Democracia, solo sin pobreza

Rolando Cordera.

Por Teresa Gurza

Con pena por la muerte de Gari.

Dio en el clavo el doctor Rolando Cordera, al precisar que para fortalecer la democracia mexicana es esencial abatir la pobreza y superar esa inercia por la que vemos la desigualdad, como parte de nuestro paisaje.

Cordera dictó en el INE una conferencia que tituló La Democracia y la Cuestión Social, en la quesostuvo que no puede haber democracia mientras exista en México esa desigualdad vergonzosa.

Así de fácil y así de difícil.

Y advirtió que la pobreza amenaza la estabilidad democrática y que “la gran falla de nuestra democracia es no haber llevado a cabo la madre de todas las reformas, la reforma fiscal, siempre pospuesta y desnaturalizada”.

El problema de fondo radica para Cordera, en la disociación entre lo económico y lo social “y ejemplo de ello, es que México ha invertido muchos recursos en transformar su economía y para hacer confiable su pluralismo; pero no para enfrentar su deuda social”.

Ante lo cual enfatizó, que urge un cambio de rumbo que ubique “en el centro de las preocupaciones nacionales, la superación de la pobreza y la desigualdad; pues la pauta redistributiva es contraria a cualquier idea de justicia social y de bienestar”.

Me parece que millones de mexicanos estamos de acuerdo con sus planteamientos.

Y me encantó que los haya hecho en el INE, que considero la mera mata del desperdicio y frente al consejero Ciro Murayama, que se ha caracterizado en muchas de sus declaraciones por defender el dispendio que hace ese instituto; incluso hace meses al ser cuestionado por eso, sostuvo “es que la democracia es cara”.

Pero ahora sentado junto a Cordera, Murayama al parecer cambió su visión; porque dijo, que en las élites políticas y económicas y en sus dirigentes hay “una especie de vocación por el desperdicio”, según consigna el diario Reforma en nota respectiva.

Por mi parte reitero que debemos disminuir el dinero que se llevan los partidos y el INE; porque es inmoral habiendo tanta pobreza y porque creo que mucho tiene que ver el dineral que destinamos a elecciones, cámaras y partidos, con que no hayamos logrado procesos democráticos y muchos vean la política como negocio.

Además como el dinero es limitado, lo que destinamos a nuestra carísima “democracia”, lo tenemos que escamotear a cuestiones vitales como educación, salud y seguridad.

Y lo peor es que gran parte de los desproporcionados recursos que consume la política, se ha ido durante años, literalmente a la basura.

Porque son basura los partidos que solo miran su beneficio, los millones de spots sin propuestas, los contaminantes carteles con consignas imposibles de leer por el tamaño de las letras, las remodelaciones innecesarias y suntuosas en las sedes electorales y partidistas, los pagos hechos con la pretensión de “cambiar la imagen”, como sucedió con los más de nueve millones de pesos pagados hace poco por Alejandra Barrales, a técnicos en “mejorar” la ya inmejorable imagen de su partido.

Y me asombra que aún haya quien se llene la boca, llamando a las elecciones en México fiesta democrática.

Porque la democracia se contradice con los excesos en el gasto de campañas; con la cada vez mayor cantidad de billetes sucios y limpios que entran en ellas; con la falta de debate y educación política; con el exceso de promesas y planes de gobierno que no se cumplen; con la forma antidemocrática de designar candidatos y con que en muchos casos sean los narcos los que decidan.

Con el acarreo de asistentes a los actos; con el comportamiento abusivo de dirigentes partidistas que no entiendo cómo pueden presumir que son democráticos; con la impunidad que favorece a quienes compran o coaccionan los votos; con la multitud de encuestas que por interesadas, generalmente fallan; con las irregularidades en los gastos de las campañas.

Con los altos salarios, bonos, canonjías y gastos de empleados de los organismos electorales; con la recolección de credenciales electorales; con la entrega de regalos que todos los partidos hacen, en las mismas narices del INE y de consejeros como Murayama, que ni pío dicen.

Y por cierto que tampoco ayuda a nuestra democracia, que el Secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos John Kelly, se ande inmiscuyendo en la política mexicana y diga que un presidente mexicano de izquierda no convendría a su país.

Pero por desgracia puede dormir tranquilo, porque no hay actualmente un aspirante de esa tendencia.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

You must be logged in to post a comment Login