Usain Bolt y cuando los héroes vencen a los “malvados”

Bolt ganó su "carrera más difícil" por una centésima de segundo sobre Gatlin.

Bolt ganó su “carrera más difícil” por una centésima de segundo sobre Gatlin.

La escena es familiar: la hermosa joven pide auxilio, desesperada, mientras la diligencia es arrastrada por los caballos desbocados hacia el precipicio; el cochero, con una flecha clavada en el pecho, ya no tiene fuerzas… pero allí llega el héroe, espoleando a su brioso corcel, que impedirá el desastre…

El “rayo” jamaiquino se volvió a ver en el estadio olímpico de Pekín, el mismo escenario donde tuvo su máximo resplandor en 2008.

Muchos medios periodísticos han presentado la victoria de Usain Bolt sobre Justin Gatlin, en la final de los 100 metros del Mundial de Atletismo de Pekín, como un equivalente de ese cliché de las películas de aventuras: la beldad es el espíritu competitivo, la diligencia es el atletismo, el auriga es el presidente de la IAAF, los “indios malos” son los atletas que se dopan y el héroe, claro, es Bolt.

El jamaiquino no fue el único héroe deportivo este fin de semana.

En la final del Masters de Cincinnati, Roger Federer (34 años), el tenista más popular del mundo, superó 7-6, 6-3 a Novak Djokovic, el número 1 mundial, némesis habitual de Federer y también del otro héroe popular, Rafael Nadal.

Dado que tras vencer en semis a Andy Murray desplazó a este del segundo lugar del ranking, el suizo se perfila ahora como el rival natural del serbio para la final del Abierto de Estados Unidos.

En el mismo torneo de tenis, Serena Williams ganó su ¡69º! título individual, mientras que en el mundial de Pekín la atleta británica Jessica Ennis-Hill ganó la medalla de oro del heptatlón, a pesar de que sólo aspiraba al bronce, ya que en julio de 2014 dio a luz a su hijo Reggie y estuvo demasiado ocupada para poder entrenarse a fondo: sólo decidió acudir a Pekín hace poco más de un mes.

La eterna Serena Williams sigue cosechando títulos a su extenso palmarés.

También es de heroínas la hazaña de la colombiana Caterine Ibargüen, que este lunes retuvo en Pekín el oro del salto triple, que ya había ganado en Rusia hace dos años. Tema para debatir: ¿quién es el deportista colombiano del año, Ibargüen o el ciclista Nairo Quintana?

Lea: Oro para la colombiana Caterine Ibargüen en el mundial de Pekín 2015

En el caso de los 100 metros en el Mundial de Pekín las crónicas destacaron el aspecto más sensacionalista, porque Gatlin, el gran favorito, tiene antecedentes de consumo de drogas estimulantes y muchos creen que las autoridades fueron demasiado tolerantes cuando le permitieron seguir compitiendo. (Redujeron su pena porque él aceptó incriminar a su entrenador.)

Nada menos que cuatro de los nueve velocistas en la final de los 100m tienen ese tipo de antecedentes: aparte de Gatlin, figuran en la lista Tyson Gay, Asafa Powell y Mike Rodgers.

Los sociólogos suelen describir el fenómeno deportivo como una aventura con buenos y malos, según las identificaciones que haga el público, por la sencilla razón de que todos, incluso los malvados en la vida real, imaginan que su deportista preferido es el héroe que representa “el bien”.

Gatlin y Bolt se abrazan. Bolt dijo entender que los medios hayan calificado su triunfo como el “salvador del atletismo”; pero el aclaró que primero lo hizo por él.

El periodismo, a su vez, percibe que el público atribuye a sus deportistas o equipos favoritos los ideales sociales del momento; también, por supuesto, tiende a justificar en los deportistas, tanto “buenos” como “malos”, excesos y abusos que en otros tipos sociales serían más censurables.

Pero en las actuales circunstancias, debido a las numerosas denuncias y hasta pruebas documentales de la proliferación del dopaje en el atletismo internacional, así como la aparente tolerancia de las autoridades del deporte, la actitud del periodismo destaca el papel del héroe como“salvador”.

De allí el entusiasmo y alivio con que fue recibido el triunfo de Bolt.

Gatlin no es Lucifer, ni siquiera un delincuente; corre porque está autorizado y se supone que ahora está “limpio”

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Cabe preguntarse cómo habrían sido los titulares de haber ganado Gatlin, algo que hubiera sido natural, dadas las respectivas trayectorias y marcas de ambos atletas en los últimos dos años.

“El triunfo de Gatlin hunde al atletismo en el abismo de…” No, ningún editor responsable aprobaría un título semejante, por la sencilla razón de que Gatlin no es Lucifer, ni siquiera un delincuente; corre porque está autorizado y se supone que ahora está “limpio”. ¿Es que ahora no creemos en la rehabilitación de los transgresores?

Este tipo de reacciones ante lo que es, simplemente, un resultado deportivo en que el hombre más rápido, Gatlin, se amilanó ante la poderosa presencia física y psicológica de Bolt, cediendo la carrera en los últimos 10 metros, se debe al mar de fondo en el atletismo y la percepción popular de que el deporte está barriendo sus inmundicias debajo la alfombra, sin querer reconocer sus alcances.


La madre de Justin Gatlin, Jeanette Gatlin, consuela a su hijo tras perder la prueba que más quería ganar.

Cabe señalar que en las semis Gatlin, muy cómodo, marcó 9,77 segundos, sin esforzarse en los últimos metros. En la final, Bolt, a toda máquina, sólo registró 9,79; Gatlin, perdiendo la compostura en el tramo final, se quedó en 9,80.

En atletismo no basta con ser rápido: también es necesario tener más entereza, serenidad y concentración que el adversario. Gatlin no había perdido en 28 carreras consecutivas, pero fue vencido en la que más le importaba por un hombre que, por sus lesiones, ya no es el rayo de antes.

Pero hay otra razón que explica los titulares sobre la “salvación del atletismo”.

La opinión pública internacional está despertando paulatinamente a la impresión de que el atletismo podría estar contaminado de corrupción, en una forma similar a la del ciclismo hace unos años.

Muchos creen que Bolt ganó, pero lo más correcto sería decir que Gatlin perdió una carrera que tuvo ganada hasta faltando cinco metros.

Muchos cifran sus esperanzas en el británico Sebastian Coe, nuevo presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), excampeón olímpico de 1.500m en Moscú 80 y Los Angeles 84, así como Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1987, principal gestor de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y… en fin, muchas cosas más, un prócer por donde lo miren.

Pero, y aquí hay un pero, Coe también es un personaje político, en el sentido de que hace política, ya que de otra forma no hubiera llegado al puesto que ocupa. Y es por eso, dicen sus críticos (muchos de ellos británicos), que se ha mostrado muy reticente y poco claro sobre la documentación incriminante revelada recientemente por diversas fuentes periodísticas e institucionales.

Refiriéndose, por ejemplo, a los persuasivos documentos sobre los presuntos alcances del dopaje de atletas rusos, revelados por el Sunday Times y la radio alemana ARD, Coe dijo que la denuncia equivalía a “una declaración de guerra contra la IAAF”, una declaración defensiva bastante endeble.

Bolt no estuvo solo. La historia de la británica Jessica Ennis-Hill también brindó sensaciones positivas a los seguidores del atletismo.

También dijo, como prueba de la buena fe de la IAAF y su compromiso con la lucha contra el dopaje, que destinaba US$2 millones anuales a los análisis, un argumento insostenible si se tiene en cuenta que el ciclismo, un deporte mucho más pequeño que el atletismo, con muchos menos atletas, destina cuatro veces más a combatir el dopaje.

También es evidente la incomodidad de Coe cuando se mencionan sus lazos comerciales con la empresa Nike, de la que es embajador a sueldo. Cuando se le preguntó sobre esto en su inauguración, Coe dijo que era embajador de Nike desde 1979 y que esto no le había impedido trabajar estrechamente con Adidas durante la preparación de Londres 2012.

El Daily Mail inglés, en un artículo muy enérgico, replicó que esto no justificaba que, como titular de la IAAF, mantuviera esa relación comercial con una empresa que, entre otras cosas, auspicia la carrera de Justin Gatlin.

Y así están las cosas. Es por esto que la victoria de Usain Bolt ha conmovido tanto a los aficionados (que perciben el tufo en el aire), a los periodistas, que viven de informar de todo esto, y a los administradores, que se sienten envueltos por las emanaciones de las denuncias.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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