¿Quién mató al hipopótamo Gustavito?


Por José Manuel Ortiz Benítez

La violencia salvadoreña no termina de producir titulares alrededor del mundo ya no tanto por asesinatos de seres humanos, ahora también por asesinato de animales.

“Querido hipopótamo ‘Gustavito’ golpeado a muerte en el zoológico de El Salvador”, reza el titular de “The Guardian”, primer periódico inglés, en la Plaza Trafalgar en Londres. “Savages (salvajes)” llama a los salvadoreños autores del crimen, un comentarista en la versión digital del periódico.

“Querido Hippo llamado Gustavito muere después de golpiza brutal en zoológico de El Salvador” dice el titular de Buzzfeed, uno de los focos de información online más grandes del mundo. “Heartless People (Gente sin corazón)” nos llama Mr. Alexander, un comentarista habitual de Buzzfeed.

“Autoridades investigan golpiza fatal a Gustavito el hipopótamo en el zoológico de El Salvador” titula la ABC de Australia. “Nos matan como moscas, pero esto sobrepasa todos los límites. Mataron a un animal que sólo nos entretenía” dice la reflexión de Martin Castillo, un vendedor del mercado en el centro histórico de San Salvador, reflejada en la nota del periódico.

“Querido Hipopótamo Gustavito golpeado a muerte en El Salvador” dice el titular del HufftintonPost. En la ilustración, el animal le pregunta al país, ¿por qué sos así?

La BBC sencillamente titula “Gustavito Asesinado en el Zoológico de El Salvador.” El reportero de la BBC en Centroamérica, Will Grant, dice “que en un país donde los asesinatos han perdido la capacidad de conmocionar, la crueldad extrema hacia el animal, ha sacudido nuevamente a todo El Salvador.”

La desgracia y la carnicería del pobre hipopótamo también se han hecho sentir en las redes sociales, donde pululan, como venta de verduras en un mercado municipal, todo tipo de teorías sobre la muerte del animal.

Llama la atención la reflexión de nuestro amigo Carlos Abrego, jubilado en Paris, quien dice: “Esta reacción indignada en cadena y en torrente, tal vez erradamente, se me presenta como un síntoma de nuestra degradación moral.”

En la misma línea, nuestro amigo y analista político Roberto Cañas, dice “Hoy la bofetada a la sociedad es la muerte del hipopótamo Gustavito tras una cruel paliza, la desalmada acción contra este animal constituye un mensaje contundente de la crisis moral que vive la sociedad salvadoreña.”

Claudia L Villatoro, una salvadoreña frecuentadora en redes sociales, dice “Vivir en El Salvador es una ruleta rusa, que cobra la vida de cualquier tipo de víctima.”
“Hay momentos que la patria te duele, es un dolor que se te incrusta muy dentro y para el que no existe pastilla alguna que lo pueda aliviar. Simplemente duele y es como que no te dejara respirar en paz. Mi patria me duele, muy pero muy dentro, me deja sin fuerzas, sin esperanza, sin alegría, sin nada… sólo esa sensación de dolor que no se va con nada. Y mientras tanto, mientras el dolor sofoca mis pupilas, mi patria se sigue desangrando, mis niños se quedan sin padres, sin hermanos, sin nadie… generación de desposeídos que van matando al que se cruza por delante y ya nada importa, ya la vida no es sagrada ¿qué más da matar a uno que matar a cientos? de todas maneras sólo miramos hacia otra parte seguimos como autómatas: trabajar-comer-dormir-despertar-vivir-morir-matar-llorar-ignorar-doler” dice, profundamente tocado, el escritor José Rutilio Quezada en su novela Dolor de Patria.

La muerte del animal nos ha sacudido la conciencia a todos, el mundo nos ha vuelto a mirar a la cara como salvajes y resulta que todo esto puede ser una trama creada a medida para encubrir una mala gestión del animal por parte de las autoridades del Zoológico.

Qué maldición resulta a veces ser salvadoreño.

José Manuel Ortiz Benítez es columnista salvadoreño en la ciudad de Washington, DC. Twitter: @jjmmortiz

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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