El baile es la mejor arma para combatir la depresión, dicen mujeres de edad avanzada

(De izq. a der.) Ana Bonilla, Socorro Galvez, Dora Aldana, Mayra Dueñas, Maria Navarro y Ana Miranda forman parte de un grupo de baile de personas mayores en San Francisco. (Jacqueline García)

Por Jacqueline Garcia

Foto: (De izq. a der.) Ana Bonilla, Socorro Galvez, Dora Aldana, Mayra Dueñas, Maria Navarro y Ana Miranda forman parte de un grupo de baile de personas mayores en San Francisco. (Jacqueline García)

SAN FRANCISCO–Cuando un grupo de mujeres mayores de 65 años baila, sus miradas se centran en sus manos, en sus movimientos y en sus abanicos.

Sus vestidos son coloridos, unas flores adornan sus cabelleras y sus zapatos tienen un tacón no muy alto, pero elegante.

“Bailar es arte y es vida”, dice emocionada Ana Miranda de 65 años, después de una presentación en la Conferencia Mundial de Geriatría y Gerontología (IAGG) en San Francisco.

Esta salvadoreña y las otras mujeres pertenecen al programa de envejecimiento saludable del Mission Neighborhood Center (MNC) de San Francisco.

Ella ha asistido al centro de personas mayores por más de cinco años y dice que le ha ayudado de sobremanera. Un ejemplo fue cuando a principios de año viajó a su natal El Salvador para tomar la difícil decisión de desconectar a su hermano de un respirador artificial. Poco antes, ella había tenido una doble operación de rodillas la cual le impidió continuar su trabajo en un centro para niños.

“Estaba como deprimida, entonces dije, ‘tengo que sacar este dolor’, me sentía mal pero volví al centro y ahí sentí como que reviví”, cuenta Miranda.

Llegó justo a tiempo cuando se formaba un grupo de baile de danzón y sandunga.

Ahí también estaba Dora Aldana, de 75 años, quien recuerda perfectamente cuando les ofrecieron la clase de baile.

“Yo feliz me ofrecí a participar, primero era como una forma de calmar el estrés”, dijo Aldana, de origen guatemalteco. “Esto es bueno para nuestra salud y mantenernos ocupadas. Aquí nunca me siento sola”.

Pese a que la clase empezó con más de una docena de mujeres, al final solo quedaron seis. Ellas tomaron muy en serio su práctica desde el momento que les ofrecieron hacer su primera presentación pública en IAGG.

“Nos tomó como seis meses aprendernos los pasos, pero siempre practicábamos”, dijo Ana Bonilla, de 73 años. Ella se jubiló hace tres años después de trabajar por décadas en un almacén.

Los coloridos vestidos fueron hechos por Mercedes Ramírez de 75 años, una miembro del centro MNC. (Jacqueline García)

“Me invitaron a este centro y después al baile, y yo como soy bien activa dije que sí”, explicó emocionada.

La salvadoreña es madre de tres hijos, y aunque vive de manera independiente, dijo que en el centro nunca se siente sola.

“Mis hijos siempre están pendientes y hasta me reclaman a veces que necesitan hacer cita para verme porque yo me mantengo bien ocupada”, dijo Bonilla con una carcajada. “Pero si me quedo en la casa solo estoy viendo al techo y luego uno nada mas se pone a pensar cuando se va a morir. Eso es feo”, aseveró.

Aldana concordó. Ella tiene un hijo quien vive en una ciudad vecina. Sin embargo, el centro le ofrece la compañía necesaria. “Aquí desayunamos, compartimos nuestra comida y luego nos vamos a hacer lo que queremos y los martes tomamos las clases de baile”, relata.

Se mantienen activas

En MNC alrededor del 70% de los miembros son mujeres y la clase de baile esta compuesta por mujeres de 60 años en adelante, dijo María Bermúdez, directora de operaciones del organismo.

“Al principio las señoras son tímidas, no creen que se van a recordar los pasos y a las pocas semanas están animadas y contentas”, explicó Bermúdez. “Se sienten mucho más seguras, mucho más hábiles, con más ganas de vivir”.

Investigaciones revelan que las personas que se mantienen físicamente activas mejoran su calidad de vida para poder vivir independientemente. Así mismo, reducen el riesgo de la depresión puesto que interactúan socialmente y previenen el aislamiento, explica AARP, una asociación para personas mayores.

Al mantener ocupada la mente por medio de la música, la lectura y el continuo aprendizaje se reduce el deterioro cognitivo.

En una persona mayor las caídas pueden ser graves y deterioran su salud, dijo Aurora Alvarado, coordinadora de servicios comunitarios en MNC. “Esto ocurre porque sus pies ya no concuerdan y pierden coordinación”.

Por ende, las clases como aeróbicos, yoga y el baile les permiten trabajar en la coordinación de la mente y el cuerpo.

No es un asilo

Alvarado dijo que es común en los latinos comparar al centro de personas mayores con un asilo.
“Pero nosotros les hacemos ver que este es un lugar donde se pueden sentir como en casa”, explicó. “Aparte de las clases, los llevamos a paseos, al cine y a Cotsco y los llevamos a sus casas con sus compras”, añadió Alvarado.

Actividades en el Mission Neighborhood Center de San Francisco:

Bonilla dijo que antes de participar en el centro ella tenía la idea de que los “viejitos solo se estaban durmiendo”, pero al llegar notó todo lo contrario.

“Vi que todos están mas activos que uno y eso me motiva”, expresó.

Miranda confirma que los centros de personas mayores mejoran la salud. “Yo ya no siento el dolor en mis rodillas y siempre estoy muy activa. ¡Me siento muy feliz!”.

Este artículo fue escrito con el apoyo de una beca de periodismo de New America Media, la Sociedad Gerontológica de América y AARP.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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