Sin desperdicio, alcanza para todos

hambre

Por Teresa Gurza

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (FAO), el mundo produce dos veces más alimentos de los necesarios para que los siete mil 300 millones de seres humanos que habitamos la tierra, estemos bien alimentados; pero 800 millones aún sufren hambre y pobreza, porque desperdiciamos un kilo de cada tres.

El pasado 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación instituido por la ONU a propuesta de la delegación de Hungría en 1979 durante la vigésima reunión de la FAO, con el propósito de fortalecer la lucha contra la desnutrición y la pobreza y la solidaridad con los millones que no tienen para poder comer.

La FAO había sido fundada el 16 de octubre de 1945 y por eso se escogió el día de su cumpleaños, para año con año concientizar sobre el grave problema alimentario mundial.

Desde entonces 150 países, llevan a cabo campañas de información sobre los problemas que hay detrás de la pobreza y el hambre; y según leo en Internet, durante todo el mes se presta más atención a la producción agrícola mundial y se pide a gobiernos y organizaciones, hacer mayores esfuerzos para estimular la cooperación económica y técnica entre países en desarrollo.

Se busca así mismo, promover la participación de las poblaciones rurales y especialmente de las mujeres y los grupos menos privilegiados, en las decisiones y actividades que afectan sus condiciones de vida; facilitar la transferencia de tecnologías de los países desarrollados a los países en desarrollo, fomentando con eso, el sentido de solidaridad nacional e internacional en contra el hambre, la malnutrición y la pobreza.

Y se señalan los logros conseguidos el año anterior, en materia de desarrollo alimentario y agrícola.

Algo importantísimo y que ojalá nos llevara a cambiar nuestros hábitos de consumo, es que la FAO sostiene que no faltan alimentos y que si no hubiera tanto desperdicio, alcanzaría para todos; lo que significa que por lo que muchos tiramos, otros no comen.

Advierte que son las mujeres las principales encargadas de la nutrición, la seguridad y calidad de la comida en familias y comunidades y que son también, quienes en los pueblos menos desarrollados hacen la mayor parte del trabajo agrícola relacionado con la siembra, escarda, fertilización y recolección de alimentos básicos como el arroz, trigo y maíz, que representan más de 90 por ciento de la dieta de la población rural pobre.

Y añade que es todavía mayor, su contribución en la producción de los cultivos secundarios, como son las legumbres y hortalizas, fundamentales para el bienestar nutricional y económico de las familias, porque en gran parte se producen en pequeños huertos familiares cuidados casi exclusivamente por mujeres.

Otro aspecto interesante y deplorable, es que las investigaciones han demostrado que a lo largo de los siglos, la humanidad ha utilizado entre ocho mil y 10 mil especies distintas de semillas para su alimentación, pero que su uso se ha ido reduciendo paulatinamente.

Actualmente se producen y distribuyen comercialmente únicamente alrededor de 150; y resulta sorprendente saber que más de la mitad de las calorías que consumimos vienen de solo cuatro especies: trigo, maíz, arroz y papas y que para empeorar las cosas, utilizamos cada vez menos variedades de ellas.

En su último boletín de vinculación con los exalumnos, la UNAM indica que al desperdicio del 30 por ciento de los alimentos que se da desde el proceso de producción hasta la mesa de los consumidores, debe agregarse el que no están bien distribuidos; lo que repercute en que el hambre y la desnutrición, sigan azotando amplios sectores poblacionales de África, Asia y América Latina.

Precisa la doctora Tihuí Campos profesora de la licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que otro de los objetivos del Día Mundial de la Alimentación es convencer a la gente de la conveniencia de producir en huertos familiares frutas, hortalizas y verduras nativas y de temporada, con lo que al mismo tiempo que tendrán alimentos sanos y propios del lugar, ayudarán a que no se vayan perdiendo y a la recuperación del medio ambiente.

Y al respecto menciona algo tan preocupante, como que este año México se convirtió en el mayor importador de maíz del mundo.

“Es decir, el país de origen del maíz no consume su propio maíz, sino que debe traerlo de Estados Unidos”.

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About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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