Inauguran XLVI Asamblea General Extraordinaria de la OEA

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, inauguraron el viernes la XLVI Asamblea General Extraordinaria de la institución hemisférica y coincidieron en la necesidad de revisar la política que siguió la región durante las últimas cuatro décadas en la materia, cuyo buque insignia fue “la guerra contra las drogas”, un concepto que ha variado de acuerdo a los nuevos mecanismos que la region busca de manera mancomunada para enfrentar este flagelo.

La reunión en Ciudad de Guatemala, que comenzó a debatir esta mañana el tema “Por una política hemisférica de drogas de cara al Siglo XXI”, tiene lugar tras un proceso que se inició con la publicación en mayo de 2013 del Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas elaborado por la OEA bajo la guía del Secretario General Insulza. Menos de un mes después, la OEA analizó el tema en su XLIII Asamblea en Antigua Guatemala, y a partir de ese punto se generaron debates, reuniones, y acciones experimentales por parte de los Países Miembros.

Insulza y Pérez Molina recordaron que la Asamblea de hoy representa además una oportunidad para que los países del hemisferio alcancen una posición consensuada sobre el problema de las drogas, y se presenten con una sola voz ante la Asamblea General Extraordinaria de Naciones Unidas que en 2016 debatirá el tema. El máximo representante de la institución hemisférica y el mandatario guatemalteco también coincidieron en que hubo “un antes y un después” en la región tras la publicación del reporte de la OEA.

El máximo representante de la OEA afirmó que el documento de la Organización logró romper un dogma en la región respecto a las políticas sobre drogas. “Desde el momento que presentamos nuestro Informe se ha escenificado en nuestro continente, y fuera de él, una discusión abierta tan franca como inédita sobre las opciones disponibles en la búsqueda de políticas más eficaces para enfrentar el problema de las drogas. Se trata de un debate que es seguido con atención por todo el mundo y cuyas conclusiones, algunas de las cuales se alcanzarán en esta Asamblea General Extraordinaria, nos entregan una gran responsabilidad”, recordó.

A modo de ejemplo, Insulza indicó que recientemente los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos, Ernesto Zedillo y César Gaviria señalaron que “la OEA y los países de Latinoamérica están contribuyendo positivamente a romper el tabú que ha silenciado por tanto tiempo el debate acerca de una política de drogas más humana y eficaz”,  y recordó que en un editorial, un influyente diario norteamericano  escribió que  “efectivamente el Informe (de la OEA) rompe el tabú al considerar alternativas al actual enfoque prohibicionista”.

En otro momento de su discurso de apertura, Insulza manifestó que tras un año y medio de debates existen consensos en torno a cuatro temas: el problema de las drogas se debe de abordar con un enfoque de salud pública; se deben implementar reformas judiciales orientadas a proveer alternativas al encarcelamiento; el delito organizado transnacional es un actor principal que debe ser combatido; y es necesario trabajar en el fortalecimiento de las instituciones judiciales y de orden público.

En relación al primer consenso, que consiste en que el problema de drogas se debe abordar con un enfoque de salud pública, indicó que, ya “en el Informe señalamos que era absolutamente contradictorio tratar al drogodependiente como un enfermo y, al mismo tiempo, penalizarlo por su consumo o por haber cometido un delito relacionado con éste”.

Respecto al segundo consenso, referido a que  se deben implementar reformas judiciales orientadas a proveer alternativas al encarcelamiento, señaló que “la aplicación de leyes severas sobre drogas ha disparado la tasa de encarcelamiento en muchos de nuestros países, contribuyendo a un grave hacinamiento en las cárceles”. En este sentido, apuntó que “varios países ya han decidido examinar la necesidad de adoptar medidas que permitan revertir esta situación, de modo que se respeten los derechos humanos y las garantías penales básicas, al tiempo que permitan mantener y garantizar la seguridad pública”.

Sobre el tercer consenso, Insulza dijo que hay acuerdo acerca de que el delito organizado transnacional es un actor principal en el problema de drogas. “Hoy existe consenso en nuestra región que esas redes criminales, que hemos tipificado como delito organizado transnacional, deben ser prevenidas y combatidas en un contexto de cooperación internacional”.

Insulza recordó que la Asamblea General Ordinaria en Guatemala en 2013 expresó “el compromiso de los Estados americanos de incrementar los esfuerzos para prevenir, detectar y sancionar las operaciones de lavado de activos provenientes de actividades delictivas, particularmente del tráfico ilícito de drogas y la corrupción, y reforzar la cooperación internacional para prevenir el ingreso, flujo y egreso de dichos activos a nuestros sistemas financieros”.

El cuarto consenso que mencionó el secretario general de la OEA establece que es indispensable fortalecer las instituciones judiciales y de orden público. En este sentido, observó que en muchos países del Hemisferio, y particularmente en aquellos que pueden ser caracterizados como de tránsito de drogas controladas, “existe una importante debilidad de las instituciones del Estado, que es agudizada por la acción corruptora de las propias organizaciones criminales y permite que esas organizaciones acentúen el uso de la violencia como forma principal de operación de sus actividades”.

Insulza afirmó que la OEA es el organismo adecuado en la región para debatir el problema de las drogas, porque se trata de un asunto claramente hemisférico. “El problema de drogas afecta a prácticamente todos los países de América, aunque los afecta de manera diferenciada, provocando en ellos efectos diversos”, dijo. “Sólo la OEA puede reunir toda esa diversidad de enfoques, intereses y opciones y, mediante un diálogo franco y guiado por la vocación de unidad y cooperación entre nuestros Estados”, dijo.

Al concluir su intervención, manifestó que “en esta etapa del camino de este proceso de reflexión y cambio sólo me cabe reiterar las recomendaciones que hiciéramos en nuestro Informe: como quiera que sea y sin importar las dificultades que deba enfrentar, la cooperación es necesaria y debe buscarse mediante un enfoque integral, basado en evidencia y experiencia científica y tomando en cuenta las realidades y necesidades de cada país”.

Por su parte Pérez Molina dijo que desde que asumió su cargo, hace casi tres años, el debate sobre el problema de las drogas tomó fuerza en la región. “El informe que nos presentó la OEA nos llevó a 16 meses de debates” y opinó que “estamos avanzando como hemisferio para encontrar nuevos enfoques y nuevas política para enfrentar el problema de las drogas”.

El presidente de Guatemala señaló que en la región algunos países están experimentado “con cursos de acción alternativos, y confío que nos van a proveer de conocimiento para transformar la realidad de nuestro hemisferio”.

El mandatario guatemalteco expresó su esperanza en que el debate de la Asamblea refleje “la complejidad de los desafíos que enfrentamos los Estados respecto al problema mundial de las drogas”.  “Estamos conscientes que el régimen internacional actual impone el prohibicionismo e inspira a la guerra”, dijo, y señaló que los países más afectados por esta política son los de tránsito, como Guatemala, que ha librado la guerra a un alto costo de vidas. En este sentido, pidió flexibilidad para interpretar las convenciones en materia de drogas, de modo que “cada país en el marco de su propia realidad pueda innovar”.

La sesión inaugural de la Asamblea contó con la presencia de la vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baledetti, el secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin, y varios cancilleres, viceministros de Relaciones Exteriores, y otras autoridades de los países miembros de la OEA.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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