¿Podrá México romper la maldición del quinto partido?

Foto; AFP/BBC.

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Por Juan Carlos Pérez Salazar

Es a la vez la maldición y el Santo Grial del fútbol mexicano. Y lo ha sido por veinte años. Pero este domingo, en el juego contra Holanda, el conjuro sobre la selección de México podría romperse.

Y por fin llegar al quinto partido de un Mundial.

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En su historia, la selección de fútbol mexicana sólo ha clasificado en dos ocasiones a los cuartos de final de una Copa Mundo: en 1970 -cuando el sistema era diferente- y en 1986. Las dos ocasiones en que organizó el torneo.

Desde 1994 (no clasificó a Italia 90) el Tri no gana el cuarto juego y por lo tanto no ha podido disputar el mítico quinto partido

Dos décadas son un período muy largo. Suficiente para alimentar una obsesión nacional.

Pável Pardo conoce muy bien la sensación. Un centrocampista defensivo de gran pegada y liderazgo, formó parte de la selección mexicana en los mundiales de 1998 y 2006 (al de 2002 no fue por lesión).

Eliminada

En 1994, el Tri pierde con Bulgaria en tanda de penales, luego de empatar a un gol.

Francia 1998: cae por 2 goles a 1 contra Alemania.

En el 2002 los elimina nada menos que Estados Unidos. 2 a 0.

Alemania 2006: su némesis es Argentina. Pierde 2 por 1.

En 2010 volvió a ser eliminada por Argentina. 3 a 1.

Estuvo allí, pisando la gramilla, en el juego contra Alemania en Francia 1998. Perdieron dos a uno. Y de nuevo ocho años después, contra Argentina, en Alemania 2006. Exactamente el mismo marcador.

¿Cuál fue peor?

“Híjole. Es que las dos veces, si analizas los juegos… (En Francia 98) teníamos una posibilidad muy grande con Alemania de poder pasar. Jugamos bien y en los últimos diez minutos perdimos el juego”, recuerda para BBC Mundo.

“Después, en el 2006… pues fue un gran partido contra Argentina. Creo que uno de los mejores de ese Mundial, por la forma de jugar, aspectos tácticos. Todo. Y nos ganan con un gran gol, el de ‘Maxi’ Rodríguez. Sólo con un gol de esa clase se definía ese partido”.

No hay duda: la espinita sigue clavada.

¿Bloqueo?

Y se mantiene clavada no sólo en el costado de los jugadores, sino de todo un país.

¿Cuando empezó el famoso quinto partido a convertirse en una obsesión?

“A partir de Francia 98…O por ahí Japón 2002. Esa fue dramática, porque jugábamos contra el gran rival, Estados Unidos, ya nos considerábamos en la siguiente ronda, sin ningún problema… Y nos dieron una repasada. Fea”.

Quien así lo rememora es Daniel Ancheyta, coordinador digital de Deportes de Claro Sport.

Y como si él mismo hubiera estado en el campo de juego, recuerda cada cuarto partido.

“México ha perdido esos encuentros de maneras muy diferentes. En tanda de penales; ante rivales en teoría no muy fuertes. Y bueno, ya no se diga ante Argentina en el 2006 y 2010… Todo el mundo pensaba que en el 2010 México tenía posibilidades”.

Luego viene su veredicto: “A mí me parece, por lo que platico con los colegas, que pasa mucho por lo mental… Han sido muchos aspectos pero creo que el principal ha sido mental”.

¿Y cómo se desbloquea un bloqueo mental?

La profecía que se autocumple

Claudia Rivas está terminando su doctorado en Sicología del Deporte. En 2008 trabajó con el equipo Toluca que salió campeón. En su cuenta de Twitter se define como la “primera mujer en formar parte de un cuerpo técnico en el fútbol profesional varonil”.

Sigue metida de lleno en el “masculinísimo” mundo del fútbol mexicano, ahora asesorando a jugadores profesionales. Y por supuesto tiene una una visión sobre lo que ocurre con el famoso quinto partido.

“Hay lo normal del fútbol, aspectos tácticos, que se sube de nivel y que cada etapa es más difícil. Después, a nivel sicológico, sabemos el efecto de la expectativa o de la profecía que se autocumple”.

“Es algo que se ha estudiado en Harvard, en muchas partes. Es como la mamá que dice que el hijo va a ser un delincuente y se cumple. Tendemos a cumplir la expectativa de la gente de autoridad en nuestro entorno, aunque ésta no sea verdad”.

El problema es que esto, al volverse creencia, las carreteras neuronales se ponen en una línea de ineficacia. y entonces, paradójicamente, mientras más quiero más me tenso y menos consigo el cambio y el resultado”

Claudia Rivas, sicóloga del deporte

Y agrega que hay una explicación, no mágica, sino neurológica para esto: “El problema es que esto, al volverse creencia, las carreteras neuronales se ponen en una línea de ineficacia y entonces, paradójicamente, mientras más quiero más me tenso y menos consigo el cambio y el resultado”.

Profecías que se autocumplen, carreteras neurológicas, línea de ineficacia…

“¿Cómo se podría manejar? Lo que ha hecho México: estar muy centrados en la tarea, en que si le anulan un gol por offside, sigo buscando mi gol. Si no me marcan penal, reclamo, pero sigo”.

Claudia Rivas cree que la actual selección está cambiando actitudes profundas, enraizadas dentro de lo que significa ser mexicano. “Tendemos a ser un país victimista y tenemos una tradición victimista. Y eso es lo que ha roto esta selección. Pudo haber llegado como víctima -tuvo una muy mala eliminatoria-, pero ha roto con el paradigma”.

“Es una propuesta que parte obviamente del (entrenador) ‘Piojo’ Herrera desde lo táctico, de ir a ganar, de ser ofensivo. Pero lo táctico tiene mucho de sicológico”.

Pelando la naranja mecánica

Ahora se viene Holanda. Uno de los equipos que mejor ensamblaje ha mostrado en este mundial. Con dos delanteros -Robben y Van Persie- temibles y en plena forma.

Sin embargo, “en este Mundial se tenían muchas menos expectativas por lo desastroso de la clasificación. Ahora, aunque en el papel el favorito es Holanda, veo el ánimo bastante positivo”.

Y el periodista Daniel Ancheyta no es el único que piensa así.

Claudia Rivas: “Es la primera vez que veo a una selección sonreír. Aún perdiendo. Yo estuve en el empate contra Italia en aquella selección de Miguel Mejía Barón (Estados Unidos 1994) y no sonreían dentro de la cancha. Fuera lo hacían un poquito más, y tampoco creas que mucho. Pero esta selección sonríe, se abraza, tira a su director técnico y lo agarra a besos en el piso…”.

Agrega que, por supuesto, que a pesar de esta actitud positiva “es fútbol. Y el fútbol es tan injusto como la vida a corto plazo. A largo pone a cada quien en su lugar, pero a corto plazo tú puedes jugar maravillosamente y en un parpadeo te ganan las espaldas un contraataque… y te llamabas”.

¿Y qué dice Pavel Pardo, que después de esa decepción en 2006 -donde incluso salió lesionado en el cuarto partido- vio cómo su vida dio un giro positivo y se quedó en Alemania, jugando con el Stuttgart, equipo con el que se coronó campeón?

“Somos buenos. Lo único que nos falta es creernos que somos capaces. ¿Con Holanda? Va a ser un juego muy parejo, sobre todo muy táctico”.

¿Y cree que se puede romper esta “maldición”?

“Sí, yo creo que sí”.

Fuente: BBC Mundo

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