Decires y tortuguitas

Por Teresa Gurza

¿Qué pasó?

¿No que éramos lo máximo, que el peso mexicano seguía firme y las economías de otros países estaban peor que la nuestra?

Ahora resulta que eran solo decires presidenciales; y que ante la continua depreciación, devaluación o como quieran llamarle a lo que pasa, Carstens tuvo que salir a anunciar: “Se hará todo, para evitar que la caída del peso afecte la inflación”.

¿Qué será ese, todo?

Y mientras el Presidente se afana en aclarar que corre rápido y no se pone los calcetines al revés, el crecimiento va a la baja, en Coahuila se explotaba a 200 niños jornaleros, y en el país muchas instituciones siguen fallando.

Pero para no repetir lo de siempre, vayamos hoy a la Profeco; a la que roban miles de huevos de tortuga Golfina de los campamentos colocados en Oaxaca, precisamente para protegerlos; enorme perdida, porque esos huevos no podrán ser golfinitas y están en peligro de extinción.

En varias madrugadas de 1988 presencié en las playas de Colola y Muruata de la costa de Michoacán, como llegaban a desovar utilizando sus aletas para arrastrarse sobre la arena, otras tortugas marinas; las enormes Laúd.

Y como son madres desobligadas que echan sus huevos y se van, 45 días después ayudé a llegar al mar a cientos de sus hijas, nacidas en los campamentos instalados a principios de los 80s por biólogos de la Universidad Michoacana y custodiados por marinos para evitar la extinción de esta especie; que es una de las seis que desovan en México, que ha sobrevivido 100 millones de años y de la que hay cada día, menos ejemplares.

Fue emocionante verlas salir de sus huevos a la luz de la luna y sacarlas de sus nidos aún calientitas y con los ojos llenos de arena, para ponerlas en canastas y llevarlas a donde rompen las olas; facilitándoles así, entrar al océano sin el peligro de llegar cansadas y ser comidas por ratones playeros y aves marinas; que son sus principales depredadores.

Actualmente solo pocos miles de Laúd arriban a Michoacán; pero hace seis décadas, los niños jugaban a brincarlas de una a otra durante el desove, momento en el que pase lo que pase no se mueven; y ponían sombreros bajo sus pesados cuerpos, para atrapar los huevos y llevárselos.

No era penado entonces ese comportamiento criminal.

Años después, estuve en campamentos de Oaxaca; y esta semana vi en los noticieros que en las playas de Escobilla y Morro de Ayuta, varios saqueadores cargaban burros con costales llenos de huevos.

Y una nota de Jacciel Morales, Evlyn Cervantes y Ana Cristina Vargas en Reforma, informó que por falta de vigilancia se roba hasta el 70 por ciento de los huevos de las tortugas Golfina; una de las especies más amenazadas.

Saquear los nidos es ya, delito federal; pero nada puede castigarse si no hay autoridad que avise lo que pasa, como debiera ocurrir en Oaxaca por ser el sitio más importante a nivel mundial de arribazón de la Golfina.

Esta temporada llegaron al Morro Ayuta más de 20 mil tortugas, que dejaron alrededor de dos millones de huevos; y otras 45 mil, arribaron a Escobilla, donde anualmente se registran las mayores concentraciones de hembras anidadoras de todo el planeta.

Pero según declaró a Reforma, Ángel Guillermo González Padilla coordinador del campamento tortuguero que depende de la Conanp, los robos de huevos crecieron, porque la Armada dejó de cuidar las playas desde el año pasado y sólo llega en las arribadas masivas, de septiembre a octubre.

Situación que en opinión de Raquel Briseño, académica del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, implicaría que Oaxaca deje de ser lugar ideal para el desove de la Golfina; que anida en 60 países, pero que únicamente en México, Costa Rica y la India, lo hace en concentraciones de cinco mil a 15 mil tortugas por noche.

Y agregó que de continuar la situación, pasará lo que en playas de Jalisco y Guerrero, a donde ya no llegan.

A esas denuncias, se sumó la de María Arely Penguilly responsable del Programa de Tortugas Marinas del Fondo Oaxaqueño para la Conservación de la Naturaleza, quien aseguró que México ocupa el primer lugar mundial en saqueo de huevos.

Señalamientos todos estos, que obligaron a que este miércoles la PGR dijera finalmente, que se sumará a la protección de la Golfina en Oaxa

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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