Huérfano de padre y madre

Por Teresa Gurza

Me pasé varios días pensando si esta semana debía dedicar mi artículo a los festejos del Día del Niño en un país como el nuestro, donde un 36 por ciento de los menores de cinco años de edad padece desnutrición.

O si hablaría del Día del Trabajo, en momentos en que los salarios mínimos están a niveles de hace 40 años.

O de la impune y persistente corrupción.

O de lo que indica la declaración de la Coparmex, informando que todos los empresarios de la Ciudad de México han dado sobornos para agilizar trámites.

O de los videos de la Tuta con Rodrigo Vallejo, que muestran la vinculación y complicidad entre gobierno y crimen y la indignante impunidad.

O del 65 por ciento de cárceles nacionales controladas por el narco.

O del sistema de justicia que sólo avanza, si hay sobornos.

O de porqué creemos que la riqueza del subsuelo es de México, para de repente darnos cuenta que el 70 por ciento de las concesiones de explotación minera se han dado a extranjeros; y que son compañías canadienses, las principales beneficiarias.

O del oportunismo panista al ofrecerse a pagar a la niña Alondra su fiesta de quince años, para luego exhibirla en un mitin en Guanajuato, de la mano de Josefina Vásquez Mota.

O de lo que significa la existencia del “canalla verde”, como lo llama Jorge Alcocer.

O de la reforma que va y no va y siempre sí pero después, del D.F.

O de la felicidad que me dio saber lo felices que según una encuesta, somos los mexicanos.

O de los trabajos y problemas que pasan todos esos felices que emigran a Estados Unidos.

O de lo que implica que en este país de pobres, el presupuesto del INE ascienda a 18 mil 572 millones 411 mil 236 pesos; y que 900 millones de ellos, sean destinados a rentar mil 96 autos para sus funcionarios.

O de la docilidad, que por miedo a perder privilegios, ostentan los principales perredistas ante el gobierno.

O de las fotos publicadas por Reforma, de pacientes que esperan ser revisados acostados en pedazos de cartón en pasillos del Hospital General Ecatepec Las Américas; lo que contrasta con la avidez de los legisladores federales que al inicio de la 62 Legislatura, se aumentaron las subvenciones en lugar de las dietas, y han recibido en cinco semestres casi tres mil 500 millones de pesos; mil 177 millones de pesos para los del PRI y dos mil millones más para los otros.

O a preguntar si habrá otro “no te preocupes Rosario”, ahora que la Sedesol ha tenido que admitir que con todo y 17 años de programas como Progresa y Oportunidades, y los miles y miles de millones gastados con el pretexto de abatirla, los niveles de pobreza entre los mexicanos son hoy similares a los de 1992.

O de la denuncia hecha por el senador Encinas afirmando que 100 de las obras públicas cobradas a la Sedesol en Veracruz, no se realizaron; y que hubo un “desvío” de 500 millones de pesos de fondos federales.

O a imaginar cómo le irá a hacer el Instituto Nacional de Cancerología, ya con recursos escasos, al que ahora recortan  10 por ciento de su magro presupuesto.

O a admirar esa capacidad de perdón y olvido que el mismo Papa envidiaría, y tienen panistas como el gobernador Padrés de Sonora, que perdonó casi 780 millones de pesos que adeudan al estado 41 empresas de Javier Gándara, candidato del PAN a la gubernatura.

¿Cómo ven, verdad que había muchos temas nacionales para escribir?

Y también, muchos internacionales; entre ellos, la situación de emigrantes desesperados que arriesgan vida y familia por entrar a Europa; el sismo de Nepal; la brutalidad policíaca en EU contra negros y mexicanos, en fin….

Estaba yo en esas, tratando de resolver el dilema de a qué dedicar este artículo, cuando voy leyendo las conmovedoras declaraciones de la dirigente priísta Ivonne Ortega respecto a que el PRI, “es como una madre que lucha por sus hijos y toma las decisiones difíciles”.

Tan filial devoción, me hizo recordar ese chiste de un mexicano que platica con un inglés y un francés que alababan sus países y sus instituciones y cuando juraban que su mayor anhelo era morir por ellas, el mexicano les reviró:

“Pues no es mi caso, mi madre es el PRI y mi padre el presidente; y mi mayor deseo es quedar huérfano de padre y madre….”

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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