El dolor de los entierros por el deslave en Guatemala

Más de 130 personas fallecieron por el deslizamiento de tierra en la localidad de Santa Catarina Pinula.

Más de 130 personas fallecieron por el deslizamiento de tierra en la localidad de Santa Catarina Pinula.

Muchos dolientes viven el drama de los que no tienen a quién enterrar.

 

Por Juan Paullier

Ella suspiró, tomó aire, y se cortó la comunicación. Eran las 22:10 del jueves y como todas las noches hablaban por teléfono.

Bernardo Solano dejó de escuchar a su novia Brenda Sen, sabía que había un problema pero nunca imaginó la tragedia que se avecinaba.

Su pareja, y sus suegros, son tres de las 300 personas que se estima siguen desaparecidas a tres días de un deslizamiento de tierra en la localidad de Santa Catarina Pinula, 15 kilómetros al sureste del centro de Ciudad de Guatemala.

Hasta el domingo se habían recuperado 131 cadáveres, varios de ellos ya están enterrados en el cementerio del pueblo.

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Deslave en GuatemalaLas autoridades limitaron el domingo el acceso a la zona de la tragedia.

 

El domingo, Bernardo era uno de los que hacía cola allí para entregarle a un empleado municipal un papelito de tinta roja con el nombre del fallecido y el número del nicho asignado.

Bernardo tenía tres: Astrid, Nelson y Rony. Tres hermanos de su novia que fallecieron y él mismo encontró escarbando desesperado el sábado por la tarde.

Deslave en GuatemalaMás de 100 viviendas se vieron afectadas por el alud.

 

Buscaba como casi dos millares de personas entre toneladas de tierra, lodo, escombros, restos de viviendas, coches. En medio de una masa inmóvil, difícil de penetrar e inundada de muerte.

Cabizbajo, desolado, agotado después de tres noches sin dormir, mantiene un hilo de voz y ya perdió la esperanza de encontrarla con vida, pero quiere su cuerpo para darle sepultura.

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Bajo un cielo plomizo y una lluvia intermitente, camina desencajado por entre las tumbas de un cementerio convertido en un sitio aun más trágico y triste.

Bernardo SolanoBernardo Solano estaba hablando por teléfono con su novia cuando la comunicación se cortó. No esperaba encontrarla con vida pero sí su cuerpo para poder enterrarla.

 

Más de una decena de empleados de la municipalidad, algunos montados en andamios, trabajan sin parar para tapar los nichos.

Llega el turno de la familia Sen, llegan parientes, conocidos.

Tres mujeres hechas una debajo de un paraguas, cada una rosa en mano, lloran desconsoladamente. Llantos desgarradores de gente que no teníaNADA y lo perdió todo.

“Por qué, por qué, por qué”, grita una de las tres hermanas que sobrevivieron al residir en otra parte de la ciudad.

Bernardo no mira, se sienta y se toma la cara.

La familia de su novia llevaba años preocupada por la zona en la que vivían.

Deslave en GuatemalaDecenas de máquinas participan del operativo.

 

Sabían que el humilde caserío de El Cambray II, entre dos laderas y atravesado por el río Pinula, estaba en territorio vulnerable por lo que años atrás habían pedido ayuda a las autoridades locales para poder mudarse pero no recibieron respuesta.

“Ellos iban a salir de ahí, iban a irse a otro lado por el temor de la montaña. Era algo que les preocupada”, le dice Bernardo a BBC Mundo.

“Incluso habían pedido ayuda a las autoridades municipales”, agrega, “pero no les hicieron caso. Dijeron que sí, pero pasaron los años y nada”.

Deslave en GuatemalaMuchos de los ataúdes fueron donaciones para las humildes víctimas del caserío de El Cambray II.

 

Su vivienda, construida de forma irregular, tenía un primer nivel de bloques de cemento y un segundo de chapas, y fue una de las más de 100 que desaparecieron tras el alud.

Allí estaba Brenda, de 25 años, hablando con su novio dos años mayor de los planes que tenían para irse a vivir juntos a fin de año.

Habían ahorrado, tenían en vista un terreno y en dos semanas iban a hacer el anuncio frente a sus padres.

Cuando se cortó la llamada, no dejó de insistir porque sabía que había algo pasado y preocupado por no tener respuesta, pasada la medianoche fue desde su casa en Santa Catarina Pinula hasta El Cambray II.

Hasta ese momento no sabía qué había pasado. Desde ese instante sólo dejó el lugar de la tragedia cuando el sábado por la noche las autoridades dieron por finalizadas las tareas de rescate por el día.

El domingo, a medida que la zona del rescate se iba haciendo aun más vulnerable, se prohibió al acceso a voluntarios y a periodistas.

Deslave en GuatemalaMás de 30 personas fueron enterradas este domingo en el cementerio municipal.

 

Apenas un reducido grupo de socorristas y decenas de máquinas excavadoras hacían el trabajo.

El día antes, cuando Bernardo encontró a los familiares de su novia, en un principio pensaron que se trataba de Brenda.

“Nos habían dicho que era ella, mi novia, pero no, después resultó ser mi cuñadita, la pequeña. Tenía 14 años”, cuenta Bernardo.

“Pensábamos que los íbamos a encontrar vivos, pero no. Fue terrible. Las esperanzas ya se terminaron, sólo podemos encontrar los cuerpos, eso es lo que buscamos”.

Deslave en GuatemalaEmpleados municipales trabajaron sin respiro para preparar los nichos en el cementerio.

Habla de salir adelante, de que va a costar, de sueños truncos y de planes que ahora no se van a poder concretar.

Complicados por cuestiones de trabajo, él es carpintero y ella empleada de una tienda de ropa para niños, se habían visto por última vez el lunes: un paseo por la Plaza del Obelisco.

Desde el viernes que nadie sale con vida de entre el barro y ni socorristas, ni familiares parecen esperar ya por un milagro.

Deslave en GuatemalaLas autoridades esperan que el número de fallecidos sea aún mayor.

 

Pero Bernardo no tiene pensado moverse: “Hasta que digan que ya no se busca, voy a permanecer acá. Hasta no ver los cuerpos no me voy de aquí”.

Bajo la lluvia, este domingo se quedó en silencio mirando cómo colocaban la última fila de ladrillos en el nicho.

El ataúd, una de la tantas donaciones que llegaron en medio de una masiva campaña de solidaridad de los guatemaltecos, ya estaba dentro.

Deslave en Guatemala
El operativo fue suspendido en la noche del lunes y se reanudará en la mañana del lunes.

 

A un costado, una serie de trabajadores preparaban más mezcla y más ladrillos para la próxima tanda, y atrás ya aguardaba otro grupo de familiares para enterrar a sus seres queridos.

Un empleado de la municipalidad terminó de colocar una capa de cemento y con un palo escribió el nombre del fallecido.

Todos llevan el funesto 01/10/15, una fecha que en esta comunidad dejó una huella profunda y trágica.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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