Viagra es la nueva receta para competir en la altura de Bolivia

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El estadio olímpico Hernando Siles de La Paz, a 3.600 metros sobre el nivel del mar, se levanta imponente en el corazón de esta ciudad boliviana.

Fue aquí donde el 1 de abril de 2009 Bolivia asestó un histórico golpe a una agotada Argentina, que fue derrotada por 6 goles a 1 en la fase clasificatoria del Mundial de Sudáfrica.

Son tantas las leyendas sobre el efecto que la altura genera en los jugadores de fútbol que Bolivia se ha convertido en territorio temido por los deportistas que viven al nivel del mar.

Pero cada vez más equipos están preparándose para vencer el miedo escénico con un inesperado aliado: viagra.

El sildenafil o viagra -la marca comercial por la cual se conoce popularmente al compuesto- se usa habitualmente para tratar la disfunción erectil o impotencia en los hombres.

Pero algunos equipos profesionales de fútbol recurren a este medicamento, aunque en dosis más bajas, cuando tienen que competir a grandes alturas como las de Bolivia.

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Algunos estadios bolivianos están a casi 4.000 metros de altura.

En febrero de este año, el médico del equipo argentino de River Plate recomendó a sus jugadores consumir un cocktail de sildenafil, aspirina y cafeína para paliar la falta de oxígeno que hay en Oruro, una ciudad boliviana a unos 3.700 metros de altura donde River se enfrentó a San José durante la Copa Libertadores.

“Es el esquema que se está usando actualmente para tener pocos problemas de adaptación de altura. Antes, se usaban diuréticos. Ahora, este es el esquema clásico”, aseguró el director de River, Pedro Hansing, a medios locales.

“Si bien el viagra no se ha descubierto para que mejore la eficiencia respiratoria, el sildenafil favorece a que haya una vasodilatación pulmonar“, le explica a BBC Mundo el doctor Rudy Soria, responsable de la Unidad de Fisiología del Ejercicio del Instituto Boliviano de Biología de Altura.

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El River Plate de Buenos Aires fue uno de los equipos que optó por la viagra para reducir el impacto de la altura.

“Eso va a permitir que la sangre fluya más rápido y que la hemoglobina transporte mejor el oxígeno” para compensar el efecto generado por la menor presión atmosférica, añade el experto, que lleva décadas estudiando el comportamiento de los deportistas en altura.

Uno de los efectos de la altura es la vasoconstricción a nivel pulmonar.

Los vasos se estrechan, por lo que el corazón tiene que vencer una mayor resistencia a la hora de bombear sangre a los pulmones. El sildenafil alivia esa resistencia.

Pero no, el viagra en los futbolistas no genera una erección, puesto que se administra en dosis más bajas y no hay una estimulación sexual en el terreno de juego.

El factor miedo

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Algunos equipos bolivianos apuestan por agotar psicológicamente al rival con el miedo a la altura.

En los preparativos antes de viajar a Bolivia, algunos equipos complementan su dieta con ácido fólico y con ensayos en cámaras hiperbáricas, espacios controlados por equipos médicos donde se comprueba el rendimiento de los jugadores en diferentes condiciones de presión atmosférica.

Pero ni con el empujón del viagra pudo River vencer a San José de Oruro en su estadio (perdió 2-0).

Y es que cuando alguien poco acostumbrado a la altura se ejercita o compite en Bolivia no sólo se dificulta la respiración o se aumenta el ritmo cardiaco.

También las temperaturas suelen ser más bajas en el altiplano boliviano y la radiación ultravioleta suele ser más fuerte, explica el doctor Soria, lo que también puede impactar en el rendimiento de los jugadores.

Y más allá de los factores fisiológicos, la altura puede influir además de otras maneras.

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Según los expertos, no hay riesgo para la salud de los jugadores en altitud, solo necesidad de prepararse mejor.

Una es a través de la densidad del aire, que disminuye con un aumento en la altitud, por lo que en la práctica, un delantero acostumbrado a competir al nivel del mar tendría más dificultades para controlar el balón en La Paz que en Río de Janeiro.

Por eso, los jugadores que acuden a competir a Bolivia suelen realizar entrenamientos específicos para controlar la fuerza con la que trabajan el balón antes de llegar a la altura.

La otra es puramente psicológica.

“Hay mucha leyenda y mucha excusa sobre el tema de la altura. Hay gente que cree que por jugar en la altura se va a morir”, le dice a BBC Mundo el exseleccionador de Bolivia y Chile, Xabier Azkargorta.

“Pero la gente muere por golpes de calor, por deshidratación y temperaturas extremas, no hay en la literatura médica ningún accidente mortal por la altura” en el deporte, señala.

“No existe ningún riesgo vital para el jugador más allá de los que pueda haber a nivel del mar o por el simple hecho de ser atleta de alto rendimiento”, apunta el médico deportólogo Guillermo Aponte, miembro de la Comisión de Defensa de la Altura de la Federación Boliviana de Fútbol.

“Pero hay países donde el tema de la altura está muy metido psicológicamente y los jugadores vienen con mucho miedo, se predisponen a agitarse mucho más, a tener frecuencias cardiacas más altas y mayor estrés prepartido”, sostiene.

“De lo que se trata es de explotar este tema psicológico y presionar mucho al rival, hacerlo correr para que sientan la falta de recuperación. Pero no siempre funciona, porque si no seríamos campeones en todas las competencias”, añade Aponte.

¿Y el que baja al mar?

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El estadio Hernando Siles de La Paz es uno de los más altos e imponentes del mundo.

Durante años, la altura de Bolivia estuvo en el centro de la polémica futbolística por unaprohibición de la FIFA de jugar competiciones internacionales a más de 2.750 metros sobre el nivel del mar.

Los bolivianos acusaron a la FIFA de promover un veto que “marginaba y discriminaba” a su país, señalando a las grandes federaciones del fútbol sudamericano -Brasil y Argentina- como cabilderos oficiosos de la campaña.

Finalmente la FIFA suspendió la prohibición en 2008, pero la controversia continúa.

Y los bolivianos argumentan que ellos mismos tienen que competir a alturas muy diferentes cada semana dentro de su campeonato nacional (mientras La Paz está a más de 3.600 metros, otros territorios como Santa Cruz se encuentran a unos 400 metros).

“A nosotros nos afecta mucho más bajar a nivel del mar que a ellos subir a la altura”, argumenta Guillermo Aponte.

“Hay disminución de la presión arterial y de la capacidad de respuesta, disminución de la cantidad y calidad de impulsos nerviosos, encharcamiento de miembros inferiores (lo que hace que algunos jugadores aumenten una o dos tallas de zapato al bajar al nivel del mar), tenemos que usar más fuerza por el aumento de la densidad del aire…”

En el campo de entrenamiento del club Bolívar, en La Paz, decenas de niños esperan que termine la sesión para saludar a sus ídolos.

Como cualquier país sudamericano, Bolivia tiene pasión por el fútbol.

Por eso sus fans esperan que los jugadores internacionales puedan vencer pronto su miedo a jugar en las grandes altitudes.

Y sueñan con que algún día, con la ayuda de la medicina y la ciencia, puedan ver a las más grandes estrellas jugar en lo más alto del mundo.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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