Urge cambiar las politicas públicas en México

PESOS-MEXICANOS

Por Teresa Gurza

Cada vez somos más, los mexicanos que nos sentimos agraviados por el derroche de algunos, frente a las carencias de la mayoría; y por la desigualdad que aumentará con los recortes en infraestructura, salud y educación.

Es ofensivo que el presupuesto federal para 2016, no toque las desorbitantes cantidades destinadas a los Poderes Legislativo y Judicial, INE, partidos y gastos de publicidad de la Presidencia de la República, y sí en cambio disminuya los recursos para salud, que en 2016 tendrá más de cinco mil 181 millones de pesos menos; y educación superior, que perderá el cuatro por ciento.

Ya lo dijo el rector de la UNAM, José Narro, “educar cuesta; pero no hacerlo, lleva a la bancarrota”.

El gobierno calcula gastar el año entrante más de cuatro billones de pesos; pero como no le alcanza, despedirá a 15 mil 825 de sus empleados.

Por ley a los poderes legislativo y judicial y a los organismos autónomos como el INE, no se les puede dar menos de lo que piden; pero es criminal que continúen sin ponerse a sí mismos, límites; y que sigan pidiendo, como si los mexicanos fuéramos sus Santos Reyes.

Vean:

El Poder Judicial, solicitó 68 mil millones; 27 y medio por ciento más, que este año.

El INE, 15 mil 245 millones; más del 26 por ciento de lo que tuvo en 2014, año que igual que el próximo fue sin elecciones; pero el consejero Ciro Murayama dice que tomando en cuenta la inflación, lo pedido es casi 20 por ciento menos que en 2015.

Al Congreso de la Unión, le tocarán 14 mil 101 millones; siete mil millones 443 mil pesos para los diputados; y más de cuatro mil, para los senadores.

Ocho mil 455 de esos millones, se irán en “servicios personales”, “gastos de operación” y “subsidios” para estudios y asesorías; dietas, aguinaldos, “desvíos” y prestaciones; y también en pagar semestralmente más de un millón de pesos de valet parking para que 16 choferes, estacionen los vehículos de los senadores.

Aparte son las “subvenciones extraordinarias”, que reciben sin obligación alguna de dar comprobantes; y que según el coordinador panista en la Cámara de Diputados Marko Cortés y el vicecoordinador del PRD, Guadalupe Acosta, no pueden disminuir “porque afectaría el trabajo parlamentario”.

Además de esos dineros que van a las Cámaras, los partidos recibirán tres mil 800 millones de pesos de prerrogativas; 10 millones y medio de pesos al día.

Eso en el mejor de los casos, porque Eduardo R. Huchim experto en temas electorales y comentarista de Reforma, hizo cuentas para advertir que “el gran total de financiamiento a partidos en 2016, será de aproximadamente ocho mil millones; casi 22 millones diarios”.

Pero demos gracias al cielo, de que existan diputados dispuestos a sacrificarse por el país; los priístas, por ejemplo, prometen no usar los celulares y coches oficiales; y el perredista Jesús Zambrano, renunciará a la póliza de gastos médicos mayores.

Lo cierto, es que cada año nos cuestan mucho, muchísimo, más.

Y que eso de que el financiamiento público evitaría que entraran dineros privados o de narcos, se ha vuelto pretexto para agandalles y despilfarros; entre los que están, los “fondos de contingencia” para los legisladores que llegan; y los “bonos de despedida” a los que se van; que compran baratísimo, los vehículos que utilizaron gratis.

Esa avidez de unos y pobreza de casi todos, ocasiona un malestar que se va extendiendo.

Así, partiendo de que estos difíciles tiempos “pueden ser momento oportuno para replantear la forma en que se generan los ingresos y se gastan los recursos públicos”, organizaciones civiles y eclesiásticas, entre las que está el Instituto de Estudios para la Transición Democrática que preside Ricardo Becerra, suscribieron un pronunciamiento llamando al gobierno a dialogar para analizar sus políticas económicas y sociales; y a la sociedad a unirse, para lograr cambios que permitan un crecimiento incluyente; garanticen los derechos sociales; mejoren salarios, ingresos y productividad; reduzcan la desigualdad y acaben con la perpetuación de la pobreza.

Proponen para ello entre otras cosas: Eliminar subsidios agrícolas y ganaderos y la condonación de impuestos a grandes empresas; reducir el gasto de campañas, partidos, propaganda gubernamental, bonos, seguros médicos privados y pagos extraordinarios a servidores públicos y legisladores; fortalecer las inversiones en salud, educación e infraestructura productiva; y crear mecanismos de rendición de cuentas, que conduzcan al uso eficiente y transparente de los recursos.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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