Si ya tenemos la CELAC ¿Para qué la OEA?

Por Alberto Maldonado

No pensé que viviría para verlo, oírlo y palparlo: 33 países de América Latina (AL) y el Caribe, se reunieron en la revolucionaria La Habana (Cuba) y refundaron la CELAC, según la vio el eterno presidente de Venezuela; Hugo Chávez Frías. Es más, en el 2007 ya vio este señor que la fundación de la CELAC era obra de todos los días y más países querían tener algo que se asocia con la dignidad. El viejo sueño se cumple. Sin Estados Unidos y sin Canadá. Los países latinoamericanos y del Caribe; nadie más.

Del doctor Velasco Ibarra (Ecuador) no podemos decir que era “comunista” a pesar de que él decía que unas veces se levantaba con el corazón a la derecha; y otras, a la izquierda. De las 5 veces que subió a la Presidencia, solo una vez (la tercera) logró completar los 4 años que las constituciones vigentes en esos tiempos, determinaban un mandato. Pero el doctor Velasco se burlaba de la OEA como anticipándose a lo que vendría después. En los años 60, Estados Unidos se dio a la tarea de “botar” a Cuba de la OEA; sin decirlo, ya que Estados Unidos no pensaba que algún día “estos países del patio trasero” se darían cuenta de que el gran imperio no firmaba un solo acuerdo de los muchos que había que firmar. Y qué mejor que hablar de los “derechos humanos” sin haber suscrito el pacto de San José. Y así por el estilo.

No recuerdo bien pero creo que fue Fidel Castro el que bautizó a la OEA como el Ministerio de las Colonias de AL, o sea del imperio. ¿Recuerdan como fue el bautizo del TIAR años antes de que Estados Unidos plegara a Inglaterra de la señora Tatcher y le devolvió “Las Malvinas” a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia del Gran Imperio? Y el TIAR se fue al diablo; mejor dicho a Inglaterra; y las Malvinas, con el nombre en inglés, “volvió” a la Gran Bretaña. Y hasta la fecha (mayo 6/2014) se niega el ex imperio a hablar con los argentinos sobre las Malvinas. Desafiando a las Naciones Unidas; no hay para la Gran Bretaña, unas medidas cohercitivas semejantes; lo mismo para Israel que bombardea a los palestinos cada vez que el señor Netanyahu le da por eso.

En fin. Si ya tenemos la CELAC ¿para qué la OEA? volvemos a la pregunta inicial de este artículo. ¿Para qué? Es una perdedera de tiempo y de dinero. Claro que los y las periodistas que han plegado al gran imperio, no tendrán los dólares por doquier, que manda el gran imperio y los imperitos. Solo que lo que le está pasando a Venezuela, es para ponerse “a llorar” No sea que el señor de Fundamedios y otros de la misma ralea, se han quedado sin pega. La señora (o señorita) Botero se ha quedado sin pega ya que vive en Estados Unidos y ahí sí tendrá que trabajar. Porque nadie en Estados Unidos vive de gorra, por más Botero que sea.

Vuelvo a la pregunta inicial; ¿para qué la OEA? Nunca fue buena para nada de este mundo. Como no sea para Estados Unidos y los feligreses que tiene en nuestros países. Para nada más. De la CELAC, en cambio, se espera mucho. Para nadie es desconocido que la OEA sirvió al gran imperio y los imperitos; en cambio, la CELAC tiene que servir a los pueblos de nuestra AL y el Caribe. Para algo se ha fundado. Desde luego, la transición no será ni rápida ni en todo, se ajusta al tiempo. No vaya a ser que resulte “insulsa” la CELAC; entonces sí que nos fregamos todos: los que se van, porque ellos son los únicos que salen perdiendo; y los que nos damos cuenta que la CELAC tiene un gran partido que cumplir.

Hay que olvidarse lo de la OEA; o sea la Organización de los Estados Americanos. Por algo un presidente de Estados Unidos dijo que los países nuestros de AL y del Caribe eran el “patio trasero” del gran imperio. Y como patio trasero “que éramos” (¿ya no?) debíamos en todo parecernos a nuestros amos, especialmente en lo de la libertad y la democracia. Sino, no vale. Hoy que hablamos de esta libertad “de expresión” no es cierto que Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador no “gozan” de este requisito, según el gran imperio y sus muchachos (chas)

Ojalá a la CELAC, no le pase lo mismo que la OEA. Que unos cuantos países, dados de “más grandes” asuman el control de la CELAC. Por decir algo si México, Brasil, Argentina (por nombrar a unos pocos) no quieran parecerse “ni de lejos” a Estados Unidos y al Canadá. Que la CELAC sirva a todos, sin distinción, que don Simón (Bolívar, hace doscientos años ya lo advirtió) advertencia que los grandes imperios y los imperitos, en nuestros países, han echado al olvido. Ojalá a la CELAC no le pase lo que la OEA. Con no botar a nadie, basta.

Y a la CELAC le espera un largo camino. Uno de estos (caminos) es vigilar porque no se apoderen del Estado, vía militares, los de siempre. Ellos no necesitaron meses (peor años) para ser lo que fueron. Ahí tenemos el caso de Pinochet, los argentinos, los peruanos, etc. Los dictadores argentinos, en menos de 8 años, hicieron lo que Pinochet no hizo en 17, eso que Pinochet se dio el lujo de mandar afuera del país, a un millar y medio de chilenos, a los que trató de quitarles (y no pudo) la ciudadanía chilena. Y Pinochet fue recibido como héroe de su país luego de que pasó unas semanas de vacaciones en Londres, a todo dar y entender.

¿Dónde estuvo la OEA. cuando se produjo el cuartelazo en Chile y se apoderó del poder el señor Pinochet y sus muchachos? No hemos conocido ni una protesta de la OEA. Lo mismo cuando se produjo lo del señor Fujimori (en Perú) y lo mismo en los cuartelazos de Centro América. ¿Dónde estuvo la OEA para que en Guatemala no le santifiquen al señor Ríos Montt? Y conste que este señor se ufanaba que a nombre de una doctrina cristiana eliminó a los indios guatemaltecos (americanos) y los señores de la Asamblea de ese país, no se dieron cuenta de que es un genocidio. En este Ecuador, dirían hace años que solamente eran indios. A lo mejor que siendo españoles “se pasaron discutiendo” durante los años (siglos) que vivió la conquista, si los indios americanos éramos seres humanos y si teníamos alma.

Esta es una tarea urgente de la CELAC: declarar que nuestros indígenas tiene alma y son seres humanos, les guste o no. Para los años 90 del siglo 20 irrumpieron los indígenas en este Ecuador con fuerza que ahora no la tienen. ¿Por qué? Pues porque no supieron (o no quisieron) darse lo que otrora les negaron. Ahora que hay una nueva dirigencia de los indios ecuatorianos, pues que recapaciten un poco y no se dejen llevar por los “tira piedras” que solo sirvieron para eso.

Y colorín colorado, este cuento ¿se ha acabado?.

Fuente: ARGENPRESS.info

 

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