Jon Lee Anderson: los libros que me abrieron los ojos sobre América Latina

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Cualquiera que escuche hablar en español a Jon Lee Anderson puede pensar que es latinoamericano. Y no estaría del todo errado: aunque nació en Estados Unidos, este cronista y periodista investigativo, uno de los mejores de su generación, no sólo ha viajado a lo largo y ancho de nuestro continente, sino vivido en países como Colombia y Honduras.

Su libro “Che Guevara: Una Vida Revolucionaria” es considerado la mejor biografía que se ha escrito sobre el guerrillero argentino. Con un añadido: gracias a una entrevista que hizo para ella logró ubicar dónde estaba la tumba en Bolivia del mítico revolucionario.

“Habla español como si estuviese en una cárcel latinoamericana”, dice riéndose alguien que lo conoce. Y quizás no haya mejor homenaje para un reportero que no ha dudado en meterse en los lugares más recónditos y peligrosos para encontrar el dato y la historia exactos.

Por eso, sus trabajos para The New York TimesHarper´s Life y en los últimos 15 años para The New Yorker -del que es periodista de planta- lo han llevado por el mundo entero, notablemente a Medio Oriente.

Sin embargo, siempre termina regresando a Latinomérica. Para investigar, para dictar un taller. O para participar en el Hay Festival, cómo lo hará la semana del 19 al 25 de octubre.

Precisamente, en el marco del [email protected], le pedimos que nos contara cuáles fueron los libros que despertaron su interés en la América Latina.

Estos fueron los que eligió. Esperen algunas sorpresas.

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“Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez

Este gran libro, el opus magnum de Gabo, fue una verdadera revelación para mí; me abrió los ojos a un mundo que había percibido como un joven en América Latina, pero que, a mi entender, nunca había sido escrito antes, al menos de una forma que animaría ambientes y personajes tradicionalmente marginados o ignorados. Y que abrió una brecha en el imaginario colectivo de una forma sorprendente.

Un niño riega un patio, una dibujo de una mariposa amarilla en un árbolLas mariposas amarillas, una de las poderosas imágenes de “Cien años de soledad” grabadas en el imaginario colectivo.

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“Los cachorros”, de Mario Vargas Llosa

Leí esta colección de los primeros cuentos de Vargas Llosa cuando andaba por Perú en los 70, y a partir de ese momento no dejé de leer al autor (creo recordar que la primera novela suya que leí, seguida de muchas otras, fue Pantaleón y Las Visitadoras).

Este libro no se considera la “gran obra” de Vargas Llosa, pero es justamente con los cuentos, historias sobre jóvenes, sobre las cosas que les pasan y que les preocupan, con los que empecé a leer algún novelista latinoamericano que no fuera Gabo (cierto que también leí cuentos de Borges y Rayuela de Cortázar en la época, pero Argentina no me entró de la misma forma que la literatura peruana, porque de este último país conocía el ambiente y del argentino no).

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“Los pasos perdidos”, de Alejo Carpentier

Alejo Carpentier“Los pasos perdidos” de Alejo Carpentier: prosa e historia.

 

Esta novela, publicada en 1953 por el autor cubano-francés, me impresionó por la calidad de su prosa y porque -como siempre me han gustado los libros que implican un viaje de búsqueda, una exploración- trataba de un viaje río arriba en la selva del Orinoco en Venezuela. Habla de un hombre de la ciudad buscando algo profundo en la inmensidad de la naturaleza, y le sirve de reflexión filosófica.

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“El tesoro de Sierra Madre” y “La rebelión de los colgados”, de B. Traven

Son dos de la serie de novelas altamente políticas escritas sobre México entre 1920 y 1930 por el misterioso autor B. Traven, de origen polaco, quien se mantuvo en el anonimato hasta su muerte a pesar del éxito de sus novelas -sobre todo “El tesoro de la Sierra Madre”, que luego John Huston adaptó al cine con el actor Humphrey Bogart como protagonista.

De un modo u otro, estas novelas, de las cuales solo leí estas dos, intentan explicar las causas justas de la revolución mexicana, y en el caso de “La rebelión de los colgados”, ilustraba el abuso y la explotación de los pueblos indígenas mexicanos. Recuerdo que este libro en especial me impresionó fuertemente cuando lo leí.

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“El diario del Che en Bolivia”, de Che Guevara

El cadáver de Ernesto Che Guevara
El Che -cuyo tumba ayudó a ubicar Anderson- es un personaje fundamental para el periodista.

 

Este gran diario de supervivencia de Guevara se convirtió en un libro icónico para toda una generación; es la historia de un calvario del mártir máximo de la izquierda de América Latina y el romanticismo de su odisea y muerte, que sirvió de ejemplo a muchos otros.

Para bien o para mal, acá está plasmado su legado. De lectura imprescindible para un joven buscador de verdades y aventuras ligado al alma latinoamericana.

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“Historia de la conquista del Perú”, de William H. Prescott

Estas grandes historias épicas, escritas por el historiador estadounidense William H. Prescott en los 1850, eran todavía de lectura obligatoria cuando yo era joven si uno quería acercarse a una comprensión sobre la historia de la conquista de los aztecas y también de los incas.

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“En busca de El Dorado” y “La conquista de los incas”, de John Hemming

Estas historias, escritas con aplomo y gran poder narrativo en los 70 por el explorador e historiador canadiense John Hemming, de muchas andanzas en la Amazonia, eran libros que salieron a la par que mis propios esfuerzos por explorar las selvas del Perú, y me los tragué por completo.

Como los libros de Prescott, son clásicos modernos del género.

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“Mansiones verdes”, de W.H. Hudson

Esta novela romántica escrita en 1904 por Hudson, un anglo-argentino sobre una selva mítica -supuestamente Roraima en el sureste de Venezuela- describe un mundo habitado por nativos sabios y que contrasta con los pecados del hombre moderno.

Roraima“Mansiones verdes”: un mundo habitado por nativos sabios, supuestamente en Roraima, en el sureste de Venezuela.

 

Lo leí cuando yo era un joven que vivía en una selva remota de Honduras y me gustó por su exaltación de la existencia natural (Hudson también fue una inspiración para el joven Hemingway, y creo que es por eso que busqué su libro, para saber por qué).

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“Keep the River on Your Right”, de Tobias Schneebaum

Estas memorias, publicadas en 1969 por el autor, un pintor y antropólogo gay neoyorquino que se fue a la selva peruana donde convivió varios años con una tribu caníbal, fue una revelación para mí cuando lo leí a mediados de los 70.

Escrito con gracia literaria, precisas observaciones antropológicas y rasgos de humor, tenía además una nota levemente subversiva, y aunque nunca entendí del todo las motivaciones de Schneebaum (que era capaz también de deleitarse con reflexiones eróticas sobre los jóvenes indios), me gustó por su originalidad y su esfuerzo de tratar a unos “salvajes” como iguales.

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“Tristes trópicos”, de Claude Lévi-Strauss

Este libro, escrito por el padre de antropología estructuralista, el francés Lévi-Strauss, enfoca su viaje a Brasil y a sus partes remotas, incluyendo la Amazonia, y sus observaciones entre varias tribus ahí, en los años 30.

Claude Lévi-Strauss“Tristes trópicos”, de Claude Lévi-Strauss: estampa fascinante de una época que ya se fue.

 

En sí es una estampa fascinante de una época que ya se fue, pero lo que más me impactó de este libro, sin embargo, es la calidad literaria, las descripciones y la prosa tan clara de Lévi-Strauss, y sus reflexiones provocativas en torno al hombre “salvaje” versus el hombre civilizado. Era un pionero en el arte de escribir sobre “las ciencias” con arte.

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“Incidentes de viaje en América Central, Chiapas y Yucatán” de John Lloyd Stephens (con ilustraciones de Frederick Catherwood)

Después de vivir en Honduras y viajar por los lugares más remotos de Centroamérica durante un año (ahí cumplí 18 años), me fascinó este trabajo multivolumen de Stephens y Catherwood, el ilustrador, sobre sus andanzas por la misma región, buscando templos mayas en el siglo XIX.

Muchas de sus observaciones sociales me parecían vigentes, así como sus descripciones de lugares, y evocaban un mundo todavía misterioso y con mucho por descubrir.

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Los ensayos de los años 70 de V. S. Naipaul sobre América Latina (recogidos en “El regreso de Eva Perón y otras crónicas”) y el libro “Guerrillas”.

En su no-ficción, el escritor británico nacido en Trinidad V.S. Naipaul nunca estuvo mejor, en mi opinión, que con estos ensayos, el primero sobre Argentina en los convulsos años 70, el de Perón y los Montoneros, y sobre el líder negro cultista Michael X en Trinidad, que terminó matando a sus seguidores.

Naipaul examina el curioso culto a la muerte en Argentina con la historia del cadáver de Evita, y en Trinidad, ofrece una cáustica mirada al mundo de las nuevas ideologías radicales y sus consecuencias. La historia de Michael X y sus asesinatos sirvió de base para su magnífica novela “Guerrillas”, que considero una de sus mejores, pues a mí me dejó una huella duradera.

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“Nostromo”, de Joseph Conrad

Me impactó muchísimo, y todavía sirve de metáfora para muchas situaciones que he encontrado en América Latina y alrededor del mundo”

Escrita por Conrad en 1904, esta gran novela sobre Costaguana, un país ficticio, convulso, con líderes corruptos y dictatoriales, caciques de guerra, revolución, y luchas de clases y de razas en torno a una mina de plata. Me impactó muchísimo, y todavía sirve de metáfora para muchas situaciones que he encontrado en América Latina y alrededor del mundo.

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“El poder y la gloria”, “Nuestro hombre en la Habana”, “Los comediantes” y “El cónsul honorario”, de Graham Greene

Después de descubrir a Greene en mi adolescencia (con “Viajes con mi tía”), devoré estos libros del autor inglés sobre diferentes ambientes latinoamericanos, escritos entre los 30 y los 70: Chiapas en México, Cuba, Haití y Paraguay. Describen un mundo en donde la política tiene poca moral y los gobiernos, muchas veces, son dictaduras sanguinarias gobernando sociedades desiguales.

Graham GreeneGraham Greene: ironía mordaz, diálogos y puesta en escena.

 

Me encantó la prosa de Greene, su ironía mordaz, sus diálogos, y su puesta en escena. Había también un tono de autenticidad en cuanto a los ambientes. Por mucho que fuera un autor de visita, básicamente un inglés, era obvio que había hecho un trabajo de investigación y experimentación en los lugares descritos.

De una forma u otra la ficción de Greene era un aprendizaje de los ambientes políticos ya formados cuando yo empecé a viajar a América Latina, sobre todo en los últimos dos, con las dictaduras de Stroessner en Paraguay, de los Duvalier en Haití, y los brotes de insurgencia que estos suscitaron.

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El Hay Festival México es un encuentro entre distintos pensadores y personalidades para debatir sobre el mundo de hoy e imaginar el de mañana.

Tiene lugar en Ciudad de México entre el 23 y el 25 de octubre.

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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