Historias reales de niños combatientes

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Por Fredy Castro

Golpe de mano. Normalmente nosotros acostumbrábamos los golpes de mano en horas de la noche, desde las 11 hasta las 4 de la mañana por razones de acercamiento y retirada, y eran rápido. Dependiendo de cuál fuera el propósito podría extenderse un poco más de tiempo, por ejemplo; si había intención de recuperar pertrechos y armamento o solamente demoler ciertas áreas. Hago breve referencia a esto para que los que no saben tengan una idea acerca de lo que es el golpe de mano, que por la eficiencia fueron fundamentales en cualquier ataque, por la sorpresa y el pronto debilitamiento que causa a las bajas efectivas. Bueno, por la experiencia que tuve pocas veces se daba golpe de mano en el día y en esta oportunidad a nosotros nos amaneció, e iniciando eficientemente en pleno día subimos en peine, corriendo fusil en ráfaga carga en mano.

Como en un minuto teníamos las trincheras causando bajas y quebrando la moral del enemigo, pues el éxito inicial se empezó a poner mal cuando otro compañerito que estaba conmigo en la trinchera me dijo “les voy a tirar esta otra carga”. Tenía el enemigo gran llorazón del otro ladito, y cuando el compa haló la pita de la carga inmediatamente la explosión en su mano, cayó el cuerpecito al suelo. Estábamos en el copito o sea en lo más alto, y de tener todo controlado sentí mucha confusión en segundos, y les hablé a los otros compas; hey! hey!! y les dije el nombre del compa fallecido; les señalé y me dijeron, bájese, y caminaba para donde estaban ellos cuando dos granadas de mano —exactamente en el mismo instante— caen una a cada lado mío, ruedan un poquito y explotaron simultáneamente, pero Dios es lindo, sólo caí

Foto archivo.

El entonces Danielito. Foto archivo.

embrocado y no me pasó nada, bajé unos cuantos metros y me junté con los otros; uno de ellos era el jefe de grupo y me dijo: “estése aquí o sea a la par de él; mientras él se comunicaba para nuevas órdenes, pero en ese momento un enemigo lo tenía alineado sin percatarnos y tras un sólo disparo él se fue para atrás de espalda, le calló en medio de la nariz y la boca. No se le notaba ninguna gravedad, pero él murió inmediatamente, él era uno de dos hermanos que por cosas de la vida habían ido juntos ese día. El hermano llegó, lo miró, lo tocó y gimió, con lágrimas de dolor, y sin más espera enpezamos a descender con el cuerpo del compa enrrumbándonos hacia la comunidad de Guarjila, mientras nos escondíamos por los aviones que sobrevolaban, bajando por la colina con el cuerpo del compa ratitos en el lomo y arrastrándolo. Mientras nos encontrábamos con otros que fueron a encontrarnos; el otro compañerito se quedó exactamente en el copito del cerro, atrás en el lado inverso de la trinchera.

Les aclaro que por inferioridad física no cargaba a mis compañeros, sí ayudaba con sus pertenencias. Son momentos que marcaron mi vida, que jamás he podido olvidar como muchos otros, y lo escribo aún con lágrimas y con gran sentimiento de amor por los caídos y por los que aún viven, que sabe Dios y ellos que lo que escribo es una realidad de un proceso de grandes proporciones. Los amo en el amor de Cristo y si mis palabras causan algún sentimiento de cariño en sus vidas, sepan que es el amor de Dios el que toca, y por medio de Él tenemos vida, y no sólo está que es pasajera sino también la venidera, que será eterna; porque nuestro padre es eterno, yo lo creo. Los invito a creer con todo su ser al Dios altísimo que hizo los cielos y la tierra y a todos también.

Les comunico que por mi proceso muchos no me han querido y no soy bien aceptado, algunos más me recomiendan no hablar de mi pasado por temor, pero lo que yo escribo es testimonio de lo que fue mi vida, por lo que he pasado. Ahora yo pregunto ¿quien elige nacer en lugares de paz o de guerra, u otra occión pobre o rico? o los que analizan ¿pensarán en las lágrimas, la sangre de muchos que el pasado arrebató? no por ellos mismos, sino por el diseño del camino en la búsqueda de encontrar la meta, y los que no tuvieron cariño, amor, paz, entre otras cosas ropa un juguete o un te amo ¿será prudencia juzgar la inocencia? Muchísimos se fueron, algunos están pues. Las diferencias son pocas entre el que se fue y el que es: gracias a todos y todas y que Dios los continúe bendiciendo.

Fredy Castro era conocido como Danielito, durante los años que participó en la Guerra Civil salvadoreña que finalizó en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz.

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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