Frición diplomática entre Venezuela y Estados Unidos por Posada Carriles

El presidente venezolano, Hugo Chávez, tensó nuevamente las relaciones con Estados Unidos, al advertir el domingo que revisará las relaciones diplomáticas con Washington si el anticastrista Luis Posada Carriles, acusado en Caracas de terrorismo, no es extraditado.

El gobernante advirtió a Washington que si no atiende el pedido de extradición de Posada realizado hace dos semanas, su gobierno revisará las relaciones bilaterales y el mantenimiento de su embajada en Estados Unidos.

También dijo que quería iniciar investigaciones sobre energía nuclear, con apoyo de Irán.

“Queremos adelantar investigaciones en el área nuclear con otros países latinoamericanos y pedir apoyo a países como Irán”, declaró en su programa dominical televisado por la emisora oficial.

Entre los países vecinos que nombró Chávez figuró Brasil, pero fuentes oficiales aseguraron a la AFP este lunes que Brasilia no ha recibido un pedido de cooperación nuclear de Caracas.

Paralelamente, decenas de simpatizantes de Chávez protestaron el domingo y el lunes ante la sede de la embajada estadounidense en Caracas, exigiendo la extradición del anicastrista.

En su programa “Aló, presidente”, Chávez instó a la Casa Blanca a cumplir con la extradición de Posada, pues -dijo- “si no lo hicieran en el plazo estipulado en los convenios pondremos en revisión integral nuestras relaciones diplomáticas con Estados Unidos”.

Venezuela solicitó la extradición de Posada, nacionalizado venezolano, para juzgarlo por su presunta participación en la planificación de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, atentado en el que murieron 73 personas frente a las costas de Barbados.

Posada fue detenido el 17 de mayo en la ciudad de Miami por autoridades estadounidenses, quienes posteriormente lo acusaron de violar las leyes de inmigración por ingresar de manera ilegal a Estados Unidos hace dos meses.

El departamento de Seguridad Interior (DSI) estadounidense dio una señal de que no extraditará a Venezuela a Posada, tras advertir el martes que “no envía a gente a Cuba, ni envía a gente a países que se cree que actúan en nombre de Cuba”.

Chávez y su amigo y principal aliado el presidente cubano, Fidel Castro, han acusado a Washington de proteger a Posada y lo han retado a comprobar con este caso ante el mundo su compromiso de luchar contra el terrorismo.

Caracas garantiza que procesará al anticastrista en Venezuela y no en Cuba, atendiendo un convenio de extradición firmado con Washington en 1922.

“Nosotros no estamos apresurados ni desesperados, evaluaremos bien, pero nos obligaría el gobierno de Estados Unidos (…) a tomar algunas acciones diplomáticas, además algunas acciones internacionales como la vía de un tribunal internacional”, añadió.

La especialista en relaciones internacionales venezolana Elsa Cardozo acusó a Chávez de utilizar como una “cortina de humo” la extradición de Posada y le advirtió de que no utilice el caso como un “instrumento de lucha” contra Estados Unidos.

“Es un caso muy complejo también para Estados Unidos y Chávez no hace más que provocar, irritar, una relación que ya es bien complicada y la ha convertido en su caso bandera, su proyecto bandera”, apuntó Cardozo a la emisora Unión Radio.

Liliana Hernández, diputada del opositor partido Primero Justicia (derecha), pidió al presidente “bajar el tono” con Washington para preservar las relaciones petroleras de ambos países.

Desde que asumió el poder en 1999, Chávez mantiene constantes fricciones con Washington. Sin embargo, analistas estiman que estas tensiones no han afectado el intercambio comercial de ambos países, especialmente en lo que atañe al suministro venezolano de 1,5 millones de barriles diarios de crudo a Estados Unidos.

Chávez acusa a Estados Unidos de haber apoyado el golpe de Estado en su contra, el 11 de abril de 2002, y de querer eliminarlo.

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