Apego a la familia ayuda a envejecer mejor a latinos en EEUU

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Por Yolanda González Gómez

PHOENIX, Ariz.–Cuando Beatriz Guerrero emigró a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, se enfrentó de inmediato a una realidad muy diferente: un nuevo país que desconocía y donde se hablaba un idioma que no comprendía.

La pobreza y la falta de oportunidades la expulsaron de México a sus 58 años de
edad y acompañada de sus dos hijas decidió emigrar a esta ciudad, donde ya vivían sus
hermanas, sobrinas y otros familiares que le prometían que aquí podría recomenzar una nueva vida.

Y aunque en ese momento veía difícil ajustarse a su nueva residencia, al paso del tiempo, ahora reconoce que “sin el apoyo emocional y material de mi familia hubiera sido imposible sobrevivir y adaptarme a este país, salir adelante y cumplir mis metas.”

A su llegada, dependía totalmente de sus familiares para traducir las aplicaciones de empleo, saber cómo alquilar un apartamento, conocer las reglas y leyes en este país.

“Sentí la enorme diferencia cultural, pero requería acomodarme a mi nueva circunstancia, por lo que la ayuda y consejos de mis parientes fue imprescindible”, señala.

Años después de su arribo, Beatriz revela que continúa rodeada por su familia y nuevos amigos, lo que la hace sentirse confiada de envejecer exitosamente en este país.

Y probablemente su deseo podría ser real para los años venideros. Según la investigadora de doctorado en trabajo social y psicología de la Universidad de Michigan y becaria de la Fundación Nacional de Ciencia, Elise Hernández, la presencia del ‘familismo’ en las familias latinas promueve el contacto frecuente, la conexión y relaciones entre sus miembros que les infunden una sensación de bienestar que favorece el proceso de envejecimiento de los hispanos que viven en EEUU.

En su ponencia “Las relaciones de latinos en edad avanzada: la frecuencia del contacto, la carga y el bienestar”, dentro del simposio sobre Relaciones sociales entre diversos grupos étnicos y raciales, durante el 68º Encuentro científico anual de la Sociedad Gerontológica de América (GSA, por sus siglas en inglés), Hernández dio a conocer un estudio realizado en 626 hispanos mayores de 50 años y un promedio grupal de 62.48 años de edad, de los cuales el 53% eran inmigrantes nacidos fuera de Estados Unidos.

En tal informe, se explica que ‘familismo’ es la fuerte identificación y apego de los hispanos a sus familias cercanas o extendidas, que a la vez siguen un sistema de valores tradicional que prioriza las relaciones familiares como fuentes de identidad y bienestar.

“Los hispanos se comportan de determinada manera y mantienen un contacto frecuente, porque sienten que esa es la forma en que deben comportarse a lo largo de su vida, siempre atendiendo a la familia, especialmente a sus niños y ancianos”, indica.

Según el estudio, existe una conexión entre la cercanía familiar y un mejor envejecimiento, sobre todo porque en el grupo de los latinos -que tienen un alto grado de familismo-, sus miembros reciben más apoyo, viven menos soledad y cuentan con más lazos afectivos o de la familia extendida.

Entre los 626 encuestados, el 80% vivía con o cerca de sus familias, mientras que un restante 20%, no. Respecto a los hispanos residentes en Estados Unidos, Hernández señaló que “es un asunto muy complicado, ya que aunque el familismo resulta positivo en términos generales, también puede convertirse en una gran fuente de decepción”.

Aunque los migrantes hispanos mantienen la cercanía familiar, ese factor depende de la situación financiera de la familia, del país que procedan y a qué región van a vivir en EEUU, del inglés que dominan y si se mudan de ciudad de cómo siguen manteniendo los lazos familiares.

“Hay que preguntarse qué parte de esa costumbre de contacto familiar están conservando y qué parte están dejando de cumplir, si la casa cambia, la práctica del familismo cambia”, agrega la investigadora de la Universidad de Michigan.

De acuerdo a datos del estudio sobre “los efectos protectores del familismo en la población hispana en Estados Unidos” de Casie L. Peet, publicada en la compilación Demografía del envejecimiento en América (2014), el familismo está implicado como factor contra problemas de salud mental y podría ayudar al crecimiento y desarrollo infantil.

En 26 estudios recopilados sobre los beneficios protectores del familismo, se concluyó -sin embargo- que tenía poco o ningún efecto contra el suicidio, la depresión, el uso de sustancias, la internalización y externalización de síntomas.

La oficina del Censo de Estados Unidos proyecta que la población hispana mayor de 65 años de edad se quintuplicará entre 2012 y 2050, creciendo de 3.1 millones a 15.4 millones de latinos, por lo que jugarán un rol importante en el perfil social estadounidense a medida que progresa el siglo XXI.

Investigaciones recientes muestran también que los patrones de longevidad de los hispanos mayores de 65 años son paradójicamente más favorables respecto a los blancos, ya que a pesar del bajo estatus socioeconómico de los latinos, éstos tienen menor mortalidad y más alta expectativa de vida, tanto en los nacidos fuera como dentro de EEUU.

Este artículo fue escrito con el apoyo del programa de becas para periodistas en envejecimiento de New America Media y la Sociedad Gerontológica de América, patrocinado por la Fundación Archstone. (This article was written with support from the Journalists in Aging Fellowships, a program of New America Media and the Gerontological Society of America, sponsored by the Archstone Foundation).

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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