El Papa pidió perdón a los pueblos originarios por la exclusión

EN CHIAPAS, FRANCISCO TAMBEN VISITO LA TUMBA DE MONSEÑOR SAMUEL RUIZ

Papa Francisco

[San Cristobal de las Casas Bishop Samuel Ruiz walks with villagers to attend a mass held at the Chontal town of Benito Juarez, an area with strong anti-Zapatista presence in Chiapas on Thursday Nov. 6, 1997. This is the Bishop's first public appearance after being ambushed by members of the pro-goverment paramilitary group Paz y Justicia. (AP Photo/ Pascual Gorriz)] *** [] **HOY OUT,MASH OUT**

El Pontífice interpeló al poder político de México a que pida igualmente disculpas a los pueblos originarios por excluirlos, menospreciarlos y expulsarlos de sus tierras. Alabó la relación “armónica” de esos pueblos con la naturaleza.

Todos es historia, pero qué poco se conboce la historia de Chiapas. Una historia de las más ricas y creativas del último cuarto de siglo. En este sentido, el accionar del papa Francisco abrió un espacio nuevo en esa Historia retomando lo que ya latía en Chiapas desde hace décadas, es decir, la exclusión de los indígenas.

En un gesto sin precedentes, el Papa, en el corazón de las selvas de Chiapas, alegó contra “el dolor, el maltrato y la inequidad” de que son víctimas las 11 millones de personas pertenecientes a los pueblos indígenas de México. El pontífice también pidió perdón a los indígenas por los tratos recibidos e interpeló al poder político de México a que pidan igualmente disculpas por lo que hicieron con los indígenas, es decir, “excluirlos, menospreciarlos y expulsarlos de sus tierras”.

Francisco completó la reivindicación global de la causa indígena cuando se inclinó ante la tumba de Monseñor Ruiz, el obispo que durante más de 40 años presidió los destinos de la Iglesia de Chiapas y fue una figura eminente de la llamada Teología India. El alegato papal fue demoledor y siguió en una línea de narrativas históricas la retórica acuñada por los indígenas chiapanecos y su movimiento más visible, el zapatismo.

La misa que Francisco ofreció en español y en varias lenguas indígenas fue todo un programa político que abrazó los pisoteados derechos indígenas. El Papa anheló una tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente.

“Dios en nuestra lengua”, así se expresaba hace varias décadas el fallecido obispo de San Cristóbal de las Casas, monseñor Ruiz, a quien el Papa ofreció un homenaje de alcance universal cuando se recogió ante su tumba. En esa historia convergen varios episodios que implican al mejor intérprete de la teología india y uno de los hombres más comprometidos y progresistas de la Iglesia, el obispo Monseñor Ruiz, y a los mismos indígenas zapatistas que hace 22 años se levantaron en armas contra la segregación y la dominación colonial respaldados por el mismo obispo, a quien los indígenas apodaban “Tatic”, papá en tzoztil.

El Papa fue hasta la tumba de monseñor Ruiz en un gesto que abarca un doble significado: por un lado, el homenaje a la rama progresista del clero mexicano y su compromiso con los pueblos: por el otro, a esa teología india que es, a su vez, un capítulo de la tan combatida Teología de la Liberación.

recordemos que el Vaticano veía en esa teología una emanación diabólica del marxismo y la persiguió y aisló durante décadas. Ahora, aquella idea de la izquierda católica latinoamericana se ve reivindicada en su identidad más original a través del homenaje papal a monseñor Ruiz.

La historia personal de “Tatic” describe la trayectoria de un descubrimiento y de la adaptación a un hombre al medio en el que le tocó vivir. Lejos de ser un teólogo progresista, cuando llegó a Chiapas en 1962 Samuel Ruiz tenía poco más de 30 años y profesaba un conservadurismo que se tradujo inmediatamente en la denuncia contra el comunismo. Pero el medio ambiente lo transformó en un militante de la causa indígena.

Como lo recuerda en las páginas del semanario Proceso, uno de los colaboradores más cercanos de monseñor Ruiz, Heriberto Cruz Vera, párroco del Santuario de Tila, primero tuvo que darse la conversión de Don Samuel, que dejó de pensar que venía a enseñar a los indígenas a usar zapatos y a hablar español, para dar el paso siguiente: dejar que estos fueran sujetos de su historia y reconocerles su dignidad como hijos de Dios y como ciudadanos.

Hombre de carácter fuerte, de convicciones adquiridas irrenunciables y de una capacidad innata para aprender idiomas, Ruiz se transformó él mismo y su propia Iglesia. Se hizo un portavoz de los derechos de las comunidades entre las cuales vivía y aprendió sus idiomas: el tzotzil, el tzeltal, el chol y el tojolabal, en los cuales predicaba. A finales de los años 70 hizo pública su adhesión a la “opción por los pobres”. Hoy, la expresión es una política de Estado del mismo Vaticano, pero en aquellos años era poco más que un pecado.

Pero fue la Iglesia que “Tatic” encarnó con sus formas de militar y de vivir, montado a caballo entre lodazales y montañas, con sus andar por San Cristóbal de las Casas con los zapatos embarrados o vestido con los atuendos que le ofrecían los indígenas. Los símbolos iban, además, con la realidad de sus decisiones. Ruiz levantó un muro de indignación en el Vaticano cuando decidió ordenar a diáconos indígenas casados.

La Santa Sede pugnó para dejar sin efecto la medida y hubo que esperar hasta que llegara el papa Francisco para que se levantará la prohibición de ordenar de diáconos indígenas casados. Muchos antes de que el Trono de Pedro sea ocupado por un papa latinoamericano, Samuel Ruiz ya profesaba la línea de Francisco: “Caminar con ellos”.

En su escala más íntima con los pueblos originarios de México y contra las causas que aún los marginan, el Papa, al menos con el poder de la retórica, borró muchas décadas de desprecio por parte de los mismos poderes religiosos. A la historia no la transforma únicamente las palabras. Al menos estas sirvan, tal vez, para arraigar en la tierra los cimientos de une nueva historia que otros contarán más tarde. Quizá con menos muertes, menos hambre, menos colonialismo y menos segregación.

 

Texto elaborado a partir de textos de Agencias.

 

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About Yanko Farías

Periodista de nacionalidad chilena, licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Editor, redactor y realizador de proyectos de contenido. Productor de radio y Especialista en temas latinoamericanos, sociedad y cultura. Además, es guionista de TV, Cine, Documentales, y escritor de ensayos periodísticos y de ficción. Amante del cine, la buena TV, el vino y la buena mesa.

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