“Oscar Romero fue calumniado también por los sacerdotes”, asegura el Papa Francisco

El arzobispo de San Salvador monseñor Alas entrega al Papa una imagen del Beato Romero.

El arzobispo de San Salvador monseñor José Luis Escobar Alas entrega al Papa una imagen del Beato Romero. Al fondo se puede ver al arzobispo auxiliar de San Salvador Gregorio Rosa Chávez y al canciller Hugo Martínez (izq.).

Por Ramón Jiménez

“El martirio de monseñor Romero no fue solo su muerte: inició antes, con los sufrimientos por las persecuciones antes de su muerte y continuó después, porque no bastó que muriera, lo difamaron, calumniaron y enfangaron. Su martirio continuó por mano de sus hermanos sacerdotes y del episcopado”, afirmó el Papa ante una delegación de obispos y fieles salvadoreños quienes asistieron a la Santa Sede este viernes 30 de octubre.

Aunque el Papa Francisco no mencionó nombres, de todos era conocido en esa época que monseñor Romero no era bien visto por un buen número de los miembros de la Conferencia Episcopal de El Salvador en especial los obispos Pedro Arnoldo Aparicio Quintanilla, de San Vicente; Marco René Revelo Borja, de Santa Ana; y José Eduardo Álvarez Ramírez, de San Miguel entre otros.

Irónicamente, algunos de los religiosos integrantes de la delegación que asistió al Vaticano, incluyendo al arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, vetaban que se celebrara la memoria de monseñor Romero, particularmente en las zonas que comprende las Diócesis de Zacatecoluca y San Vicente (esta última fue la Diócesis donde estaba destacado el entonces obispo Escobar Alas, antes de ser nombrado arzobispo de la capital salvadoreña con la venia del presidente de la República, Elías Antonio Saca, del derechista partido Arena). Escobar Alas llegó a sustituir al arzobispo de origen español Fernando Sáenz Lacalle.

En la época que Romero fue asesinado la Nunciatura Apostólica del Vaticano en El Salvador estaba a cargo de monseñor Emanuele Gerada. Luego el nuncio apostólico fue monseñor Lajos Kada. Se desconoce si tanto ellos como otros nuncios que estuvieron antes y después influyeron negativamente para que Romero no fuera canonizado.

Ahora, treinta y cinco años después del asesinato de Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, el Papa reconoció que hubo una campaña para denigrar al religioso centroamericano, cuya beatificación estuvo bloqueada en la época de Juan Pablo II y Benedicto XVI y promovida en cambio por Francisco, que lo considera un modelo para América Latina.

El cardenal alemán Joseph Aloisius Ratzinger (después Papa Benedicto XVI) bloqueó por mucho tiempo los documentos relacionados con la beatificación de monseñor Romero mientras fue el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y al mismo tiempo decano del Colegio de Cardenales; por lo tanto un personaje de mucha influencia en los asuntos de la Santa Sede.

Por su parte Juan Pablo II (el cardenal polaco Karol Józef Wojtyla) recibió de mal gusto a Romero, cuando éste visitó Roma para explicarle de primera mano lo que estaba ocurriendo en su país y rechazó los documentos que el prelado salvadoreño llevó expresamente para entregárselos. Juan Pablo II no los recibió.

Testigos aseguran que vieron llorando a Romero al narrar a una amiga en Madrid, España el desdén con que Juan Pablo II lo recibió, ya que en lugar de aceptar las pruebas de graves violaciones a los derechos humanos de su pueblo por las fuerzas represivas del gobierno, el Papa lo reprendió; caso contrario con el Papa Francisco, quien reconoce la obra pastoral amplia que realizó el asesinado arzobispo.

“Solo Dios conoce la historia de la persona. Vio que lo estaban lapidando con la piedra más dura que existe en el mundo: la lengua”, agregó el Papa.

Las palabras del Papa Francisco fueron pronunciadas al finalizar una audiencia especial este viernes en el Vaticano, concedida por el pontífice a una delegación de unos 500 salvadoreños que viajaron a Roma para agradecer a Francisco por la reciente beatificación de Romero, el 23 de mayo pasado en El Salvador.

Romero fue asesinado en la capilla de hospital para cancerosos la Divina Providencia en San Salvador, cuando oficiaba misa el 24 de marzo de 1980 por un francotirador contratado por la ultraderecha.

Romero fue tildado tanto en los últimos años de su vida como después de muerto de ser “un desequilibrado”, “un marxista”, un “títere manipulado por curas de la teología de la liberación que le escribían sus encendidos sermones” contra la oligarquía, las injusticias sociales y la represión en su país.

La beatificación de Romero, sin necesidad de probar un milagro tras ser proclamado un mártir por su fe, resulta coherente con el papado de Francisco que respalda la lucha por la justicia social.

Los salvadoreños esperan que el Beato Romero pronto sea declarado un santo de la iglesia Católica, aunque en muchas partes del mundo ya es conocido como San Romero de América.

Los restos del Beato Romero descansan en el sótano de la Catedral Metropolitana de San Salvador, sitio al que han asistido numerosos dignatarios de todo el mundo incluyendo al presidente de Estados Unido, Barack Obama. Es un punto de atracción para turistas que visitan ese país.

 

Gobierno reitera invitación al Papa Francisco para visitar El Salvador 

El presidente Salvador Sánchez Cerén, ratificó por medio de su delegado, el secretario de Gobernabilidad, Hato Hasbún, la invitación al Papa Francisco para visitar próximamente El Salvador.

El gobernante también reiteró el agradecimiento al Sumo Pontífice por la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y el inicio de este mismo proceso en el caso del padre Rutilio Grande.

El secretario Hasbún, al igual que el canciller Hugo Martínez, es parte de una delegación salvadoreña que se reunió este día con el Papa Francisco, misma que ha sido encabezada por el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, como presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador.

En un contacto telefónico desde el Vaticano durante la entrevista El Salvador Ahora, de Canal 10 y Radio Nacional, el secretario Hasbún explicó que en la audiencia Su Santidad recordó el martirio de Monseñor Romero.

Minutos después de la audiencia el funcionario expresó que el Papa dijo unas palabras que nos han dejado impresionados: Monseñor Romero no solo fue mártir en el momento de su asesinato. Entregó su vida antes, en el momento de su asesinato y después, porque siguió siendo objeto de calumnias. Incluso, dentro de la propia Iglesia hay quienes siguieron calumniando y por eso él siguió siendo mártir.

El delegado presidencial informó al país que durante el encuentro en el Vaticano pidió al Papa que enviara un mensaje a la juventud salvadoreña para construir juntos la paz.

 

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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