Las duras pruebas que pasaron las primeras mujeres “rangers” del ejército de EE.UU.

Las mujeres tuvieron que pasar agotadoras pruebas físicas y psicológicas.

Las mujeres tuvieron que pasar agotadoras pruebas físicas y psicológicas.

Por primera vez en la historia, este viernes dos mujeres participarán en la ceremonia de graduación de la Escuela de los Rangers del ejército de Estados Unidos, tras completar el duro entrenamiento militar exigidio.

La dureza de las pruebas para ser un ranger tiene como objetivo preparar a los soldados para que puedan participar en operaciones de combate.

Las dos militares -que fueron identificadas por medios locales como Kristen Griest y Shaye Haver- forman parte de un grupo de 19 mujeres que iniciaron el pasado mes de abril las agotadoras pruebas físicas y psicológicas.

Griest y Haver fueron las únicas capaces de superarlas con éxito.

Esta fue la primera vez que se permitió que mujeres participen en el entrenamiento de la Escuela de los Rangers, después de que en 2013 el gobierno del presidente Barack Obama anunciara una serie de medidas para que pudieran integrarse en puestos de combate, algo que se espera suceda a partir de 2016.

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EE.UU. tiene cerca de 1,4 millones de militares activos, de los que alrededor del 15% son mujeres.

 

El secretario del ejército de EE.UU., John McHugh, felicitó en un comunicado a los nuevos graduados, entre los que hay 94 hombres, comentando que esta promoción demostró “que cada soldado, independientemente de su sexo, puede desarrollar todo su potencial en el ejército”.

La Escuela de los Rangers fue establecida en los años 50 del siglo pasado, durante la Guerra de Corea.

En la actualidad, el entrenamiento tiene una duración inicial de 61 días que se realiza en tres fases y en la que los participantes han de combatir la fatiga, el hambre y el estrés.

Tan sólo un 40% de los aspirantes superan las pruebas.

En muchos casos, como en el de las dos mujeres que se gradúan este viernes, se ven obligados a repetir algunas de ellas, por lo que al final puede prolongarse más allá de los dos meses.

Tres duras fases

La instrucción de las Escuela de los Rangers se inicia con la llamada Fase Darby, que se lleva a cabo en la base militar de Fort Benning, en Georgia.

Los soldados han de ser capaces de realizar al menos 49 flexiones en dos minutos y 59 abdominales en el mismo tiempo.

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Los participantes en la Escuela de los Rangers deben aprender técnicas de cruce de cauces.

 

Además, han de correr tres kilómetros en menos de 15 minutos, 8 kilómetros en menos de 40 minutos, realizar una caminata de 24 kilómetros cargando un equipo de unos 30 kg y nadar 15 metros con ese ese mismo equipo.

A los participantes también se les enseñan los fundamentos del patrullaje y de las tácticas de combate en unidades pequeñas.

Deben realizar ejercicios de emboscadas, patrullas de reconocimiento, combate en espacios cerrados y operaciones aéreas.

Los que superan con éxito estas pruebas, pasan a la llamada Fase de Montaña, que tiene una duración de 20 días y se lleva a cabo en las remotas montañas del norte Georgia.

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Tan sólo un 40% de los aspirantes superan las pruebas.

 

Los soldados deberán hacer frente a las duras condiciones meteorológicas y del terreno, al hambre y al sueño, además de a la sensación de aislamiento, poniendo a prueba sus limitaciones físicas y mentales.

En esta fase, deberán realizar operaciones militares de montaña de día y de noche, demostrar su habilidad para la escalada, las marchas a campo traviesa o los asaltos aéreos, lanzándose en paracaídas en varias ocasiones.

Por último, los soldados que completan con éxito las dos primeras fases, participan en la Fase de Florida, que se lleva a cabo en la base Eglin de la Fuerza Aérea del ejército de EE.UU. en el norte de Florida y tiene una duración de 16 días.

En esta fase deberán realizar operaciones de desembarco en embarcaciones pequeñas, así como aprender técnicas de cruce de cauces y habilidades para sobrevivir en un entorno selvático o pantanoso, debiendo ser capaces de lidiar con reptiles y distinguir entre las serpientes venenosas y las que no lo son.

Insignia de “ranger”

Los estudiantes que cumplen los criterios de graduación tras superarar las tres fases, regresan a la base militar de Fort Benning, donde participan en una elaborada ceremonia militar en la que se les impone la insignia de ranger en su hombro izquierdo, que lucen el resto de sus carreras militares.


La insignia de “ranger” la podrán lucir en su uniforme.

 

Fueron 20 las mujeres seleccionadas para realizar el pasado mes de abril el entrenamiento de la Escuela de los Rangers.

Una de ellas renunció a participar en la instrucción y 11 fueron descartadas a los pocos días.

Las ocho que quedaron, no lograron pasar la Fase Darby, aunque a tres de ellas -entre las que se encuentran las dos mujeres que se gradúan este viernes- se les permitió volver a someterse a las pruebas, una oportunidad que también se da a los hombres.

La tercera estudiante inició de nuevo la Fase Montaña el pasado 9 de agosto y podría graduarse en septiembre.

En los últimos días, algunos medios han sugerido que los altos mandos encargados de la Escuela de los Rangers rebajaron las exigencias para las mujeres que participaron en el entrenamiento, algo que han negado tajantemente.


Solo dos de 19 mujeres superaron el duro entrenamiento.

 

Ahora bien, que Griest y Haver se conviertan en rangers no significa que puedan integrarse en posiciones de combate inmediatamente, ya que no se espera que algo así pueda suceder antes de 2016.

EE.UU. tiene cerca de 1,4 millones de militares en activo, de los que alrededor del 15% son mujeres.

Durante las guerras en Irak y Afganistán, las mujeres militares trabajaron como médicos, policías militares y agentes de inteligencia, en ocasiones vinculadas -pero no oficialmente asignadas- en las unidades de primera línea.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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