Watergate, la renovación de un edificio que marcó el fin de Richard Nixon

Los tours en barco por el río Potomac resaltan la historia del Watergate.

Los tours en barco por el río Potomac resaltan la historia del Watergate.

Por Thomas Sparrow

Tiene un diseño circular que no deja indiferente a nadie, un tamaño imponente, una relevancia única y un nombre evocador: Watergate.

Así es el complejo de seis edificios -tres residenciales, dos de oficinas, un hotel en remodelación y una zona comercial- que está ubicado en el noroccidente de Washington y jugó un papel fundamental en el mayor escándalo político en la historia de Estados Unidos, que hace exactamente 40 años desencadenó en la renuncia del presidente republicano Richard Nixon.

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Fue en el sexto piso de uno de estos edificios donde en junio de 1972, en plena época electoral, fueron arrestados cinco hombres que se filtraron a las 2:30 de la madrugada en la sede del Comité Nacional Demócrata para intervenir sus comunicaciones.

Ese allanamiento, que al principio parecía relativamente inocuo, terminó convirtiéndose en la base de una investigación que paralizó a Estados Unidos y progresivamente rastreó el espionaje telefónico hasta los círculos más cercanos al presidente.

En la zona comercial del Watergate hay restaurantes, una galería, un spa y una agencia de viajes, entre otros.

En la zona comercial del Watergate hay restaurantes, una galería, un spa y una agencia de viajes, entre otros.

En medio de la presión pública, tras confirmarse que estaba involucrado en los intentos por encubrir lo sucedido y con la amenaza de un juicio político en su contra por obstrucción a la justicia, Nixon se convirtió en el único presidente de Estados Unidos en renunciar a su cargo. Lo reemplazó su vicepresidente Gerald Ford, quien lo indultó.

Con el paso del tiempo, Watergate se convirtió en material de libros y películas, motivó debates sobre los límites del poder y el rol del periodismo de investigación y dejó una marca tan profunda que hoy el sufijo “gate” se usa para hablar de todo tipo de escándalos.

¿Pero, en medio de todo eso, qué pasó con el edificio?

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El complejo se volvió un punto de interés para los turistas, cuenta Giuseppe Cecchi, el ingeniero italiano que coordinó la construcción del Watergate a mediados de los años 60.

Cecchi admite que fue difícil volver a alquilar las oficinas del Comité Nacional Demócrata donde ocurrió el robo, pero por lo demás fue beneficioso para la zona.

Watergate es quizás el edificio privado más emblemático de Washington.

“Todo el mundo quería llevarse souvenirs de Watergate porque fue un escándalo tan publicitado”, le dice a BBC Mundo.

Cecchi recuerda que la licorera de la zona comercial, por ejemplo, vendió botellas marca Watergate y los turistas comenzaron a robarse las toallas del hotel que tenían el nombre inscrito.

Esa atención renovada, sin embargo, no cayó bien entre todos los residentes y la presencia de turistas se convirtió una de las “irritaciones menores” de vivir en un sitio que había sido diseñado para “servir las necesidades y los deseos de los ricos”, como recordó en 1983 un artículo de la revista Washingtonian.

Como vivir en un club campestre

El Watergate fue ideado por el arquitecto italiano Luigi Moretti y desde su creación misma fue algo diferente: el complejo de edificios resaltaba a la vista no sólo por su inmensidad y por su uso tanto residencial como comercial, sino también porque su forma circular se alejaba radicalmente del estilo cuadriculado que siempre ha distinguido a Washington.

Fechas clave del escándalo Watergate

         17 de junio de 1972: Robo en el complejo Watergate.

         11 de noviembre de 1972: Nixon es reelegido como presidente.

         30 de enero de 1973: Condenados dos exasesores de Nixon por el incidente en Watergate. Otras cinco personas se declaran culpables.

         18 de mayo de 1973: El senado comienza audiencias televisadas sobre el escándalo.

         17 de noviembre de 1973: Nixon declara “no soy un criminal”.

         27 de julio de 1974: Comité de la Cámara de Representantes aprueba juicio político contra Nixon.

         8 de agosto de 1974: Nixon renuncia. Se hace efectiva al día siguiente.

Todavía hoy, es imposible caminar por la zona y no reparar en esa estructura tan única en medio del paisaje.

Por ese estilo radical, por sus impresionantes vistas del río Potomac, su cercanía con el Kennedy Center -uno de los principales escenarios culturales de la ciudad- y su fácil acceso a la Casa Blanca y al Departamento de Estado, el Watergate fue desde sus primeros años un imán para los más poderosos de la capital estadounidense.

En su zona residencial vivían políticos y diplomáticos, en el hotel se albergaban las estrellas que figuraban en el Kennedy Center y quienes podían permitírselo hacían sus compras en las boutiques que abrieron a los pies del edificio. Todo era seguido por la prensa de la época, que publicaba fotos de las estrellas y las minucias del edificio.

“Sentíamos que vivíamos en un club campestre”, le cuenta a BBC Mundo Tina Winston, quien trabajó con Cecchi en los primeros años de Watergate, estableció allá un almacén de ropa femenina y vive en uno de sus apartamentos desde 1976.

Mientras ojea su colección de fotos en blanco y negro en las que sale con artistas y políticos famosos en el complejo, recuerda que había una sensación de comunidad que les permitía a todos encontrarse en la peluquería, en una de las piscinas o en las tiendas de perfumes o de velas, así como utilizar los servicios de domicilio del hotel.

 

“Resurrección” de Watergate

Hoy, el complejo Watergate no da la impresión de ser tan exclusivo. En las fachadas de algunos de los edificios se nota el paso del tiempo, algunas de las fuentes que adornan las zonas comunes permanecen apagadas y la zona comercial no tiene el aura del pasado. Cuando BBC Mundo la recorrió una tarde reciente, sólo unas cuantas personas disfrutaban del lugar.

 

Tina Winston vive en el Watergate desde 1976. El balcón con vista al Potomac es uno de sus lugares preferidos.

Tina Winston vive en el Watergate desde 1976. El balcón con vista al Potomac es uno de sus lugares preferidos.

Los Winston guardaron decenas de periódicos viejos sobre Watergate, que revelan cómo la prensa seguía de cerca todos los detalles de los residentes.

El hotel, por su parte, ha cambiado varias veces de manos en la última década, se convirtió en “un activo complicado” -como fue descrito en un artículo de The Washington Post de 2009- y permanece cerrado desde 2007.

Ahora está en proceso de renovación, pero su ausencia se nota y no sólo por la fachada en obra.

“Tener una parte del complejo cerrada y sin funcionar ensombrece el resto del complejo”, le dicen a BBC Mundo Peter Greenwald y Matt Pacinelli, de la empresa Penzance, que compró y renovó uno de los edificios de oficinas.

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Ellos hablan de sus intentos de “reposicionar” al Watergate, de su “resurrección”, de “refrescar” ese complejo lleno de historia, y explican que han logrado reducir del 60% al 10% el número de oficinas vacantes.

 

Es común ver turistas -como estos colombianos- que quieren tomarse una foto en el edificio.

El área residencial, por su parte, no está siendo promocionada sólo como una zona de lujo y Gigi Winston, hija de Tina y agente de finca raíz, dice que hay todo tipo de precios.

“Había una idea equivocada de que el Watergate era muy costoso, que todo costaba US$3 millones, pero también vendí uno por US$350.000 y otro con vista al río por US$400.000”, dice.

Lo que no ha cambiado es el peso histórico de Watergate y la afluencia de turistas y curiosos que quieren tomarse una foto en frente del lugar donde se desató el escándalo de Nixon.

Una de las atracciones del Watergate es su espacio exterior.

Una de las atracciones del Watergate es su espacio exterior.

“Llevo acá 32 años y no me canso de venir”, le dijo a BBC Mundo Linda Abadía, una colombiana que trajo a sus familiares para que conocieran. “Esto es historia”, agregó.

Gigi Winston está de acuerdo: “Personas de todo el mundo saben qué es el Watergate. No hay otro edificio que tenga eso. No lo hay”.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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