Mesa Redonda de la OEA analiza violencia contra la mujer

 

Participantes en la Mesa Redonda. Foto: OEA.

Participantes en la Mesa Redonda. Foto: OEA.

La Mesa Redonda “Violencia contra las Mujeres y la Inclusión Social”, organizada por la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), se celebró este lunes en Asunción, Paraguay, en el marco de los eventos preliminares de la XLIV Asamblea General de la institución multilateral, que se desarrollará en la sala de convenciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) del 3 al 5 de junio.

La inauguración del evento, en el que participó el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, giró en torno a la estrecha relación existente entre violencia y discriminación, y coincidió con la celebración de los 20 años de la adopción de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como la Convención de Belém do Pará. El documento es un instrumento jurídico vinculante que cuenta con la ratificación de 32 de los 34 Estados Miembros de la OEA.

En sus palabras de apertura Insulza vinculó la Convención y su contenido con los debates que mantendrán hasta el jueves los Ministros de Relaciones Exteriores de las Américas en la Asamblea General, que tiene como tema central el “Desarrollo con Inclusión Social”.

“El objetivo de los cancilleres es analizar y buscar caminos para avanzar en uno de los temas más complejos que enfrenta nuestra región, que es la conciliación entre el gran desafío del desarrollo económico y el problema de la inclusión social”.

El líder de la OEA mencionó los avances económicos logrados en los últimos años en la región en términos de reducción de la pobreza y crecimiento sostenido, a pesar de lo cual, dijo, “las desigualdades y la exclusión social en nuestro continente no han variado. Las Américas son hoy un continente más rico y desarrollado, pero sigue siendo un continente profundamente injusto, con grandes diferencias en la distribución del ingreso”.

“La desigualdad no se expresa solamente en la diversidad de los ingresos de las personas, sino que se deriva de discriminaciones que están enraizadas muy profundamente en nuestra sociedad y nuestra cultura; ser indígena, afroamericano, migrante, discapacitado o trabajador informal, significa partir de una situación desventajosa”, anotó el líder de la institución hemisférica, quien resaltó que “la más dolorosa, más visible y más dañina discriminación en nuestra sociedad es, sin duda, la discriminación de género”.

Centrando su análisis en la situación de pobreza, discriminación y vulnerabilidad, el Secretario General Insulza afirmó que “un rasgo característico de la pobreza en nuestro continente es que un número desproporcionado de hogares monoparentales encabezados por una mujer, son pobres”.

“Una de las expresiones más importantes de la vulnerabilidad de las mujeres, y sin duda la más aberrante para una sociedad democrática que presume de iguales derechos para todos sus ciudadanos y ciudadanas, es la condición de víctima preferente y cotidiana de la violencia”, agregó.

“Por esa razón se dictó la Convención de Belem do Pará, que surge como resultado de la necesidad de enfrentar como países, con un conjunto de políticas y medidas, el tema de violencia contra la mujer”, explicó el alto representante de la OEA, quien agregó que durante los últimos 20 años, la región se ha posicionado como aquella con el mayor grado de desarrollo normativo para proteger a las mujeres de la violencia, con fuertes leyes integrales que reflejan, e incluso sobrepasan, las disposiciones de la Convención.

La Presidenta de la CIM, Alejandra Mora, Ministra costarricense de la Condición de la Mujer, habló del significado estratégico y político de la Convención y del impacto que ésta tiene para las mujeres que enfrentan condiciones que afectan a su dignidad. “Históricamente, las mujeres han estado excluidas de la experiencia del desarrollo debido a las jerarquías de género, a la división sexual del trabajo y a la dicotomía de lo público y lo privado. La exclusión de las mujeres es un tema multidimensional, que contribuye a precarizar todas las inserciones y actuaciones en los ámbitos económico, social y político y afecta a la posibilidad de las mujeres de influir en los sistemas y procesos políticos, privándolas de participar, ser representadas y acceder a los recursos públicos, lo cual pone límites a la democracia y al ejercicio de la ciudadanía de las mujeres,” afirmó.

La Ministra Mora hizo hincapié en la persistente desigualdad y la discriminación “que se convierten en detonantes contra la mujeres de la región, se exacerban y representan la principal barrera a la inclusión social y al ejercicio pleno de los derechos”. Afirmó igualmente que, al celebrarse 20 años de la Convención de Belém do Pará, “se hace necesario recordar el significado de la misma y cómo constituye el primer compromiso político de los gobiernos de la región para luchar contra este flagelo”. “Se trata de un instrumento que proporciona un marco jurídico, amplio, fuerte, para enfrentar los distintos tipos de violencia -física, psicológica y sexual-, tanto en el ámbito público como el privado”. Y concluyó explicando que la CIM ha iniciado un proceso para resaltar los avances logrados en los países de la región en la implementación de la Convención, identificando y visibilizando las buenas prácticas.

Por su parte, la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Paraguay, Cecilia Ugaz, relató los esfuerzos que la Organización mundial ha realizado recientemente para afrontar este flagelo, mediante la implementación de la campaña ”’Únete para combatir la violencia de contra las mujeres”, promovida por el Secretario General Ban Ki-moon. “Las actividades de la campaña se dirigen a dar visibilidad a esta problemática y a generar soluciones, fomentar la responsabilidad de todos los actores, invertir en la prevención, combatir la impunidad y mejorar la protección a las víctimas”, apuntó.

El secretario Insulza junto a mujeres panelistas. Foto: OEA.

El secretario Insulza junto a mujeres panelistas. Foto: OEA.

La Representanate de la ONU afirmó que la Convención de Belém do Pará “se ha constituido en un importante impulsor de políticas, leyes, programas y planes de acción nacionales y regionales orientados a la erradicación de la violencia contra las mujeres”. La Coordinadora Ugaz detalló además los pasos que el Estado Paraguayo ha dado para garantizar los derechos de las mujeres, colocando el tema en la agenda institucional.

“Tenemos que articular esfuerzos y acortar las diferencias para desarrollar un mensaje de cambio: la violencia contra las mujeres y niñas no es inevitable y puede ser detenida; tenemos el impulso y la voluntad política para promover el empoderamiento de las mujeres, y lo más importante, tenemos la convicción y los medios para hacer que las mujeres y las niñas tengan una vida libre de violencia”, indicó. Finalmente explicó que el Ministerio de la Mujer de Paraguay ya se ha sumado a los esfuerzos de sensibilizar y buscar adherir el compromiso de actores claves.

La Mesa Redonda de hoy debatió el “Segundo Informe Hemisférico sobre la Implementación de la Convención de Belém do Pará” bajo la conducción de la Secretaria Ejecutiva de la CIM, Carmen Moreno. Igualmente, fueron presentadas las conclusiones del Foro Hemisférico “Belém do Pará +20”, realizado en mayo en Pachuca, Hidalgo, México, con el título “La Convención y la prevención de la violencia: Buenas prácticas y propuestas a futuro”, así como los distintos casos y experiencias de algunos países de la región que participan en el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI).

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