Si sos joven, negro y pobre, cuidate del gatillo fácil en EE.UU.

Por Emilio Marín

 

Esa parece ser la conclusión luego de otro crimen contra un adolescente afroamericano en Ferguson, Missouri. La excusa de siempre: que el joven agredió al policía y quiso robarle el arma. Otro fracaso de Barack Obama y van…

Algunos ingenuos en Argentina creen que los fenómenos de “gatillo fácil” policial solamente ocurren en el país, o a lo sumo, en países “poco civilizados”. Para esas personas, de conciencia política escasa y lavada por medios de comunicación tan alineados con el Departamento de Estado, esas cosas no pasan en Estados Unidos.

Y sí pasan. Así lo ha demostrado el crimen cometido por un policía de Ferguson, suburbio de Saint Louis, estado de Missouri, contra el afroamericano de 18 años, Michael Brown. El sábado 10/8 un agente policial blanco lo ultimó a pesar de que tres testigos aseguraron que el joven iba desarmado y levantó sus dos brazos en señal de entregarse. El agente siguió disparándole hasta que Brown se desplomó.

No bien se confirmó la noticia del deceso comenzaron las protestas de los familiares y amigos de la víctima, a la que se sumaron otros sectores sociales, entidades de derechos civiles, periodistas, etcétera.

La actitud de Tom Jackson, el jefe de la policía local fue desastrosa. Falseó los hechos, asegurando que el muerto había intentado agredir al efectivo y arrebatarle el arma. Es la típica explicación que invierte los términos, ubicando a la víctima como agresor y viceversa. Una mentira de tan grueso calibre provocó una reacción social muy adversa, sobre todo porque el jefe policial se negó a proporcionar el nombre del tirador, frente a los requerimientos de la prensa y la defensa legal del abatido.

Lo que terminó de complicar las cosas fue la represión policial a las marchas. Los efectivos se militarizaron, con equipos de combate, uso de gases lacrimógenos y balas de goma, palos a granel, etc. Los argentinos bien informados, no de los citados más arriba, dirán que es lo que sucede cada vez que la Gendarmería de Sergio Berni, la Bonaerense de Daniel Scioli, la Metropolitana de Mauricio Macri o alguna otra policía brava del interior reprime una manifestación.

Es verdad, pero con una diferencia. En Estados Unidos los equipos de guerra empleados en tantos escenarios donde los norteamericanos intervienen siempre del lado de la (in) justicia, cuando están un poco obsoletos, son transferidos a las policías de los estados. Éstas no usan entonces armas de pequeños calibres ni van solamente de patrulleros sino que usan blindados y vehículos pesados. Eso se empleó desde el domingo 11, en varias represiones, en el curso de las cuales hubo saqueos de negocios y comercios. casi una postal de reminiscencias rioplatenses.

 

Mucha y poca puntería

Se nota que la policía, en este caso estadounidense pero también las de otros países, incluida Argentina, tiene una puntería excepcional. Los efectivos suelen aducir que trastabillaron y cayeron, disparándose accidentalmente su arma. Y así y todo, sin apuntar ni cuidar la puntería, las balas dan siempre en la cabeza de las víctimas.

Es lo que ocurrió también con Brown, donde su matador impactó varias veces y lo dejó como un colador.

Desde otro punto de vista, tal puntería deja mucho que desear, porque los policías corren como manada de lobos reprimiendo a la gente y apresan sin ton ni son. Es como si tuvieran licencia para detener sin límites y amplían innecesariamente el blanco de su represión. Por ejemplo, detuvieron y golpearon a 36 personas, luego a dos periodistas que transmitían desde una hamburguesería y también a un concejal que se atrevió a tomar algunas imágenes de la represión. Todos presos. Nosotros somos la ley y hacemos lo que nos plazca, parecieron decir el comisario Jackson y sus enfundados en ropa de combate militarizada.

Algunos ex combatientes en Irak y Afganistán, pero que regresaron con algunas ideas críticas de esas guerras, comentaron que los policías de Ferguson parecían estar actuando como los soldados norteamericanos en esos frentes. No es justo agredir así en Bagdad ni en Kabul, pero mucho menos en su país.

Se ve que de tanto oprimir y violentar a otros pueblos, en Asia, África y sobre todo América Latina, los cuerpos represivos norteamericanos adquieren un acendrado sentido represor y criminal.

Se dirá que ese concepto es exagerado porque se está hablando de un caso, del joven Brown. No es así, son muchos casos y en numerosos estados. No es una rareza ni circunstancia excepcional, ni se explica por un problema puntual en una fuerza de seguridad.

 

“Gatillo fácil”

Aunque sobrevivió para contarlo, el afroamericano Rodney King, apaleado en marzo de 1991 por varios efectivos policiales en Los Ángeles, provocó una seria revuelta social, sobre todo en los barrios de ciudadanos de color, como se les suele decir a los orgullosos negros. Antes de ese caso y luego hubo muchos más.

Dos son recientes. En 2012 fue asesinado a tiros otro adolescente afro, Trayvon Martin, en Florida, a manos de un vigilador privado armado cuando aquél caminaba por un barrio.

Ayer la agencia cubana Prensa Latina daba novedades del aso del afroamericano Eric Garner, muerto el 17 de julio pasado en Nueva York, luego que un agente de la policía de esa ciudad utilizara una llave de estrangulamiento al arrestarlo. Ese procedimiento o mecanismo de asfixia está prohibido en ese estado desde 1994 pero se sigue empleando. Garner era asmático y le provocó el deceso. La agencia PL informó que seis congresistas neoyorquinos pidieron al Departamento de Justicia investigar las causas de esa muerte. Los representantes José Serrano, Nydia Velázquez, Hakeem Jeffries, Gregory Meeks, Yvette D. Clarke y Charles Rangel enviaron una carta al secretario de Justicia, Eric Holder en tal sentido. También expresaron su preocupación porque el policía que mató a Garner, identificado como Daniel Pantaleo, está en libertad y cobra su salario normalmente, como si nada malo hubiera pasado.

Está el vínculo entre la represión policial, con sentido racista, y el sistema judicial estadounidense. Es que los cuatro policías que dejaron moribundo a King en Los Ángeles, fueron absueltos. También tuvieron fallo favorable los cuatro uniformados que asesinaron en 1999 al joven Amadou Diallo, de 19 años, frente al edificio de Nueva York donde vivía. Diez años después, en 2009, el policía que mató a Victor Steen, de 17 años, en Pensacola, Florida, tampoco fue enviado a prisión.

Como ya se apuntó, el muerto del año 2012, Trayvon Martin, asesinado en Florida, tampoco significó cárcel al vigilador que le disparó. Y hasta ahora ese es el resultado del proceso contra el agente Pantaleo, que estranguló a Garner. ¿Qué pasará con el policía que tiró contra Brown?

Por ahora el único progreso es que la Policía de Ferguson tuvo que identificarlo, luego de remolonear cinco días en los que se negaba. Se llama Darren Willson y está haciendo tareas administrativas. El jefe policial Jackson alegó que Willson había respondido un llamado al 911 “en el que se denunciaba un asalto a mano armada en el comercio”. Lo de siempre: el otro iba armado. Tirar primero y preguntar después. Y si el muerto no estaba armado, plantarle un arma suele ser un recurso válido.

 

El otro caldo: racismo

Para explicar los casos de “gatillo fácil” se utilizan varios argumentos, válidos y que pueden ser concurrentes tanto en Estados Unidos como en otros países capitalistas.

Uno es justamente el criterio de proteger a ultranza la propiedad privada y los capitales privados, que suelen originar muchos disparos a matar. En tiempos de crisis porque es tiempo de “vacas flacas” y hay que cuidar la poca ganancia; y en épocas de prosperidad porque lo que está en juego son demasiados millones.

Otro factor es la bestialidad policíaca en instituciones policiales corruptas y muy permeadas por la convivencia con el delito, muy poco democráticas. Si vienen de décadas de gobiernos autoritarios o directamente dictatoriales, como sucedió varias veces en Argentina, el problema suele ser muy serio. A lo sumo admiten que hay “una manzana podrida” pero en realidad está podrida casi toda la plantación…

La impunidad suele ser un elemento reproductor de esos casos de “gatillo fácil”. Si un policía mata y no tiene castigo, quiere decir que asesinar estaría de hecho permitido, podría ser el colofón. Y eso se traduce en más muertes por vías similares.

En el caso de Estados Unidos hay un caldo de cultivo extra para los crímenes. Hay muchas comunidades que no son “de primera” sino que ocupan lugares secundarios y especialmente oprimidos de la sociedad. Tales los afroamericanos, los latinos, los once millones de indocumentados, etc. En definitiva, tienen una masa de pobres y marginados. Pareciera que cometer delitos en su contra, incluso crímenes, no tiene la gravedad que sí toma ese mismo delito contra personas blancas y ricas. Es una justicia y una sociedad de clase, donde unos son más iguales que otros…

Los enfrentamientos en Ferguson ilustran uno más de los varios desastres y fracasos de Barack Obama. El afroamericano está discurriendo los ocho años de su mandato iniciado en 2009 y no ha sido capaz de poner coto a los fenómenos de “gatillo fácil” contra los jóvenes afroamericanos, no hablemos ya de superar el racismo.

Fuente: LA ARENA/ARGENPRESS.Info

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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