Los libros infantiles a los que la junta militar argentina tenía miedo

El gobierno militar argentino temía que algunos cuentos infantiles tuvieran mensajes subversivos.

El gobierno militar argentino temía que algunos cuentos infantiles tuvieran mensajes subversivos.

Por Veronica Smink

 

Mucho se ha escrito sobre cómo las juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983 persiguieron y censuraron a intelectuales y artistas.

Lo que es menos conocido es que las prohibiciones del gobierno de facto llegaron incluso al mundo de la literatura infantil.

Libros clásicos como “El Principito” fueron censurados por temor a que “adoctrinaran” a los niños.

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Pesclevi escribió un libro sobre las obras censuradas.

 

Eso es lo que revela “Libros que muerden“, una muestra itinerante que se exhibe hasta agosto en el Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

La exhibición es organizada por el Grupo La Grieta, formado por expertos en lenguaje e investigadores que en 2006, al cumplirse 30 años del último golpe militar, comenzaron a construir un archivo de material censurado.

La escritora y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Gabriela Pesclevi, quien publicó un libro sobre este tema, fue la curadora de la muestra.

Pesclevi dio a BBC Mundo algunos ejemplos de libros censurados y explicó por qué los militares los encontraron “peligrosos”.

El Principito (Antoine de Saint-Exupéry, 1943)

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  • La obra: Este cuento infantil francés es uno de los libros más vendidos después de La Biblia y el Capital de Carl Marx. Fue traducido a 180 idiomas. En Argentina fue publicado por primera vez en español en 1951 por la editorial Emecé.

Cuenta la historia poética de un piloto que se pierde en el desierto del Sahara luego de que su avión sufre una avería y allí conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta, que le cuenta cómo llegó a la Tierra. Contiene muchas observaciones filosóficas sobre la existencia, la naturaleza humana, la amistad, el amor y sobre cómo los adultos ven el mundo.

  • Por qué lo censuraron: En su libro “El príncipe censurado” la escritora Ernestina Martínez Gravino señala que lo prohibieron “porque es una obra que relata las aventuras de un niño en busca de amigos, de la compañía de otras personas, lo cual iba en contra de los mecanismos específicos de control social utilizados por el gobierno militar”.

Además, resalta que “cuando el Principito se refiere a la libertad, lo hace a su favor y con un ejemplo en el que participa un dictador. Es decir, que cualquiera podría haber asociado al dictador turco con los dictadores argentinos”.

Según Gabriela Pesclevi, otra posible razón de su prohibición pudo haber sido que fue encontrado en muchas de las casas allanadas por los militares, debido a que fue un libro muy popular en la década del 60 y principios del 70, por lo que los militares pudieron haberlo asociado con los supuestos “subversivos”.

Cuentos para chicos traviesos (Jacques Prévert, 1973)

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  • La obra: Prévert era un poeta, autor teatral y guionista cinematográfico francés. El libro es una antología de cuentos en la que los animales padecen el atropello de los humanos. El tono es de humor y desenfado.

Los animales denuncian el mundo de los cazadores, la petulancia y todas las formas de la ambición humana, incluyendo la esclavitud. Fue editado en Buenos Aires en 1974 por Ediciones Librerías Fausto.

  • Por qué lo censuraron: En los cuentos los animales denuncian la explotación que sufren por parte de los humanos y se muestran como una fuerza contrapuesta a ese abuso. Además se llaman entre sí “camaradas”, algo que seguramente molestó a los militares.

Según Pesclevi, los animales de “Cuentos para chicos traviesos” desafían el orden y transgreden normas impuestas de la sociedad, lo cual era considerado subversivo.

Cinco Dedos (Colectivo Libros para Niños de Berlín, 1975)

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  • La obra: Cuenta el enfrentamiento entre una mano roja y una mano verde. En el comienzo se ve solo una mano: la roja, en la que los dedos se llevan mal, se critican, se fastidian. Luego viene la mano verde a imponerse a ellos, los maltrata y busca someterlos. Entonces los dedos rojos se unen para vencer a la mano verde, que aparece con el color de los trajes militares. “Cinco dedos bien unidos…hacen un buen puño”, es el lema del cuento.
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Los dueños de la editorial fueron detenidos durante meses y debieron exiliarse.

 

Los derechos para imprimir el libro fueron adquiridos en 1973 en la feria de Frankfurt por el editor Daniel Divinsky, fundador de Ediciones de la Flor, que tenía varias colecciones infantiles y también publicó la historieta Mafalda, de Quino.

Divinsky y su pareja Ana María “Kuki” Miller fueron detenidos por el gobierno militar en 1977, y tras permanecer varios meses en cárcel se exiliaron en Venezuela, desde donde siguieron editando libros. Ediciones de la Flor siguió funcionando bajo el mando de Elisa Miller, madre de Ana María, hasta el regreso de la pareja en 1982.

  • Por qué lo censuraron: Según el decreto 269/77 del 2 de febrero de 1977, que prohibió el texto, este libro prepara a la niñez para el accionar subversivo.

“(Tiene) finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatorio a la tarea de captación ideológica propia del accionar subversivo”, reza el decreto.

Para Pesclevi, “Cinco Dedos” está atravesado por la idea de “La unión hace la fuerza”, un concepto considerado muy peligroso por los militares.

Érase una vez… el hombre (serie televisiva e historieta, 1979)

  • La obra: Se trata de una historieta de origen francés, basada en la serie de televisión animada del mismo nombre, creada por Albert Barillé en 1978. La tira gráfica tiene 10 tomos y al igual que la serie explica la evolución humana y la historia del hombre, desde un perfil científico.
  • Por qué lo censuraron: “Érase una vez… el hombre” muestra cómo evolucionó la humanidad, un concepto que incomodaba a la iglesia católica.
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Los militares ordenaron a Argentina Televisora Color levantar el ciclo luego de que el Episcopado se quejó de que el programa había puesto en tela de juicio el concepto de la creación divina como origen del mundo. También molestó un capítulo que denunciaba la contaminación ambiental.

En tanto, la historieta gráfica sufrió una curiosa forma de censura: los militares hicieron colocar calcomanías de un grupo musical popular en esa época (la banda española Los Parchís), sobre una página de uno de los tomos que contenía una referencia a la Iglesia considerada ofensiva.

El texto cubierto describe de los sacerdotes como “borrachines” y denuncia a “esa gente vestida de terciopelo que tiene los vinos y los buenos panes”. También se refiere a “esas criaturas de Satán que escogen el estado eclesiástico”.

El twist del Mono Liso (canción de María Elena Walsh, 1962)

  • La obra: La junta militar argentina no solo censuró cuentos y series infantiles. También prohibió canciones para niños. El ejemplo más notorio fue el de “El twist del Mono Liso”, una de las canciones más conocidas de María Elena Walsh, la escritora y compositora de temas infantiles más famosa de Argentina.

La canción era popular desde que apareció en el álbum “Doña Disparate y Bambuco”, en 1962, cuya estrella era Manuelita la tortuga.

  • Por qué lo censuraron: Aunque no hubo un decreto oficial de prohibición, la canción estaba en la “lista negra” musical de los militares, que fue hallada años después del regreso de la democracia e incluía unos 150 temas muy variados.

Lea también: La lista negra musical de Argentina

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Pesclevi cree que el gobierno de facto pudo haber objetado el lenguaje coloquial de la canción, que les pudo haber parecido “impropio”. “Además la historia versa sobre una naranja excéntrica, que a pesar de los intentos de domesticación hace lo que quiere”, resalta la experta.

Otros temas de María Elena Walsh que fueron censurados fueron “La cigarra” y “Gilito de Barrio Norte”. La artista dejó de cantar en público en 1978 por la presión que recibía de los militares y varios de sus temas se convirtieron en símbolo de la lucha por la democracia.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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