Siete décadas de amor

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Por Johanes Roselló

ATLANTA–Su unión ha sobrevivido 12 presidencias de Estados Unidos, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam, la Guerra del Golfo Pérsico y la Guerra de Irak y Afganistán.
Su amor empezó antes que Fidel Castro tomara el poder en Cuba y en el libro de su historia hay más memorias que páginas y todavía continúan escribiendo este compendio que ya tiene más de siete décadas.

Para la costarricense Dulcemaría y su esposo, el estadounidense Douglas Elleby, los 70 años de unión matrimonial que cumplirán este 28 de diciembre han pasado como un suspiro.

En una residencia para retirados en Marietta, Dulcemaría se sienta al lado de su eterno novio, a
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quien acaricia el rostro. En los ojos de los nonagenarios hay un brillo que da la complicidad y la paz de una vida plena.

‘La contratación’

El sol de verano calentaba en Minnesota cuando Douglas llegó a la vida de Dulcemaría. Ella, que estudiaba en la universidad en aquel entonces, tomó un trabajo de verano y él, que recién regresaba de la Segunda Guerra Mundial, llegó a buscar empleo. A ella le correspondía entrevistarlo para el trabajo.

“Cuando nos vimos, nos olvidamos del trabajo. Me pidió que si salía con él y yo le dije que sí. Le dije: ‘mañana si quieres’, y me dijo: ‘no, mañana es el único día que no puedo porque tengo otro compromiso, pero después de mañana, todos los días”, recordó Dulcemaría, de 93 años.

Resulta que al siguiente día era el cumpleaños de ella y sus amigas le tenían una fiesta sorpresa y Douglas, sin saberlo, era uno de los invitados. Desde aquel día no se separaron.

Poco días después Douglas le pidió matrimonio y ella, creyendo que se trataba de una broma, le dijo que sí. El Día de Acción de Gracias la invitó a conocer a sus padres y ellos les preguntaron cuándo se casarían. Un mes después llegaron al altar. Y el “fueron felices para siempre” de los cuentos, ha sido solo un cuento.

“No hay receta, porque las cosas vienen como vienen, siempre hay dificultades, cuando menos piensas, hay un problema”, aseguró la costarricense.

Poco después de su casamiento, el padre de ella se enfermó y se mudaron a Costa Rica, donde Douglas trabajó y aprendió español. De allí una oportunidad con el gobierno de EE.UU. los llevó a vivir a República Dominicana, Brasil, México, El Salvador y Panamá.

“Yo digo que hemos sido bendecidos porque nuestras vidas han sido tan diferentes, muchas personas no tienen las oportunidades que hemos tenido, hemos viajado mucho, nuestros hijos aprendieron muchos idiomas, es más fácil para ellos acostumbrarse a una situación, a diferencia de muchos aquí”, dijo Dulcemaría.

Tras una larga carrera en el gobierno, Douglas y Dulce se mudaron a Georgia, donde su hijo empezó a practicar la medicina. Han vivido en el ‘estado del durazno’ desde 1978.

‘Wito’ y ‘Wita’

De la unión de Dulcemaría y Douglas nacieron cuatro hijos, que les dieron 11 nietos y de ellos 19 bisnietos, hasta ahora.

Su primera nieta los bautizó ‘wito’ y ‘wita’, su forma infantil de decir abuelito y abuelita. Desde aquel momento fueron conocidos como los ‘witos’, y son un símbolo de amor, compromiso y estabilidad para todos sus descendientes.

“Esta gente ha tocado tantas vidas que ellos no se imaginan la amplitud de su legado. Para mí, su legado es un verdadero entendimiento de lo que un matrimonio es. No es perfecto y no es el príncipe y la princesa, es trabajo duro, lo tomas día a día y amas incondicionalmente, sin importar lo que pase”, dijo su nieta mayor, Katy Sudano.

Douglas asegura que no hay secretos, ni recetas.

“Creo que nosotros somos normales, nuestras vidas fueran cambiando, yo nunca pienso ni un día que han pasado 70 años, vivimos extremadamente bien, entendiéndonos, incluso a pesar del idioma”, sostuvo Douglas, de 94 años.

Ante tantas rupturas matrimoniales hoy día, Dulcemaría y Douglas hacen un llamado a la paciencia, al compromiso y a la entrega incondicional.

“Ahora divorciarse es como nada, no hay esa responsabilidad que teníamos en aquel tiempo”, dijo la costarricense. “Recomiendo a las parejas que tengan mucha paciencia, que no dejen de comunicarse, porque la comunicación es muy importante y tampoco guarden rencor, porque guardar rencor, eso enferma”, añadió.

Compañía que regala años

Las bromas no faltan en el hogar de los Elleby, pues Dulcemaría se encarga de entretener a todos con sus chistes e historias.

La larga vida de esta pareja y sus aventuras en tantas partes del mundo les ha llevado a superar muchas pruebas, ya que su matrimonio ha estado lleno de desafíos desde el comienzo.

Algunas investigaciones científicas sugieren que el matrimonio ayuda a las personas a vivir más años.

Sin embargo, para la gerontóloga de la Universidad de Georgia en Athens (UGA), Kerstin Gerst, la felicidad en el matrimonio es la clave.

“El matrimonio da grandes beneficios, económicos, tienes mayor acceso a beneficios de salud, pero también da un sentido a tu vida, alguien por quien vivir. Pero que sean felices es clave. Porque si tienes un matrimonio terrible y estresante, eso te hará daño”, aseguró la profesora del Universidad de Georgia, Atlanta.

La gerontóloga incluso dice que la presencia de un buen compañero con quien hablar puede ayudar a mejorar la salud. Y opina que la larga vida de esta pareja y la manera en que disfrutan su vejez tiene mucho que ver con los retos que han enfrentado por 70 años y la manera en que se han adaptado a los cambios.

“Ellos se han tenido que ajustar a muchas circunstancias constantemente durante sus vidas, y para algunas personas envejecer puede ser un proceso muy estresante, porque no están acostumbrados a manejar los cambios, pero al parecer, a esta pareja le ha tocado enfrentar cambios toda su vida”, manifestó Gerst.

Eje de generaciones

A pocos días de su aniversario de bodas, Douglas y Dulcemaría agradecen lo que este viaje les ha regalado.

“Yo me siento satisfecha, siento que sí he cumplido, que he tratado de ser lo mejor que he podido. Me siento completa, no me importaría morirme, no le tengo miedo a la muerte, porque me siento tranquila”, sostuvo Dulcemaría.

Sin embargo, la pareja, que ha hecho sus arreglos para cuando muera, todos los días hace nuevos planes para vivir mejor.

Este 28 de diciembre tendrá una gran fiesta, como la que tuvo cuando cumplió 60 años de casada.

Su hija Darcy dijo entre risas que su madre le pidió que para el 80 aniversario no vayan a hacerles fiesta.
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El matrimonio de los Elleby se ha vuelto un ejemplo para toda la familia. Su casa es el lugar a donde todos llegan y su presencia es el pegamento que los une.

Por ello, ante su avanzada edad, Darcy teme que cuando ellos falten la vida familiar cambie.
“El legado que nos han dejado es la importancia de la familia, siempre hay que poner la familia primero, ante todo”, sostuvo la hija.

Douglas mira a su esposa y le agradece lo mucho que lo ha ayudado en estas siete décadas de matrimonio. Ella dice que lo más que le gusta de él es que la quiere y lo menos que es un poquito celoso.

Al recordar aquel verano de 1946, cuando todo cambió, cuando se encontró con Douglas para hacerle una entrevista de trabajo, su esposa celebra haberlo ‘empleado’.

“Lo contraté para mucho tiempo”, manifestó la esposa entre risas. ■

Este reportaje es parte de una beca de periodismo otorgada por New America Media, Gerontological Society of America y AARP.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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