Hora de renovar jardines y macetas

geranios

Por Teresa Gurza

A los mexicanos nos encantan las plantas y hasta las más humildes casas tienen en latas o macetas, geranios, colas de borrego y hierbas de olor.

Son enero y febrero los meses adecuados para podarlas; y si hay jardín, para echar tierra negra sobre el pasto.

Sabemos que plantas y flores alegran la vida con su aroma y color y purifican el ambiente; y como seres vivos, absorben y desprenden energía y reaccionan hacía la persona que las riega y cuida.

Si le interesan las plantas, seguramente habrá notado que hay lugares que rechazan y que si se insiste en ponerlas ahí, se marchitan; o se tuercen, buscando más luz y mejor temperatura; como ocurre con la azalea, que es una de las plantas más chiqueonas y que si no está donde le agrada, no florece.

Las propiedades de las plantas son tantas y tan positivas, que una buena terapia en casos de depresión y estrés, es jardinear un rato; porque trabajar y divertirse con ellas, ayuda a relajarse y cambiar el estado de ánimo y a descansar de teléfono, computadoras y televisión.

Como sucede con todo lo vivo, cada planta tiene características especiales; la ruda, por ejemplo, calma los dolores de estómago y es tan agradecida que con solo pasarle cerca, esparce su olor.

El laurel, el epazote, el orégano y la menta, dan sabor a la comida, fortalecen la energía y equilibran las emociones; la noche-buena, aviva el ambiente; las rosas favorecen el romanticismo y sus pétalos se usan en perfumes y afrodisíacos; y el romero mejora la memoria, además de que es rico con pescado o papitas doradas.

De acuerdo con el Feng Shui que tan de moda está, el mejor lugar para las plantas aromáticas, es cerca de ventanas y puertas; los cactus pequeños deben ir junto a las computadoras, porque ayudan a eliminar las cargas eléctricas; los crisantemos y helechos, como buenos conductores de energía positiva, deben ponerse en los pasillos; y la citronella que ahuyenta los mosquitos y la lavanda, que es excelente protectora contra ladrones y alacranes, a la entrada de las casas; y debe ser cierto, porque las tengo ahí y a pesar de vivir en Morelos, no tengo casi moscos, he encontrado poquísimos alacranes y nunca me han robado.

En los mercados siempre hay marchantas que conocen que hierba sirve para tal o cual cosa, y que saben que la naturaleza es fuente de vida y nos surte de alimentos y remedios; y lo que recomiendan resulta a veces mejor que las recetas médicas y no causa efectos secundarios.

Y los expertos en fitoterapia, que es la curación a través de hierbas, sostienen que hay que aprender a comunicarse con ellas; y que para comprender el mensaje de cada una, es necesario observarlas, escucharlas y cuidarlas.

Pero más que nada, es la experiencia la que nos lleva a conocer sus propiedades y saber usarlas en infusiones, tés, tinturas, extractos, aceites, tónicos, jarabes o polvos; lo que dependerá de los taninos, alcaloides y aceites esenciales que contengan y que pueden aliviar muchas enfermedades.

Sabemos que el romero, por ser estimulante y mejorar la circulación, tonifica el sistema nervioso.

Que para el reproductivo, es buena la salvia; porque su alto contenido en zinc, aumenta la producción de hormonas masculinas.

Y contra males digestivos usamos, la manzanilla, el anís y el jengibre, por sus poderes relajantes, antinflamatorios y diuréticos.

Que para los cardiovasculares, sirven el zapote blanco y el té de alpiste, porque estabilizan la presión arterial y calman la actividad del corazón.

Si se trata de conductos respiratorios, no hay nada como una infusión de las flores de la buganvilia, mientras más rojas mejor, por su efectividad contra la tos seca y la ronquera.

Y sirven mucho para el sistema urinario, los arándanos, la piña y los tés de cola de caballo y cabellitos de elote; porque al purificar la sangre, alivianan el trabajo de los riñones.

Para dolores musculares-esqueléticos son excelentes las infusiones de laurel y ortiga, porque favorecen la depuración del organismo; y la pomada de enebro frotada donde duele, disminuye el líquido acumulado en las articulaciones inflamadas y disminuye los malestares.

Y aprovecho para sugerirles que cuando coman papaya, mastiquen algunas de sus semillitas; porque tienen fibra, calcio, fósforo, hierro y vitaminas A, B, y C y propiedades antibacterianas y antiinflamatorias; y al igual que la avena, baja el colesterol porque impide la absorción excesiva de grasas y azúcares.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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