Si ya tenemos CELAC, ¿para qué sirve la OEA?

Por Arleen Rodríguez Derivet

Cada vez que veo o leo de la OEA contra Venezuela, pienso en lo que le hicieron a Cuba. En ese “ministerio de colonias” al que “no volveremos jamás”, como dijo con orgullo la joven líder estudiantil cubana, Jennifer Bello, se expresa muy claramente que en este continente hay dos Américas muy distintas: la del norte, que va de más a menos y la del sur, que va de menos a más, como nos enseñó José Martí.

¿Para qué sirve la OEA?, preguntamos en 2008 en una Mesa Redonda de Telesur, desde Panamá, donde tenía lugar una reunión de cancilleres a la que llegó Condoleeza Rice con ínfulas de emperatriz y salió magullada por las críticas de la nueva América Latina que emergía de los procesos revolucionarios liderados por la Venezuela de Chávez. Aún entonces, no logramos algún testimonio favorable a juntar espíritus tan diferentes. A lo sumo, algunos cancilleres del sur, nos dijeron que servía para “dar pelea en cualquier diálogo con los del norte”.

Después vendría la reunión de San Pedro Sula y la heroica batalla de la Honduras de Zelaya y de Patricia Rodas por la reivindicación de Cuba. Todos sabemos que aquella humillación a Hillary Clinton, la cobraron con un golpe de estado, primero de una serie de otros golpes más suaves, más amañados, pero no menos costosos para el progreso y la unidad de nuestra América.

Si ya tenemos CELAC, ¿para qué sirve la OEA?, habrá que preguntarse una y otra vez. Venezuela no es la próxima víctima, como señalan algunos. Venezuela fue la primera víctima de los golpes fraguados con la complicidad de la OEA y su Carta Democrática, hecha, no olvidemos, para derrocar a Chávez. Como no han podido con el chavismo, lo seguirán intentando por cualquier medio, aunque ciertas derechas y hasta centros del hemisferio, incendien parlamentos, repriman multitudes y hagan retroceder a los pueblos de la región a los días oscuros del neoliberalismo con manu militari.

Cuba es la prueba de que se debe y se puede vivir fuera de la OEA. Por la heroica resistencia de su pueblo, sí. Pero también por la valiosa solidaridad de otros pueblos. Venezuela resiste. Démosle, sin dudar, toda nuestra solidaridad.

Fuente: CubaDebate

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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