De aquí y de allá

Dilma Rousseff,

Dilma Rousseff,

Por Teresa Gurza    

Sin haber robado un solo peso este jueves la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue “suspendida” del gobierno como primer paso para iniciar un juicio político, acusada de “maquillar cifras de su administración”.

El mismo día en Argentina, la expresidenta Cristina Fernández, su hijo Máximo y dos empresarios, fueron imputados por enriquecimiento ilícito y por dar y aceptar sobornos a cambio de favores.

En Guatemala se destituyó desde septiembre del año pasado al hasta entonces presidente Otto Pérez por su vinculación con “un esquema de corrupción”, y sigue preso en un cuartel militar; meses antes, en mayo, se detuvo y apresó a su vicepresidenta Roxana Baldetti.

El vicepresidente gringo Kerry precisó en Londres, que la corrupción daña tanto como el terrorismo.

Pero en México, donde se afirma que la corrupción se lleva casi el 24 por ciento del gasto público, seguimos soportando que enriquecimiento, abusos y moches, queden impunes.

Y nuestros partidos y legisladores no son capaces de hacer leyes para evitar que eso siga sucediendo.

No se atreven siquiera, a apoyar la iniciativa ciudadana 3 de 3, que establece mínimas reglas para quien quiera ocupar un cargo público o competir en una elección.

Y para qué hablar de la vergüenza nacional que resultó ser Virgilio Andrade; el señor de los bucles, tan encantado de su amistad del presidente Peña Nieto, que lo exoneró de cualquier conflicto de interés; y no vio anormalidad alguna en las casas que la empresa Higa, favorita para recibir contratos en este régimen, “financió” a Angélica Rivera y Luis Videgaray.

Algo nos sobra, o nos falta, para seguir soportando esos niveles de corrupción; para aguantar se dilapiden recursos escandalosos en elecciones y partidos; que son hoy, dueños absolutos de las Cámaras de Senadores y Diputados y ahora también de la Asamblea como se ha dado en llamar a los legisladores de la rebautizada Ciudad de México; que gastará millonadas en una Constitución que se dice incluirá derechos al agua, a la salud, a la felicidad y a dejar de ser pobre; pero que en realidad beneficiará solo a los políticos de siempre.

Y cuya implementación ya nos está costando cientos de millones de pesos; que con las reformas que se avecinan, subirán a miles.

El cinismo de los del poder es indignante al agandallarse, y hay que repetirlo las veces que sea necesario hasta que las cosas cambien, dineros que hacen falta entre otras cosas para escuelas, caminos, clínicas y albergues, donde puedan quedarse los pobres con hijos hospitalizados y a quienes no les alcanza para comer y pagar hotel, así sea de pocos pesos y no de los miles que gastan diputados, senadores, magistrados, c consejeros y “servidores” públicos cuando viajan y comen a costa de los que menos tienen.

Como el actual secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, que se ha echado millones de dinero ajeno en pasajes, hospedajes, comidas y viáticos en sus muy inútiles y frecuentes salidas al extranjero.

Volviendo a la escena latinoamericana, la mayoría de los gobiernos de la región y organismos internacionales como la ONU, han expresado su preocupación frente a la actual situación brasileña y su solidaridad con la mandataria ilegalmente depuesta.

Y manifestado temor por que pueda generarse mayor inestabilidad política en Brasil o “trasladarse de manera peligrosa a otros países de la zona” y demandaron de las nuevas autoridades, “que cumplan con el Estado de derecho y la Constitución”.

En Argentina también hay ruido; porque la hasta hace pocos meses presidenta, Cristina Fernández y su hijo Máximo, fueron imputados por el delito de cohecho; y están a pasos de la cárcel, por enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos.

Según el fiscal argentino Carlos Rívolo, la investigación del llamado caso “Los Sauces”, que indaga a la sociedad de ese nombre perteneciente a la familia de la ex presidenta, mostró muchas irregularidades.

 

Y por eso fueron así mismo imputados, los empresarios Cristóbal López y Lazaro Báez; este último ya en prisión, porque según se dijo en el congreso de esa nación, “nos parece necesario que el juez investigue el delito de cohecho, más conocido como soborno. Está muy claro que hubo devolución de favores entre ellos; y el retorno por sumas millonarias se hizo a través de la sociedad Los Sauces”.

 

¿Sienten los dueños de las empresas consentidas del gobierno mexicano y quienes desde el poder las han  favorecido, que se les mueve el piso?

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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