó el sector cooperativista. En las zonas urbanas, las políticas de crédito han promovido el enfático desarrollo de la empresa pequeña y mediana: Esto también ha beneficiado el desarrollo de industrias como el turismo.

El factor más importante de esta democratización de la economía ha sido acabar con la histórica exclusión de las mujeres como activas agentes económicas. Tanto los programas Hambre Cero y Usura Cero como los programas de titulación de la propiedad han fomentado el protagonismo de las mujeres. Se han entregado más de 180,000 títulos de propiedad en beneficio a más de 800,000 personas.

La insistencia del Presidente Daniel Ortega en la genuina democracia y en la reconciliación hizo posible un consenso nacional sobre el salario mínimo. Esto ha asegurado un aumento anual del salario mínimo de varios puntos porcentuales sobre la tasa de inflación. Esto se ha acompañado por la reforma equitativa del sistema tributario y del seguro social. CEPAL informa que el empleo formal en Nicaragua ha aumentado alrededor de 7% desde 2012 hacia 2014, mientras en los demás de la región se ha disminuido.

Una serie de importantes medidas han protegido el rendimiento de los ingresos de las familias más pobres. La gratuidad de la educación y la salud ha sido fundamental. También han sido muy importantes los subsidios del transporte, el agua y la energía eléctrica. Otras iniciativas significativas han sido la entrega de láminas de zinc por medio de Plan Techo, la red de abastecimiento a precios favorables por ENABAS de alimentos y artículos de consumo básico, y también la entrega de más de 58,000 viviendas a familias necesitadas.

Programas sociales como Amor para los Más Chiquitos están cambiando de la manera más positiva las actitudes y el comportamiento de la sociedad nicaragüense con respecto a la niñez. Hasta la fecha el programa ha beneficiado a 450,000 niñas y niños en todo el país. Esta inversión social también se ve en la salud con un énfasis en la salud preventiva. En 2013, MINSA aplicó más de 4,100,000 dosis de vacunas. Se ha triplicado el número de las Casas Maternas para apoyar a las madres de las zonas rurales antes del parto. Desde 2007 a 2012, la maternidad mortal ha disminuido en un 35% a 50 por cada 100,000 nacidos.

De igual manera en la educación, aparte de la renovación de infraestructura y la consolidación de un aumento en la asistencia escolar, se ha invertido mucho en la educación técnica y en la educación en el campo. El programa Merienda Escolar garantiza alimentación a más de un millón de niñas y niños de preescolar y de primaria. Se sigue consolidando la erradicación del analfabetismo en el país. La Educación Especial se ha desarrollado con la integración de niñas y niños con capacidades diferentes en el sistema de educación nacional y el desarrollo de programas dedicados para niñas y niños con discapacidad extrema.

La inversión social se ha acompañado con la transformación del la infraestructura nacional y la matriz energética. Las carreteras, puertos y aeropuertos del país se han extendido y renovado. La matriz energética ahora genera más de 50% de su producción con fuentes renovables. La refinería El Supremo Sueño de Bolívar, que será la más grande de Centroamérica, sigue la programación de su construcción cerca de León. Este año se inicia construcción de la represa hidroeléctrica Tumarín en la Costa del Caribe. También al final del año se iniciará el proyecto del Canal Interoceánico que incluye, entre otra infraestructura, un ferrocarril, un oleoducto y nuevos aeropuertos.

El proyecto del Canal Interoceánico también contempla la construcción de dos puertos de aguas profundas, uno en la Costa del Pacífico y uno en la Costa Caribe. El Canal completará la plena integración de los pueblos de la Costa del Caribe con lo demás del país, un proceso iniciado por el primer gobierno del Presidente Daniel Ortega con la Ley de Autonomía en 1987. Junto con el Canal Interoceánico, la recuperación del territorio marítimo usurpado por casi un siglo por Colombia también señala el compromiso incondicional del gobierno sandinista con el desarrollo de la Costa Caribe.

Toda esta inversión se ha basado en gran parte en la confianza generada por el trabajo de las fuerzas de seguridad del Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional. También se basa en el constante proceso de construcción de consensos con todos los sectores de la economía nacional. De mucha importancia ha sido la alianza estratégica del gobierno nacional con las 153 alcaldías municipales del país. Esta alianza ha permitido multiplicar el impacto de las políticas del gobierno Sandinista a nivel local, que ha cosechado resultados muy positivos, especialmente en el desarrollo del deporte para la juventud y en la promoción de la pequeña y mediana empresa.

Si las élites occidentales quieren saber como resolver su creciente problema de desigualdad, el modelo de los países del ALBA está a la vista. La receta tiene componentes muy sencillos: Democratizar la economía, defender los sectores sociales vulnerables, invertir en infraestructura, auspiciar la inversión nacional y extranjera, promover el empleo formal, hacer reformas fiscales equitativas, fomentar consenso y unidad nacional, promover relaciones de respeto y cooperación a nivel internacional. No es complicado. Si los dirigentes occidentales quieren revertir el fracaso de su inhumano, corrupto sistema anti-democrático, solo tienen que poner atención a la clase magisterial de Daniel Ortega y su equipo de gobierno en Nicaragua y sus homólogos en los demás países del ALBA.

Fuente: TORTILLA CON SAL/ARGENPRESS.info

 

 

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