Niños que se escudan en el deporte

Niños y niñas practican con el balón, sin importar la cantidad de polvo. Lo bueno que invierten bien su tiempo después de clases. Foto: Ramón Jiménez.

Niños y niñas practican con el balón, sin importar la cantidad de polvo. Lo bueno que invierten bien su tiempo después de clases. Foto: Ramón Jiménez.

Por Ramón Jiménez

Diferentes programas de aprendizaje en grupo —cuyo objetivo principal es mantener a los niños y adolescentes alejados de la violencia que impera en la mayoría de ciudades salvadoreñas— están siendo puestos en práctica por más de una docena de voluntarios, quienes dedican parte de su tiempo en desarrollar las habilidades de sus discípulos.

Es el caso del programa Escuela de Fútbol Infantil Xeneizes, que funciona en las colonias Belén-Santa Emilia de la ciudad de San Miguel, en el oriente de ese país centroamericano.

Ahí participan niños y niñas con edades comprendidas entre 5 y 12 años de edad, quienes asisten unas dos veces por semana y se dividen en varios grupos.

Su crecimiento va en ascenso, ya que a pesar de haber iniciado hace solo algunos meses, en la actualidad el número de niños que llegan después de clases superan los 60.

“Buscamos que los niños de la comunidad estén ocupados en cosas sanas como es el deporte que nos gusta a todos: el fútbol”, destacó Gerardo Chicas, uno de los fundadores del proyecto deportivo, que cada vez está creciendo más.

“Es su formación deportiva tratamos de aplicarles disciplina, pero al mismo tiempo tratamos de facilitarles todo lo que necesitan, para que ellos se desarrollen. Ojalá que en el futuro lleguen a jugar en ligas profesionales”, agregó.

Según Roberto Cerén, asistente del entrenador, una de las aspiraciones de los encargados del programa es que pertenezca a una liga federada.

“Pretendemos jugar en una liga municipal en el estadio Charlaix [Miguel Félix]”, señaló Cerén.

Para formar ese programa Chávez, Cerén y el resto de voluntarios visitaron escuelas cercanas y además fueron a tocar puertas de casa en casa en el vecindario, para conversar con los padres de familia o encargados de los niños y niñas, y de esa forma inscribirlos al grupo inicial.

Aunque la cancha no cuenta con engramado, vestideros, ni graderías para los seguidores, ese no es un obstáculo para los niños, porque siempre tienen lo que necesitan para practicar, incluso reciben zapatos y uniformes gratis aquellos cuyos padres no cuentan con los fondos para comprarles.

“Hasta este momento estamos viendo bastantes frutos”, apuntó Cerén.

Así como estos niños dedican parte de su tiempo libre a la práctica del fútbol otros lo invierten en las diferentes ramas del deporte, el arte, proyectos académicos y musicales en diferentes ciudades del país.

En fecha reciente un grupo de alrededor de 150 niños y jóvenes adolescentes de la Orquesta Sinfónica Juvenil y Coro Don Bosco de Soyapango (en el área metropolitana de San Salvador) se presentó en el prestigioso centro para las artes Kennedy Center en Washington, D.C., donde fueron aplaudidos por una audiencia de alrededor de 2 mil personas, en su mayoría salvadoreños, que expresaron sentirse muy orgullosos.

A ellos también —como lo confirmó el padre José María Moratalla— “quieren mantenerlos alejados de la violencia”.

Para recaudar fondos el programa Xeneizes realiza diferentes actividades como rifas y otros eventos, ya que reciben algunos aportes para cubrir los gastos que se requieren, pero no son suficientes, por lo que están abiertos a recibir donaciones.

La página de Facebook se encuentra bajo el nombre: Escuela de Fútbol Infantil Xeneizes

Niños de 6 a 8 años. Foto: Ramón Jiménez.

Niños de 6 a 8 años. Foto: Ramón Jiménez.

Niños de 8 a 12 años. Foto: Ramón Jiménez.

Niños de 8 a 12 años. Foto: Ramón Jiménez.

 

Los pequeños jugadores con algunos de sus instructores. Foto: Ramón Jiménez.

Los pequeños jugadores con algunos de sus instructores. Foto: Ramón Jiménez.

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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