Los Acuerdos de Paz, ¡veintitres años son suficientes!

Foto archivo.

Representantes del gobierno, la guerrilla y de organismos internacionales durante la fima del documento en el Castillo de Chapultepec, México. Foto archivo.

Dr. Leonel Flores

Hace mas de siete años escribí un artículo sobre los acuerdos de paz y el contenido parece que es de estos días. Mucho se ha hablado de los Acuerdos de Paz en El Salvador y de cuánto se ha hecho o dejado de hacer para consolidar la paz por parte de los actores del actual y pasado escenario político.

Los objetivos específicos de los Acuerdos de Paz incluían “poner fin al conflicto armado por la vía política lo más pronto posible, promover la democratización del país, garantizar el respeto irrestricto de los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña”. Los organismos internacionales dicen que solo se ha cumplido el primero de ellos: el cese al conflicto armado.

A veintitres años de la firma de los Acuerdos de Paz es importante saber si tanto la actual oposición y el actual gobierno han cumplido dichos acuerdos, pero más importante es saber si los que dirigen los destinos del país en los momentos actuales están retomando la agenda para cumplirlos. La pobreza, la exclusión, la marginación, la violación a los derechos humanos, la delincuencia y ahora la migración, siguen siendo los obstáculos mas grandes para el desarrollo humano en nuestro país.

En este proceso surge la pregunta ¿Veremos algún día una paz consolidada? ¿Qué se necesita para crear y fomentar una cultura de paz en El Salvador? Esta pregunta deberían hacérsela todos los firmantes del acuerdo mas importante en la historia de nuestro país, principalmente, ahora que alguno de ellos migraron hacia el lado de sus opositores, y autoevaluarse en cuanto si todos ellos han contribuido en este proceso. Los Acuerdos de Paz en nuestro país son referencia internacional y hay que hacerle honor en la práctica a este privilegio.

Estamos viendo como El Salvador ha entrado en un nuevo conflicto social de violencia e ideología. Por un lado el gobierno buscando cualquier tipo de solución para resolver uno de los más grandes conflictos post guerra que enfrenta el país: las pandillas. En segundo plano, un grupo opositor que al analizar profundamente su accionar se deduce que no solo quieren ver un país desangrándose en la violencia sino que se unen para vender un país imposible de recibir inversiones y mucho menos que ellos mismos —con algunas excepciones— den el banderazo de salida dejando sus inversiones a nivel local.

Si bien es cierto en América Latina la pobreza y desigualdad han disminuido con la llegada de gobiernos progresistas en la región, en El Salvador persiste cada día la pobreza, la desigualdad social, la delincuencia, la pérdida de los valores morales, y ahora con un nuevo factor agregado: las pandillas; mientras sus dirigentes nacionales están más preocupados por el proselitismo electoral permanente y atacar con todos los medios posibles a sus adversarios, como si en realidad fueran enemigos políticos.

El Salvador necesita buscar soluciones a sus mayores problemas, la delincuencia y la polarización social son dos de ellos, pero también está por enfrentarse a grandes crisis sociales, como el colapso del sistema de pensiones y el sostenimiento financiero de sus programas sociales. Se eliminó la parte de asistencia social del Ministerio de Salud, se eliminó la parte de previsión social del Ministerio de Trabajo y aunque el expresidente Funes inició la inversión social en nuestro país, son programas que pueden desaparecer sino se convierten en leyes de la República. Por lo anterior, es urgente un Ministerio de Desarrollo y Protección Social para que lleve las riendas de la inversión social como política de Estado, teniendo como eje central el bienestar y la protección social de sus habitantes.

El Salvador está mas centrado en reforma de partidos políticos, reforma electoral, gastos en proselitismo que en enfrentar los problemas de los de a pie. En Estados Unidos los políticos que buscan su postulación a un cargo político consiguen fondos para financiar así sus campañas y más de una vez sacando dinero de su propio bolsillo, en cambio en nuestro pais no solo sus habitantes cargan con la campaña electoral de los candidatos, lo que es peor, dinero de ayuda extranjera para obras sociales, ha sido usado para campañas presidenciales, dejando en la miseria miles de personas.

Crear una cultura de paz en El Salvador requiere de un gran acuerdo de nación y del involucramiento de todos los sectores sociales, sin exclusion. Es tiempo que en nuestro país se trabaje seria y prioritariamente en un nuevo acuerdo nacional que lleve a la reconciliación de la sociedad salvadoreña. Veintitres años son suficientes, no hay excusas.

 

*El Dr. Leonel Flores es director del Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, CIESS.

 

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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