El policía gay que esperó ocho años para volver a vestir el uniforme de Colombia

El teniente Viasús comandaba un escuadrón movil de carabineros en la zona de San Vicente del Caguán cuando fue retirado del servicio por su orientación sexual.

El teniente Viasús comandaba un escuadrón movil de carabineros en la zona de San Vicente del Caguán cuando fue retirado del servicio por su orientación sexual.

Por Arturo Wallace

El teniente William Viasús tenía 30 años, 150 hombres a su cargo, dos condecoraciones, tres menciones honoríficas y más de 35 felicitaciones cuando, sin mayores explicaciones, la policía colombiana ordenó su retiro del servicio.

El policía, sin embargo, adivinó inmediatamente la razón: sólo unos meses antes había admitido ante uno de sus comandantes su orientación homosexual. Y, a partir de entonces, las cosas no habían vuelto a ser las mismas para él en la fuerza pública.

Corría el mes de marzo de 2007 y cuatro años después las sospechas de Viasús serían confirmadas por un juez local, el que procedió a ordenar su reintegro a la institución así como el pago de salarios y prestaciones atrasadas.

“Hay serios indicios de que la verdadera razón, oculta y subrepticia, para proceder al retiro, fue su condición sexual”, coincidiría luego, en junio del año pasado, el tribunal de segunda instancia que se encargó de ratificar el fallo.

Aunque no fue sino hasta este lunes que Viasús pudo volver a vestir el uniforme que había tenido que quitarse ocho años antes.

Wiliam Viasús
Viasús espera que la policía le permita ascender rápidamente al rango de mayor, el ostentan sus compañeros de promoción.

 

Y su reintegro –que inicia con un curso de ascenso para el grado de capitán–parece especialmente simbólico en un momento en que los debates sobre la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo, y la discriminación que aún sufren homosexuales y lesbianas en Colombia, toman cada vez mayor fuerza.

Efectivamente, para esta semana se espera una decisión de la Corte Constitucional sobre el tema de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, mientras que a fines de mes debería oficializarse la primera demanda por actos de discriminación en contra de una persona de orientación homosexual.

“Y no sabemos que pueda pasar (con mi reintegro a la policía), pero yo confío en que estos ocho años haya habido una transformación de pensamiento, de cultura, de aceptación”, le dijo Viasús a BBC Mundo.

“País cambiado”

El teniente, en cualquier caso, por el momento se muestra optimista.

“Regreso a la institución con mucha ilusión, con mucha felicidad de haber recuperado lo que hace ocho años me fue arrebatado, y con mucha confianza de que voy a ser respetado, porque el ser humano debe ser valorado por sus capacidades y no por sus preferencias y sus gustos”, le dijo a BBC Mundo.

Y es que si bien Viasús dice estar consciente de que la batalla por la igualdad en Colombia está lejos de haber acabado, también espera que su caso pueda contribuir a esa causa.

Mientras que, como tal vez corresponde a un buen policía, cuando cuenta su historia da la impresión de que lo que lo impulsó a actuar fue sobre todo la necesidad de combatir lo que él percibía como una gran injusticia por parte de la policía colombiana.

William Viasús
Durante sus primeros trece años en la policía Viasús mantuvo en secreto su orientación sexual.

 

“Yo entré a la policía porque es una institución que está para cumplir la Constitución y para defender los derechos de todos los colombianos. Y no me parecía justo que en pleno siglo XXI no se consideraran las capacidades sino que se aplicara un criterio moral particular para decir ‘usted no sirve’”, le contó a BBC Mundo.

Según el policía, su comportamiento en la fuerza siempre fue intachable. Aunque su impecable hoja de servicios poco valió frente a los rumores sobre su sexualidad que poco a poco fueron acumulándose.

“En los 13 años que yo llevaba en la policía nunca me veían novias, nunca me veían hablar con mujeres de ninguna índole. Pero tampoco me veían andar con novios. Yo era muy entregado a mi trabajo”, dijo Viasús.

“Pero eso les pareció un comportamiento extraño y mis comandantes empezaron a buscar información de mí. Y corrió el rumor de que si no tenía novia era porque era homosexual”, le relató a BBC Mundo.

Pareja estable

La pregunta eventualmente se la hizo de forma directa uno de sus comandantes en la fuerza.

“Y yo le ratifiqué que sí, que yo era homosexual. Pero también le ratifiqué que yo no tenía ningún tipo de relación, más que profesional, con nadie del personal”, cuenta Viasús, quien poco después fue enviado de vacaciones, luego trasladado y finalmente retirado de la policía.

William Viasús
La batalla de Viasús por conseguir su reintegro a la policía duró ocho años.

 

La situación no sería fácil ni desde el punto de vista personal, ni tampoco laboral.

Aunque el teniente, que considera que sus superiores no se habrían sentido tan amenazados por su sexualidad de no haber tenido rango de oficial, nunca bajaría los brazos.

“Las adversidades le presentan a uno dos opciones: o te echas a llorar o las utilizas para fortalecerte. Y fuera de la policía yo por fin pude aprender a disfrutar mi homosexualidad; fui aceptado socialmente, familiarmente, cosa que no tenia hace ocho años”, explicó.

“Antes para poder hacer carrera yo me mantenía soltero. Pero ahora ya tengo mi pareja, llevamos cinco años, es una pareja estable”.

Mientras, de las transformaciones de Colombia también da cuenta el hecho de que, hoy por hoy, la ley también le da a su pareja los mismos derechos que a aquellas de sus compañeros heterosexuales.

Aunque no todos en el país están de acuerdo en que la igualdad deba extenderse hasta el derecho al matrimonio o la adopción por parte de parejas homosexuales.

“En Colombia sigue siendo difícil ser homosexual porque existe una gran doble moral”, dijo Viasús.

“Pero poco a poco hemos ido avanzado” concluyó.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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