El autoritarismo del presidente de Guatemala

El intento de intervención en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) muestra la profundización del autoritarismo de Otto Pérez

Otto Pérez, militar contrainsurgente, deformado por el conflicto armado interno y aún más en la Escuela de las Américas de Estados Unidos, viene mostrando sus características y actitudes autoritarias cada vez en forma más descarada, con miras a la instauración de una dictadura oligárquico-militar durante los próximos 10 años (cuatro de él y seis del próximo militar en la lista).

Para lograr este proyecto, ha considerado que hay que silenciar a la oposición, comprando voluntades por un lado y utilizando represión y pisoteando la ley por otro.

Los ejemplos son abundantes: al inicio de su gobierno, procuró que los editorialistas que pudiesen ser críticos quedasen excluidos de los medios; posteriormente, trató de acallar a El Periódico y La Hora con acusaciones antojadizas; negó el genocidio desde los primeros días e hizo actuar a la Corte de (In) Constitucionalidad (CC) para impedir la sanción a Ríos Montt; llevó al Congreso a emitir el absurdo acuerdo de que no hubo genocidio en Guatemala; hostigó a la Jueza Yassmin Barrios; cortó el período de Claudia Paz y Paz como Fiscal General, con el apoyo de la CC, y descarriló su candidatura para colocar en ese puesto clave a Thelma Aldana, persona de su total confianza; y pretende ahora que el Congreso, debidamente aceitado con cuantiosos fondos, le autorice, inconstitucionalmente, a alargar su período de desgobierno en dos años.

Desde los primeros días de su desgobierno, Otto Pérez puso los ojos en FLACSO-Guatemala como una presa importante. Por un lado, sentía la necesidad de detener el pensamiento crítico e independiente (no podemos obviar el allanamiento a las oficinas de AVANCSO el año pasado  en enero); por otro, canalizaría su ira contra los intelectuales del país y se garantizaría una institución académica que le respaldara.

Presentó una candidatura a destiempo y, aunque no se le permitió que su protegido de entonces fuese designado como Director, sí logró impedir que la persona seleccionada por los académicos de la institución fuera nombrada, generando una primera crisis institucional. Teniendo presente esta primera batalla no ganada, al designarse temporalmente a una persona no guatemalteca para dirigir FLACSO-Guatemala, Pérez ha vuelto a la carga, proponiendo ahora como su candidato, igualmente a destiempo y sin cumplir los requisitos, a Adrián Zapata, ex izquierdista y ex militante de la URNG, quien en su cambio de principios e ideología ahora afirma públicamente y respalda con su firma el documento que plantea que no hubo genocidio en Guatemala.

Nos imaginamos el enorme desprestigio que FLACSO-Guatemala tendría en el campo internacional si cualquiera de los doce firmantes de ese documento fuese su Director. No importa los méritos académicos o políticos que estos individuos hayan podido tener en el pasado, ese documento violenta la ética y la consecuencia con las víctimas. Negar el genocidio cuando la Comisión para el Esclarecimiento Histórico lo demostró en su informe “Guatemala: Memoria del Silencio” y el tribunal correspondiente lo confirmó en su sentencia contra Ríos Montt del 10 de mayo de 2013 es traicionar a las 200,000 víctimas del terrorismo de estado. Los doce se han colocado en el lado equivocado de la Historia.

Nosotros, vigilantes desde el exterior y preocupados por la marcha del neo-fascismo en Guatemala, nos  oponemos a la injerencia de Otto Pérez en FLACSO. Es contrario a la libertad académica que los estamentos políticos traten de determinar la conducción de las instituciones de docencia e investigación. Peor aún, cuando la intencionalidad es continuar el silencio sobre los crímenes de lesa humanidad y proteger a los responsables del genocidio.

Rechazamos la posibilidad de que Adrián Zapata sea Director de FLACSO-Guatemala e instamos a quienes tienen el derecho de participar en el proceso de designación que seleccionen a una persona absolutamente independiente del gobierno de Otto Pérez. La legitimidad y la credibilidad de la institución están en juego, al igual que el futuro de la democracia en el país. Con esta intervención se vulnera no sólo la sede académica de FLACSO-Guatemala sino a todo el sistema FLACSO (17 países) porque si se permite esta intervención aquí…qué garantiza que no pueda darse en otras sedes?

Estados Unidos y Guatemala, 15 de junio de 2014

Comité Ejecutivo de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG)

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