Baile mata moche…

Por Teresa Gurza.

Invitaba la semana pasada en este espacio, a ponerse cómodos y sacar palomitas para disfrutar de los nuevos videos políticos que seguramente vendrían; y no hubo que esperar mucho.

Entre los ahora ventaneados están miembros de la familia Stefan, emparentados con la esposa del diputado priísta por Zitácuaro Ascensión Orihuela, y con quienes La Tuta aparece repartiendo una herencia.

Y otro reciente video muestra a diputados panistas que en festejo posterior a reunión partidista, bailan pegadito con varias muchachas.

Algunos colegas piensan que eso indica que los del PAN, tienen doble moral; pero para mí que la tienen doble, triple, cuádruple o ninguna, según la necesidad.

Como Madero, para quien bailecito pudo más que denuncias de moches, casinos, derroches, y enriquecimiento ilícito.

Y es más que probable que sin quererlo, todos resultemos paganos del agasajo; porque el millón y medio de pesos que dio la Cámara para ese encuentro de tres días, es más que suficiente para alquilar casa de tres mil dólares por noche y a las invitadas.

Auto-balconeado fue Calderón, sin requerir videos ni chismosos, al censurar sin autocrítica a su partido y afirmar que como presidente, nunca declaró la guerra al narco. ¿Qué olvidos no?

Rara la aparición de videos.

Quién los graba y cómo; y cuándo y en qué medio se decide divulgarlos, son preguntas a las que urgen respuestas.

Es ilegal allegarse así las pruebas; pero mostrarlas y comentarlas, obedece en parte al hartazgo de la gente por lo que hacen los privilegiados del sistema; y el deseo de exhibir a los protagonistas, es patada de ahogado ante sus excesos.

En abusos, los diputados se han ganado uno de los primeros lugares, porque no se miden en gastos, ni siquiera sabiendo hay compatriotas a los que merma recursos, su avaricia.

Los periodistas escribimos sobre sus agandalles, pero fuera de pequeños escándalos mediáticos que se diluyen en el siguiente, nada pasa.

Y los mexicanos todos, les pagamos millonadas por “trabajar”; dormir, o reírse a carcajadas en la cámara; viajar en primera clase; hacer pachangas en el Senado; bailar en fiestas de partidos; comer exquisiteces fuera y dentro de las cámaras; beber vinos caros; y hasta por informar lo que hacen.

Para eso precisamente cada diputado recibió esta semana 58 mil pesos, además de sus dietas, comisiones, transportes, ayudas, apoyos, premios y prestaciones; y de algunos “extras” de los que poco sabemos, como esos 72 millones por aprobar las reformas legislativas.

Seguramente en lo que llaman “difusión de la tarea legislativa”, no saldrán fiestas y siestas; porque no acostumbran dar cuentas.

Únicamente 94 de los 214 diputados del PRI, 10 de los 114 del PAN, 18 de los 101 del PRD, 26 de los 28 del PVEM, 6 de los 20 del Movimiento Ciudadano, 9 de los 10 de Nueva Alianza y 2 de los 14 del PT, han entregado reportes sobre sus actividades del primer año como legisladores; ¡y ya van en el segundo!

¿En qué otro trabajo se aguanta tanto incumplimiento?

Recibieron también, entre marzo del año pasado y este, casi 225 millones de pesos adicionales.

Y como es su último año, la Cámara de Diputados solicitará un 30 por ciento más de recursos para los ocho meses que faltan para que termine la 53 Legislatura; que tiene ya, un presupuesto de seis mil 796 millones de pesos, pero quieren ocho mil 821.

En el desglose que presentaron se lee que 272 millones, se  irán en “ajustar la inflación”; y mil 753, en “gastos para cerrar el año”, como dietas, salarios, gratificaciones…

Y todavía pretenden, un bono de despedida de un millón de pesos por “desempeño legislativo”; o sea 500 millones más.

Este despilfarro es una afrenta para un país que tiene el peor salario mínimo de la región; y en donde, según informó a mediados de semana el INEGI, sólo 37 de cada cien adolescentes de entre 15 y 19 años pudieron cursar un grado de bachillerato; y conforme al INEE, un millón de niños menores de 17 años e hijos de padres pobres, deja la escuela cada ciclo.

Las principales causas de la deserción, son la falta de dinero para comprar útiles y la necesidad de trabajar.

Qué vergüenza.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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