Subida de aguas

Foto: Kristen Goodrich estudiante de doctorado en ecología social conduce por un barrio pobre de Tijuana que podría ser devastado por tormentas más extremas en los próximos años debidas al cambio climático. Ella y dos decenas de estudiantes de UCI están participando en FloodRISE, una iniciativa para ayudar a las personas a lo largo de la costa del Pacífico hacer frente a la subida de aguas. Foto: NAM.

Foto: Kristen Goodrich estudiante de doctorado en ecología social conduce por un barrio pobre de Tijuana que podría ser devastado por tormentas más extremas en los próximos años debidas al cambio climático. Ella y dos decenas de estudiantes de UCI están participando en FloodRISE, una iniciativa para ayudar a las personas a lo largo de la costa del Pacífico hacer frente a la subida de aguas. Foto: NAM.

Por Janet Wils

Tristán Lanza y Enrique Uribe, estudiantes de UC Irvine (UCI) han estado tomando el camión regularmente desde el campus hasta Newport Beach a tocar puertas. Lanza, 21, se dio cuenta la primera vez que se acercaban a la costa donde probablemente comenzarían las inundaciones.

En la Torre de Ingeniería de la UCI, el estudiante de posgrado Adam Luke, 23, lee atentamente los modelos hidráulicos computarizados que tomó semanas construyendo del estuario del Río Tijuanaentre la frontera Estados Unidos y México.

Dos horas al sur, la estudiante de doctorado en ecología social Kristen Goodrich, 30, está al volante de una camioneta blanca, conduciendo cuidadosamente por una calle llena de baches en uno de los barrios más pobres de Tijuana. Toma una foto de casas destartaladas a las que se llega por pasarelas desvencijadas. “¿Cómo saldrán estas personas si el agua tumbara esos puentes?”, se pregunta.

Estudiantes de todos niveles y de muchas disciplinas de la Universidad de California, Irvine están participando en el proyecto infraestructura resistente a inundaciones y ambientes sostenibles – o FloodRISE – un esfuerzo interdisciplinario de cuatro años y $ 2.8 millones financiado por la Fundación Nacional de Ciencias. El objetivo es ayudar a las comunidades a lo largo de la costa de California y del estuario del Río Tijuana mejor entender y hacer frente a la subida de las aguas y las tormentas más fuertes por el cambio climático. Ellos y sus profesores están sentándose en mesas de cocina de extraños, gateando a través de las alcantarillas y usando información de aviones que vuelan bajo para hacer frente a la tarea.

“El cambio climático es el desafío más grande de mi vida, y hay muchas cosas que hay que hacer, además de reducir las emisiones”, dice Uribe, de 22 años, una estudiante graduándose con una licenciatura en ciencias políticas. “Este proyecto tendrá impactos muy significativos, ayudando a la gente en las comunidades que están en mayor riesgo”.

Brett Sanders, presidente de ingeniería civil ambiental y profesor tuvo la idea de ofrecer al público estimaciones de riesgo más precisas que los mapas excesivamente amplios o anticuados de FEMA. Pero él no quería sólo conseguir números. Contactó a Richard Matthew, profesor de políticas, planificación y diseño y la ciencia política, y ellos diseñaron una estrategia para desarrollar modelos de inundaciones relacionadas con el clima en una base de casa por casa, para informar a los residentes que pudieran verse afectados y los responsables políticos locales sin causarles pánico y ayudar con las posibles soluciones, desde construir diques de mar más altos a la reubicación si fuese necesario.

“Estamos trabajando para ayudar a las comunidades manejar el riesgo. Los ingenieros pasan mucho tiempo desarrollando modelos de inundaciones, pero tenemos que hacer un mejor trabajo de comunicar los resultados”, dice Sanders.

Los investigadores de FloodRISE Hazard como Lanza y Uribe obtuvieron crédito para su curso de estudios por realizar encuestas de referencia a los residentes en bajo Newport Beach. Pero ambos crecieron en zonas tropicales de Centroamérica y han visto los efectos costosos, a veces mortales de los huracanes y otras condiciones de clima severo.

“Cuando me enteré del proyecto por parte de un profesor pensé en casa”, dice Lanza de la ciudad de Belice, que estudia estudios urbanísticos y la planificación urbana y regional. Los padres de Lanza a veces han tenido que cerrar su negocio debido a las fuertes lluvias y la infraestructura inadecuada de la escorrentía municipal.

Un ávido surfista, Uribe vive en una casa con otros estudiantes en Newport Beach y ha visto algunas inundaciones menores de alcantarillas, pero nada como los deslizamientos de tierra de 2010 que mataron a 23 personas, no lejos de su casa en Costa Rica.

Uribe dice que él estaba nervioso de hablar con gente que no conocía, pero ha sido sorprendido por la respuesta. Han tenido buena suerte en persuadir a muchas personas a tomar de 30 a 40 minutos contestando preguntas sobre todo desde la frecuencia con la que han experimentado inundaciones a sus ingresos y cómo escaparían de un desastre natural.

“Tenemos una tableta que les damos para que puedan señalar los caminos que ellos piensan que utilizarían para evacuar”, dice Lanza. “Es una pieza interactiva genial”.

Luke, que está estudiando para una maestría en ingeniería civil ambiental, está haciendo gran parte del trabajo de la mejora de mapas de riesgo de inundación que UCI está desarrollando. Él está encantado con el proyecto FloodRISE, que se basa en el trabajo de modelado que hacía cuando era estudiante universitario en el Medio Oeste del país.

Los mapas tradicionales de inundación son obsoletos porque se basan en los datos relativamente primitivos de Sistemas de Información Geográfica y, modelos informáticos simplistas y viejos. Pero las nuevas técnicas y modelos informáticos avanzados de Detección de Luz y Radar (LIDAR) ofrecen una resolución más alta, representaciones totalmente tridimensionales de los ríos y sus llanuras de inundación. Luke puede modelar como la altura y la velocidad de las aguas de un canal de inundación particular subirán a cada minuto durante una tormenta. Pero LIDAR cuesta más, y puede llegar a tardar hasta una semana para elaborar un solo modelo.

Para él, los viajes de estudio y trabajo de computadora minucioso valen la pena. Ambos niveles del mar y la intensidad de las tormentas de lluvia se prevé que aumentará como resultado del cambio climático en California.

“Podemos ayudar a las personas con esta información”, dice. La conclusión más difícil que ha hecho hasta ahora es lo que le podría suceder a las personas pobres menos equipadas para manejar las inundaciones en el cañón Los Laureles de Tijuana. “Todas estas casas serían arrastradas en una inundación de cien años”, dice, señalando a las parcelas agrupadas en la parte inferior de terraplenes escarpados por un lado, y una zona ribereña muy erosionada por el otro.

“Nuestra misión aquí es la de educar a los estudiantes, no se olvide”, dice Sanders. “Queremos que ellos tomen sus datos y sean capaz de explicar los resultados de una manera sencilla para facilitar la toma de decisiones en el contexto de inundaciones reales, ya sea en Tijuana o Newport Beach o Nueva Orleans o Bangladesh”.

Source: New America Media

Translated by Liz Gonzalez

 

 

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