Echaron jabón, se resbaló y cayó al túnel

Foto archivo.

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Por Teresa Gurza

 

Nuestra semana empezó con la fuga del Chapo, a un año cinco meses de estar preso en un penal de alta seguridad en el que todo falló.

Es increíble que un gobierno que no ha podido dar seguridad a sus ciudadanos, sea también incapaz de resguardar el limitado territorio de una prisión que está totalmente a su cuidado.

Y fueron deficientes tanto el discurso de Osorio Chong la noche del lunes, como sus respuestas en las dos conferencias de prensa.

En su afán de defender al gobierno y la seguridad del Altiplano, que no es tanta porque permitió al Chapo fugarse, Osorio Chong más bien parecía presumir el poder del delincuente para aún preso, haberse podido allegar la “tecnología de punta” con la que se burló del Estado mexicano.

Ya la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a la que responsabilizó de los “puntos ciegos”, lo hizo desdecirse; pero televidentes que lo oyeron, se quedaron tal vez con la idea de que el Chapo es un ser todo poderoso al que nada detiene.

Y a mí me quedaron dudas: ¿Cómo qué fue difícil y tardada la entrada al túnel, porque el Chapo rompió los focos; pues qué no hay linternas de mano en esa cárcel? ¿Supusieron que estaba bañándose, aunque no se le viera la cabeza? ¿El pajarito encontrado, voló únicamente en los puntos ciegos? ¿No altera evidencias, la visita de tantos reporteros al túnel?

Además de la pésima seguridad, la higiene y conservación de la celda del Chapo dejan bastante que desear; lo visto en los videos revela descuido, mugre, hongos, oxido y salitre en paredes y regadera. ¿Eso también fue palomeado, por las instituciones internacionales?

Tampoco le creo a Rubido que sea comportamiento normal, que un tipo de vueltas a su celda como león enjaulado para de repente meterse a la regadera vestido, y recién cambiado de zapatos.

En Paris, Peña Nieto calificó la huida como “afrenta a México”; pero en Oaxtepec y Cocoyoc, se piensa que hubo o corrupción o arreglo entre su gobierno y el Chapo; “como no puede contra los narcos, le pidió ayuda”.

Entrevisté a unas 40 personas y encontré indignados, burlones y hasta encantados.

“¿Qué que pienso? dice una mujer, que fue un notición que se perdió el finadito don Jacobo”.

“Que fuga ni que fuga, nos quieren ver lo pendejo; lo que hubo es esto…” dice un hombre haciendo con índice y pulgar una ruedita, para significar monedas.

“¿Y el terrerío que sacaron y no vieron, será para construir otra casa blanca?”, pregunta un velador.

“Querían que se fugara; si no, no lo hubieran puesto en el primer piso, sino más arribita” comenta un taxista asombrado de que hasta regadera para él solo tuviera.

“Se dice que está en Morelos, ójala venga acá a comer tacos y nos deje propinota…” expresa la encargada de una fonda.

“Vergüenza con Estados Unidos, que nos vea así de descuidados”, dice una señora y su vecina corrige, “no sólo con Estados Unidos, con todo el mundo; ¡hasta Paris se enteró y mandó a Chong de regreso!”.

Para Tacho, vendedor de jugos de naranja, “peores son los delincuentes del gobierno, porque ni siquiera arriesgan y ponen hasta a sus familias a robarle al pueblo”.

Un albañil bromea “lo que no han explicado es que en un balde sacaban tierra y en el otro metían dinero…”

Don Tino, jardinero, dice burlón “seguro echaron jabón a la regadera y el Chapo se resbaló y cayó directito al túnel”; y Alejandro su ayudante, añade “todo estuvo arreglado con lo más poderoso… el dinero”.

Y entre quienes se alegran está Lydia; “probó ser más listo que el presidente; mejor que esté fuera y dé empleos, aunque sean malandros; porque la gente pobre ya no puede más”.

“En mi casa todos contentos” dice don Isaías, que hace poco se cayó de un  andamio y no le dieron indemnización y que no dudaría en unirse al Chapo, porque está “harto de la mala vida” y de ver que sus hijos “poco y malo comen”.

Opiniones que con otras más, me indican que el gobierno es repudiado y que los periodistas, y sobre todo la tv, no hemos hecho la tarea de presentar al Chapo como el horrible criminal que es.

Y a propósito de narcos desaparecidos, ¿que habrá pasado con el cuerpo del Lazca, del que nada hemos vuelto a saber?

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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