La vida en Estados Unidos: ¿Un peligro para la salud del inmigrante?

Foto: NAM.

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Por Dan Gordon

Estados Unidos es una nación de inmigrantes que provienen de todas partes del mundo atraídos por la promesa de libertad y de una buena vida. Pero un cuerpo de pruebas considerable sugiere que para los recién llegados, la vida en los Estados Unidos puede ser peligrosa para su bienestar.

Cuando llegan aquí, los inmigrantes están por término medio más sanos que sus homólogos americanos nacidos aquí. Pero cuanto más tiempo se quedan aquí, peor les va en cuanto a enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes y salud mental.

Docentes de la Fielding School of Public Health de la UCLA están intentando identificar los factores que contribuyen a que el estado de salud de los grupos inmigrantes esté en declive y ocurriendo a lo largo del tiempo y de las generaciones.

Una parte del problema tiene que ver con la falta de conocimiento de la sociedad americana y su complejo sistema de asistencia médica. A muchos inmigrantes les falta seguro médico. Pero Marjorie Kagawa-Singer, profesora en la Fielding School y que se centra en dar una asistencia médica que tenga en cuenta de forma adecuada la cultura del paciente, señala que es más que una cuestión de costo.

“Si una persona acaba de llegar a este país, no habla el idioma y tiene que aprender a moverse dentro de nuestro sistema, es como si nos dejaran caer en medio de Siberia y esperaran a que averiguáramos lo que necesitamos”, dijo.

Por ejemplo, muchos inmigrantes de toda la gama cultural y educativa mantienen creencias sobre enfermedades y sobre cómo funciona el cuerpo que difieren del modelo biomédico que se practica en los EUA, agregó Kagawa-Singer, y muchos médicos de asistencia médica no han estudiado esas diferencias.

“Cuando hay problemas tanto en los conocimientos de la salud entre los pacientes como en la competencia cultural entre los médicos, el resultado es una ‘tormenta perfecta’ de gente que no podrá utilizar el sistema de asistencia médica incluso cuando se les ofrezca”, dijo Kagawa-Singer.

 

La paradoja latina

A pesar de desventajas sociales y económicas, los inmigrantes latinos recién llegados, según muchos indicativos, están más sanos que otros grupos. A eso se le ha llamado la paradoja latina. Pero hay indicios que demuestran que cuanto más tiempo están estos inmigrantes en los Estados Unidos, y en las siguientes generaciones, la paradoja desaparece: Aumentan los riesgos de condiciones crónicas como la diabetes, el cáncer y enfermedades cardíacas.

“Se entiende que están adoptando estilos de vida americanos poco sanos”, dijo Alex Ortega, profesor de la Fielding School y cuyo trabajo se centra en las necesidades físicas, médicas y mentales de los niños latinos y sus familias. Ortega también es director de investigación en el Centro de Salud de población y disparidades de la salud de UCLA, un proyecto de cinco años y $10 millones financiado por los Institutos Nacionales de Salud para estudiar y reducir los riesgos de enfermedades cardiovasculares en East Los Angeles.

Menos atención se ha dado a un fenómeno similar. Ortega ha hallado que entre los niños latinos, cuanto más tiempo han vivido en los Estados Unidos y más generaciones han vivido aquí sus familias, más alto es el riesgo de una salud mental pobre. Entre las posibles explicaciones: “A la vez que la gente inmigra y se acultura, en algunos casos pierden lazos familiares y sociales. Y sin esos sistemas de apoyo, les falta la red de seguridad para ayudar a protegerles de los efectos de una salud mental pobre”, dijo Ortega. Ha habido hallazgos similares para otros grupos inmigrantes.

 

Los efectos de la discriminación sobre la salud

Mientras que la asimilación puede que sea un factor importante en el empeoramiento de la salud de los inmigrantes, otros factores, como la cultura, la genética y el estado socioeconómico, tienen un papel importante. “Pero no explican completamente las disparidades de salud que vemos”, señaló Gilbert Gee, profesor en la Fielding School y miembro del Centro de Kaiser Permanente para la Igualdad sanitaria de la UCLA. De hecho, Gee cree que algo de lo que se atribuye a la asimilación puede que realmente sea el resultado de como se les ve a los inmigrantes en su nuevo hogar.

“Otro aspecto de estar aquí mucho tiempo es que uno experimenta más discriminación”, dijo Gee, que procura medir el impacto de esa discriminación en la salud mental y física. Señala que los inmigrantes van de sentirse en casa en su país de origen a ser vistos como una minoría racial.

“De repente ya no eres esrilanqués, sino simplemente asiático”, dijo Gee. “Ya es bastante estresante venirse a una nueva sociedad y aprenderse un nuevo idioma, pero es el doble de estresante cuando también se ha de tratar con estos estereotipos negativos”.

En un estudio de inmigrantes asiático norteamericanos, el grupo de Gee descubrió que la depresión clínica se podría predecir más por las experiencias de discriminación que por aculturación. Gee sugiere que esfuerzos recientes para pasar leyes de solo-inglés han creado un clima hostil para los grupos inmigrantes, potencialmente en detrimento de su salud.

Para Gee, esto subraya la noción de que las políticas de derechos civiles también son políticas de salud. “Cuando estamos cambiando la manera de definir a los inmigrantes, eso puede tener un impacto en la salud”, dijo.

Este reportaje fue adaptado de una versión más larga que se encuentra en el número de Otoño 2014 de la revista de la Fielding School of Public Health.

Fuente: New America Media

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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