Triunfo de la extrema derecha provoca sobresaltos en Francia

Por Amilcar Morales Garcia

La victoria del extremista Frente Nacional (FN) en las elecciones francesas al Parlamento Europeo causa hoy una gran conmoción en París, donde analistas atribuyen estos resultados al descontento con los partidos tradicionales y las políticas de austeridad.

Esa agrupación, fundada por Jean-Marie Le Pen y dirigida por su hija, Marine, tiene una ideología racista y xenófoba y considera a los migrantes como los responsables de los principales problemas del país y de Europa.

De acuerdo con los datos provisionales, el FN consiguió el 25,4 por ciento de los sufragios, muy por delante de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), con 20,8, y del gubernamental Partido Socialista (PS), que recibió el 13,97.

A continuación figuran la alianza Unión de Demócratas Independientes-Movimiento por la Democracia (UDI-MoDem), con 9,8 por ciento; Europa Ecología-Los Verdes (8,9); y el Frente de Izquierda (6,25).

Contra lo vaticinado por los sondeos, la abstención, si bien fue alta, entre el 57 y 58 por ciento, no superó la de los anteriores comicios de 2009, cuando casi llegó a los 60 puntos.

Todos los resultados deben ser aún confirmados por el ministerio del Interior y luego avalados en la Eurocámara.

Para el presidente François Hollande y su formación política, el PS, esta es la segunda derrota consecutiva después del duro revés en las municipales de marzo, que motivaron la renuncia del entonces primer ministro Jean-Marc Ayrault y la reestructuración del ejecutivo.

Este lunes el mandatario convocó a una reunión de urgencia para analizar la situación tras el repunte del FN, que aparece como la primera fuerza política en estos comicios.

Los convocados por Hollande son el jefe de gobierno, Manuel Valls, así como los titulares de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius; de Finanzas, Michel Sapin; Interior, Bernard Cazeneuve; de Asuntos Europeos, Harlem Désir; y el portavoz Stéphane Le Foll.

Valls calificó la victoria del FN como un sismo y aseguró que Francia vive un momento “muy grave” luego de las votaciones.

De acuerdo con los expertos, las elecciones de 2014, tanto las locales como las europeas, son una evaluación al trabajo del gobierno, y también una referencia del estado de los diversos partidos de cara a las presidenciales de 2017.

En un artículo publicado hoy en el diario L’Humanité, Patrick Apel-Muller señala que los daños causados por las políticas de austeridad son los causantes de esta sanción inobjetable por parte de la ciudadanía.

Para el analista Patrick Planchenault, las formaciones gobernantes en los últimos años, la UMP y el PS, deben dar una explicación por los resultados de esta consulta.

Ellos, agregó, le dejaron a los Le Pen, padre e hija, la posibilidad de ocupar el espacio político con sus propuestas acerca del ultranacionalismo, la migración, la hegemonía de Bruselas y las carencias del Euro.

Mientras, Thierry Borsa, del diario Le Parisien, indica que “a fuerza de no obtener respuestas a sus necesidades, los franceses terminaron por rechazar a los partidos tradicionales”.

En medio de la euforia de su triunfo, Marine Le Pen exigió al presidente Hollande disolver la Asamblea Nacional y convocar a nuevas elecciones para la cámara baja, donde su partido sólo tiene dos diputados.

Otras fuerzas y organizaciones sociales exigen, por su parte, un cambio de rumbo en las políticas del ejecutivo, orientadas hasta ahora a favorecer a los empresarios con el pretexto de que, al mejorar la economía, se resolverán otros problemas graves, como el desempleo.

Lo cierto es que luego de este nuevo revés en las urnas, al mandatario le queda cada vez menos tiempo para reconquistar a los electores si desea permanecer un nuevo período en el Palacio del Elíseo.

La noticia no es menos mala para la UMP, que disfrutó por poco tiempo sus buenos resultados en las municipales de marzo y pasó al segundo lugar en las europeas debido, sobre todo, a sus contradicciones internas y la ausencia de un liderazgo claro en sus filas.

A pesar del llamado a las urnas hecho a último momento por el expresidente Nicolás Sarkozy, esto no fue suficiente para despertar el entusiasmo de sus electores quienes, con su ausencia, hicieron un fuerte llamado de atención a ese partido.

El próximo acontecimiento político en Francia ocurrirá en septiembre, cuando se renovará una parte del Senado y, a partir de allí, todas las miradas estarán puestas en 2017 y la lucha por la presidencia del país.

Fuente: Prensa Latina/ARGENPRESS.Info

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