Una bandera cubana flamea nuevamente en Washington DC

Foto: Ramón Jiménez.

Foto: Ramón Jiménez.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

 

El 20 de julio de 2015 fue un día histórico en Washington, D.C. y en La Habana, Cuba. Mientras sonaba el himno nacional cubano, se izaba la bandera de la isla en la embajada de Cuba en Washington, DC. La embajada, así como la embajada de Estados Unidos en La Habana, fue reabierta por primera vez tras 54 años. Más de 500 personas asistieron a la ceremonia celebrada en Washington. Más temprano, ese mismo día, el Departamento de Estado de Estados Unidos colocó la bandera cubana en un lugar de honor, junto a las banderas de otros 150 países ubicadas en el hall central del edificio.

Si bien se han restablecido las relaciones diplomáticas entre ambos países, continúa en vigor el devastador bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba y permanece en funcionamiento el centro de detención de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo. Más de 100 prisioneros permanecen aún allí, muchos de los cuales recibieron autorización para su liberación hace más de diez años.

La Embajada de Cuba estaba colmada de diplomáticos cubanos y diplomáticos estadounidenses, autoridades de gobierno, artistas, músicos y activistas. Muchos de los allí reunidos trabajaron durante décadas para la llegada de este momento. Uno de ellos es Ricardo Alarcón: “Hay que reconocer que esta es una victoria nuestra, de nuestro pueblo y de todos aquellos que se opusieron a las políticas estadounidenses durante este medio siglo”. En tiempos de la revolución cubana, Alarcón fue un destacado dirigente estudiantil y posteriormente se convirtió en ministro de Asuntos Exteriores de Cuba y presidente de la Asamblea Nacional, el parlamento cubano. Actualmente retirado, expresó:

“El sábado pasado, Estados Unidos era el único país del hemisferio occidental que no tenía embajada en La Habana. Y Cuba era el único país del hemisferio occidental sin embajada aquí. Ahora, lo que ha sucedido es que Estados Unidos se unió al resto de América Latina y el Caribe. Esta historia empezó cuando Estados Unidos logró aislar a Cuba del resto del hemisferio y ahora el primer capítulo termina con Estados Unidos poniendo fin a su propio aislamiento del resto del continente”.

Otra importante figura en esta historia, el ex-diplomático estadounidense Wayne Smith, actualmente octogenario, reflexionó: “Yo era el secretario tercero de la embajada de Estados Unidos en La Habana en 1958 y estuve allí hasta el día en que rompimos relaciones en enero de 1961. Por lo que estuve presente cuando bajamos la bandera. Ahora estoy presente cuando izamos la bandera. Nuestra política no funcionó. Nos negamos a dialogar con Cuba. Intentamos derrocar a Castro, con Bahía de Cochinos y todo eso. Después impusimos el embargo y nos negamos a negociar. Con todo eso no se logró nada. Mire, fue totalmente contraproducente”.

Vale la pena recordar las políticas estadounidenses contra Cuba de las que habla Wayne Smith. Fidel Castro encabezó una revolución popular contra el dictador Fulgencio Batista, cuyo corrupto gobierno contaba con el apoyo de Estados Unidos. Castro y la Revolución llegaron al poder en 1959. El presidente Dwight Eisenhower dio inicio al embargo económico contra Cuba y posteriormente rompió relaciones el 3 de enero de 1961.

El presidente Kennedy extendió el bloqueo y luego lanzó la invasión de la CIA a la Bahía de Cochinos con la intención de derrocar al gobierno de Castro. Fue un rotundo fracaso militar. Muchos de los miembros de la operación murieron y Cuba capturó a más de 1.200 mercenarios de la CIA. Luego tuvo lugar la crisis de los misiles, en octubre de 1962, luego de que la Unión Soviética intentara ubicar misiles nucleares de corto alcance en la isla. Se considera este hecho como el punto más cercano a una guerra nuclear a gran escala al que se haya llegado.

El senador demócrata de Vermont Patrick Leahy asistió también a la histórica ceremonia celebrada el lunes. El exdirector del Comité Judicial del Senado participó de negociaciones secretas mantenidas con Cuba durante años. Reconoció el rol que desempeñó el Papa Francisco, que actuó como intermediario entre el presidente Raúl Castro y el presidente Barack Obama, y agradeció a Canadá, donde tuvieron lugar algunas de las negociaciones secretas.

Leahy expresó en la embajada: “En uno de mis primeros viajes a Cuba, hace unos quince años, más o menos, asistí a un partido de baseball. Fui a ver a un equipo estadounidense que jugaba en La Habana. Pasaron el himno nacional cubano y el himno nacional estadounidense. Todos los allí presentes se pusieron de pie y aplaudieron ambos himnos nacionales, incluso Fidel Castro. Y fue muy emotivo. Esta mañana, estamos aquí de pie, ahora en suelo cubano, en su embajada. Y ver la bandera estadounidense y la bandera cubana flameando lado a lado y oír nuestros dos himnos nacionales es para mí muy emotivo y gratificante”.

El ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, se dirigió a la multitud luego de que fuera izada la bandera: “Sólo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero, que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución de nuestro territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy”. Rodríguez asistió posteriormente a una reunión con el Secretario de Estado, John Kerry.

Se trata del primer ministro de Asuntos Exteriores de Cuba que visita el Departamento de Estados en más de medio siglo. Está previsto que Kerry visite La Habana el 14 de agosto para izar la bandera estadounidense en la embajada de Estados Unidos en esa ciudad. Se cree además que efectuará preparativos para una visita presidencial. Si Obama viaja, será el primer presidente de Estados Unidos en ejercicio que visita Cuba desde que lo hiciera Calvin Coolidge en 1928.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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