Sueña la derecha que no ganó las elecciones presidenciales de octubre

Una hipotética “tercera vuelta electoral”.

 

Por Bruno Lima Rocha

Estamos percibiendo un nuevo escenario en Brasil. Una hipotética tercera vuelta de las elecciones, representada en la composición de una mayoría, en la búsqueda de lograr la gobernabilidad para este nuevo período, dando paso al concepto de presidencialismo de una nueva coalición. Tal concepto seria la llave en la política brasileña – si fuera observado sin sentido crítico – porque entra como parte de las fantasías neo institucionalistas. Si fuera analizado por su naturaleza sustantiva, se revela la posición de gobierno, el cual hace campaña al lado de 10 partidos, aunque esconda en su propuesta, la defensa de conceptos oligárquicos en los programas de Televisión y Radios.

Ahora esta nueva etapa de gobierno, sobrepasa la rayas del absurdo y asume el secuestro de las propuestas de la derecha, creando una carrera de propuestas, entre el Palacio del Planalto (sede presidencial, donde queda del poder de decisión, en Dilma y Lula, por una parte) y la oposición neoliberal, apostando ente ambos, para ver quién muestra, de manera más convincentes las recetas, de una “reanudación de confianza en la estrategia de mercado”. En esta carrera *infeliz, asume el papel *preponderante, tanto la presión mediática – como veremos en el tópico más adelante -, como la ejecución de la teoría de las puertas giratorias, donde el pívot es un alto ejecutivo de finanzas que entra y sale del aparato de Estado, como si este fuera la prolongación de sus actividades privadas. Las palabras que siguen, no son propaganda ideológica, aunque no pierdan el sentido de creencias y normatividad. Imágenes que no son propicias, para quienes vive en un estado de pensamiento mágico, confundiendo el llamamiento publicitario del marketing político, con la política desnuda y cruda, aunque con ajustes de sofisticación, realizada por y por el piso del poder en Brasil.

La Media Económica de la depresión coloca el gobierno contra la pared

El telenoticiero más importante del Brasil, el Jornal Nacional, de la Rede Globo, exhibió una materia especial, en la edición de 21 de noviembre, acerca de la economía brasileña. Además de las perspectivas desfavorables, el telenoticiero líder de la emisora, no investigo en ninguna fuente oficial, hizo la panacea de comparar el presupuesto y gestión de la 7a economía del mundo, al cotidiano de una ama de casa yendo al mercado (ah los modelos, ah los modelos dichos “racionales”).

Y posteriormente tomó como fuentes especializadas a tres economistas: el profesor Simão Silber de la Universidad de São Paulo, Gustavo Loyola Brandão (que entró con el crédito de ex-presidente del Banco Central y no como socio de la Consultoría Tendencias, la más cara e influyente de Brasil) y por otra parte, a Antonio Delfim Netto (con el crédito de ex-ministro de la Hacienda, pero no decía que fue ministro de la dictadura en tres gobiernos). Donde hacían una alabanza al superávit primario (la economía anual del gobierno central para pagar interés y encargos de la deuda pública), pero nadie ha problematizado los servicios de la deuda, como una sangría desatada contra los recursos colectivos brasileños.

 

Obviamente este programa mostro importantes ausencias. No fue oída ninguna fuente desarrollista, gente como los dos economistas hoy más respetado en Brasil, simplemente los profesores Luiz Gonzaga Belluzzo (de la Universidad de Campinas) o Ladislau Dowbor (consultor de la ONU y profesor de la Universidad Católica de São Paulo). El material caracteriza más de lo mismo, lo que Noam Chomsky define como “Fabricación de Consensos a través de la obtención de consentimientos”. El programa apunta en la línea editorial, de pregones neo-neo-neo (neoliberal, neoclásica, neo institucional) y manipulación periodística. La línea editorial no es problema y sí la ausencia del elemento contradictorio. El horror de la presión mediática continúa.

 

Ya el programa Milenio (programa de debates más importante de la emisora de noticiero 24 horas, por cable, y que pertenece a la Globo *News) ha hecho una verdadera colección de una serie de tipo “brainstorm” de la oposición a la derecha. Lo hicieron en las cuatro semanas después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Se presentaron cuatro paneles, al que este analista asistió, abordando el escenario político, económico, de política externa y recientemente después de la Operación Lava Jato en su séptima fase y las consecuencias previstas para 2015, (la Operación Lava Jato es una acción de la Policía Federal investigando un gigantesco esquema de corrupción, intermediación política y formación de carteles en las grandes empresas, con contractos de construcción o prestación de servicios junto a la Petrobras), hubo sólo un invitado – de entre los doce presentes – que tenía alguna alineación a la izquierda.

 

Curioso lecho de Procusto, como hacía referencia Miguel Bakunin al tema de la libertad sin igualdad o de la propuesta de igualitarismo estatista, sin las libertades políticas. El gobierno de Dilma Rousseff camina a grandes pasos rumbo a la derecha (como veremos a continuación), pero los derrotados en las urnas traen una tesis, que apunta para algo muy fuerte, pero muy peligroso.

 

El profesor Bolívar Lamounier (uno de los fundadores de la ciencia política moderna en Brasil y afiliado al PSDB) afirmó que Dilma tendría “legalidad” (por haber vencido en las urnas), pero no tendría la “legitimidad” para tomar algunas medidas. De entre estas estaría la decisión – vista por la oposición como suicida, y tal visión es compartida por el Poder Ejecutivo, en especial en la Presidencia de la República – de profundizar la Nueva Matriz de la política económica.

Las derechas que no son parte del gobierno, (políticas, ideológicas y financieras, ven una composición ministerial reaccionaria y no se contentan. Quieren asumir las propuestas del controvertido político brasileño Roberto Jefferson, cuando afirmó en el año del 2005 (año clave para el escándalo de compra de votos en el Congreso) que el PT siempre desea el cuerpo del Estado, y con eso hasta se conforman en “ceder la cabeza”.

Tal sería el modus operandi del periodo de José Dirceu de Oliveira e Silva al frente de la Casa Civil (cuando era conocido como Primero Ministro) en el primer mandato de Lula. Ahora la derecha neoliberal quiere entrar en la cabeza del Poder Ejecutivo, instaurando una especie de autarquía en los ministerios claves del área económica. Estamos en medio del 3º turno y la escena es la media económica de opinión y el uso de fuentes privilegiadas (pero sin decir el origen de las informaciones), maniobra periodística conocida en Brasil como fonetismo.

La vuelta a la derecha sigue a pasos agigantados en el segundo gobierno Dilma

En este tópico, el escenario electoral de un gobierno que ya recomienza contra las cuerdas y dispuesto a ceder casi-todo, para hacer casi-nada. Revisando notas que salieron en el periódico Folha de São Paulo y la revista semanal Carta Capital, vimos que la lógica de la postura de la derecha en la economía sería inevitable. Solo al analizar la naturaleza de los gastos, cuya intención es permitir el pago de la deuda pública – mayor gasto corriente del presupuesto de la Unión.

Ahora salió a la luz el equipo económico, al menos los periódicos de envergadura del país dieron como correcta. El trío de hierro en los ministerios del área económica, ya indican y supuestamente con el endoso de los operadores : Joaquim Levy (actualmente ejecutivo del Bradesco – mayor banco privado del país – y siendo el mismo un auténtico Chicago Boy y compañero de ruta de Armínio Fraga); Nelson Barbosa (un casi-desarrollista, pero que, según los propios medios masivos, le gusta apretar el cinturón en las cuentas públicas), y, concluyendo, con la permanencia de Alexandre Tombini (el mismo presidente del Banco Central que tenía la altas básica de ganancias fijada por el Consejo de Política Monetaria a un 7,25% en el 2013 y que ahora la tiene fijada en el 11,25%) en la presidencia del Banco Central.

Entre las medidas que están en proceso, la elaboración de recortes de gastos en: – seguro-desempleo; – pensiones por muerte; – anticipo salarial.

Todo eso debe ser para endulzar la boca de la industria, ya que la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en las últimas semanas sería, come y duerme de la Presidencia y de la Casa Civil. La línea maestra de estas políticas – citando en la materia de la Folha de São Paulo (de 22/11/2014 – firmada por el reportero Valdo Cruz), es retomar el control de gastos – de forma lenta y gradual – para retomar la economía de gastos (ajustando el maldito superávit primario!) y, según el Planalto, evitar la recesión en el país.

La maniobra es simple. Delante de un acuerdo con en el frente político (institucional), con los efectos prolongados de la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI de la Petrobras) – y las de la nombrada Operación Lava Jato – la meta sería ampliar estas concesiones. Tal análisis es compartida en el artículo de la revista Carta Capital, firmado por André Barrocal (con fecha de 21/11/2014), y sería la síntesis del Bismarck ismo en su nueva fase.

Aumentan las concesiones públicas – destrabando la infraestructura en sectores-claves – como en ferrovías, puertos y más aeropuertos, el Estado entra con fondos garantizadores y el crecimiento tiene como protagonista el sector privado. Es decir, para que la Policía Federal (PF) no entre en acción nuevamente y dañe la imagen, como la posibilidad de protagonismo, de los sectores envueltos, con las prebendas de patrimonio público, mediante contrato (concesiones).

Con la sinceridad política y analítica que es característica a este analista, queda el cuestionamiento clásico. ¿Quién está tomando estas decisiones? ¿O, siendo aún más directo, a quién la presidente reelecta escucha, ya que ni Aloizio Mercadante – su principal consejero político en el primer mandato, una especie de Gran Vizir ya anunciado – estaría a favor de estas nuevas propuesta?

Luego, el concepto de fondo, es la pregunta clásica de la politología contemporánea: ¿Quién gobierna? Será que la presidente sólo oye los “consejos”, o llevan en cuenta las indicaciones del ex-presidente Lula que, según el mismo dijo, nunca fue de izquierda. ¿Quién, quienes de hecho toman las decisiones, ya que el partido de gobierno (el hoy por hoy débil social-demócrata PT) no está siendo escuchado para las decisiones fundamentales? Por lo visto, deciden Lula, Dilma y los “amigos” empresarios, como banqueros y grandes inversores.

Aunque no quiera analizar estas posiciones con un tono panfletario, veo estas decisiones como más de lo mismo, la actitud ya de costumbre del PT en el gobierno de hacer campaña por izquierda y gobernar por derecha. Concordando sus posturas con electores de ambos lados – las cuales vengo escuchando regularmente – tal hecho caracteriza una estafa electoral.

Bruno Lima Rocha es profesor de ciencia política y de relaciones internacionales, con formación también como periodista profesional, escribiendo desde el sur de Brasil.

Fuente: BARÓMETRO INTERNACIONAL/ARGENPRESS.info.

 

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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