La familia que mandó a sus cinco hijos a la guerra

Esta imagen, probablemente de 1933, muestra a cuatro de los Campero: Raúl, Carlos, Julio y Fernando.

Esta imagen, probablemente de 1933, muestra a cuatro de los Campero: Raúl, Carlos, Julio y Fernando.

Por Jorge Quispe

 

La Guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Paraguay, los dos países más pobres de Sudamérica en ese momento, no solo tuvo pasajes heroicos como la defensa de Boquerón, cuando 600 bolivianos resistieron por 22 días el asedio de 14.000 soldados guaraníes.

El conflicto, que surgió por diferencias entre ambos países sobre la delimitación de sus fronteras, fue una “prueba de fuego” que dio lugar a inmensas muestras de amor a la patria.

Una de ellas fue la de la familia Campero, que mandó a sus hijos al frente de batalla.

A todos sus hijos, los cinco.

Un reciente censo de la Confederación de Excombatientes de la Guerra del Chaco (Conexchaco) señala que, en marzo último, en Bolivia apenas quedaban unos 105 de los 180.000 soldados o beneméritos que fueron movilizados en el siglo XX. Y los pocos sobrevivientes rondan los 100 años.

Este 14 de junio se conmemoran los 80 años del cese de hostilidades entre ambos países y BBC Mundo le cuenta la historia de los cinco hermanos Campero.

De Tarija al frente

Javier Campero Paz es hijo de Alina Paz Estenssoro, hermana del recordado presidente e ideólogo de la Revolución de 1952 Víctor Paz Estenssoro, cuatro veces presidente de Bolivia.

Su padre fue Raúl Campero Trigo, quien junto a sus cuatro hermanos Carlos, Julio, Gilberto y Fernando partieron desde Tarija, a sólo unos kilómetros del frente de batalla, para defender a su país.

“Que cinco hermanos hayan ido a la guerra es algo muy excepcional y el caso de mi padre y mis tíos solo muestra lo que tuvieron que pasar esos jóvenes bolivianos en un momento tan difícil”, cuenta Javier.

Registro
Este es el registro de soldados enlistados en la guerra, donde figuran los hermanos Campero.

 

Los cinco hermanos eran hijos de Julio Campero Paz y Francisca Trigo Arce. Un registro fotográfico, probablemente de 1933, muestra a cuatro de ellos: Raúl, Carlos, Julio y Fernando, que se tomaron la imagen cuando coincidieron en uno de los frentes.

“Durante esa época dos, tres y hasta cuatro hermanos de una misma familia iban a la guerra”, explica el historiador Robert Brockmann, que ha estudiado a fondo esta conflagración.

Pero cinco no era tan común, aunque hubo otros casos registrados como los de la familia Belmonte Camacho y sus cinco varones que partieron desde los yungas, la región tropical de La Paz, a las candentes arenas del Chaco.

Los Campero salieron de Tarija: en 1932, esta ciudad era el punto de salida de miles de soldados bolivianos que iban a defender al país ante el vecino Paraguay.

Cuatro en la foto…

De los cinco, Carlos era el mayor y, de acuerdo a los datos en Conexchaco, estuvo en la guerra durante los cuatro años que ésta duró. Formó parte de la Unidad Batería 12 y participó de la retoma del Fortín Platanillos.

Cuando empezó el conflicto tenía 28 años; regresó cuando todo había acabado y murió en la década de los años 70, con 68 años.

De Julio, el segundo de los hermanos, no se sabe mucho. “Mi tío Julio murió con avanzada edad”, se limita a indicar Javier.

El tercero de los hermanos, Raúl Campero Trigo, el padre de Javier, tenía 25 años cuando se convirtió en soldado.

Guerra del Chaco
Bolivia y Paraguay eran los países más pobres de Sudamérica en el momento del conflicto.

 

Estuvo los cuatro años en el frente, en un regimiento de caballería. Luego fue fundador del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que lideró la Revolución de Bolivia de 1952 y murió a los 71 años en 1978.

“Había diplomas con las condecoraciones respectivas (de los cinco hermanos), que se perdieron, pero detalles específicos ya no tenemos, porque murieron todos”, remacha Campero Paz.

Mientras que Fernando, el más joven de todos, contaba con 23 años al momento del conflicto bélico y tras la guerra llegó a ser general del Ejército.

“Durante esa época, los soldados eran llamados por la categoría y por el año de nacimiento, es poco probable que los cinco hayan entrado juntos en 1932 cuando comenzó la guerra”, expone el general en retiro e historiador militar Fernando Sánchez.

… y uno ausente

Tren en Puerto Casado
Mchos paraguayos fueron transportados a Puerto Casado para participar en el conflicto.

 

La foto que trascendió y dio a los Campero un carácter histórico no muestra sin embargo a los cinco hermanos: Gilberto, cuarto en el orden de la familia, estaba prisionero en Asunción cuando los otros cuatro posaron para la cámara.

Siguió la carrera militar tras la guerra y llegó a ser oficial de caballería. Murió muy joven, a los 34 años en 1944.

“En un accidente con una bala perdida cuando había alcanzado el grado de capitán”, puntualiza Campero Paz.

Según normas militares internacionales, indica Sánchez, “cuando hay varios miembros de una familia en edad para servir, no van todos, eso no es obligatorio, por eso el caso de cinco hermanos en la Guerra del Chaco es excepcional”.

“Quizás los dos hermanos menores, Gilberto y Fernando, podrían haberse quedado para cuidar de sus padres, pero no fue así, porque fueron a la guerra igual que sus tres hermanos”, sintetiza su sobrino.

Guerra del Chaco
Los cinco hermanos sobrevivieron el conflcito.

 

Los hermanos Campero Trigo retornaron al país tras el cese de hostilidades.

Mi padre y sus cuatro hermanos, todos con vida“, destaca Campero Paz, que dirige la Fundación Federico Demmer, un grupo que ayuda a jóvenes estudiantes en Bolivia.

“Yo tengo recuerdos de lo que mi padre contaba de la guerra. Él hablaba del hambre, de la sed y que gracias a la puntería que tenía podía matar animales salvajes para alimentarse”.

Fuente: BBC Mundo

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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