Denuncia HRW civiles bajo ataque en la lucha por Darfur

 


La situación en Darfur ha evolucionado de un conflicto armado entre rebeldes y el gobierno a una lucha violenta por el poder y los recursos en la que participan fuerzas gubernamentales, la milicia Janjawid, los rebeldes, ex rebeldes y delincuentes. Pero estas complejidades no deben desviar la atención de la responsabilidad de Jartum por los ataques aéreos y terrestres indiscriminados, su complicidad en los ataques de los Janjawid contra civiles, por no exigir cuentas a los violadores de los derechos humanos y no querer establecer una fuerza policial que pueda proteger a los civiles.  
 
“La nueva misión de paz en Darfur necesitará recursos y respaldo político para proteger a civiles”, señaló Peter Takirambudde, director de África para Human Rights Watch. “Se deben imponer a Sudán sanciones específicas si obstruye el trabajo de las fuerzas de pacificación y permite ataques a civiles”, agregó.  
 
En el informe de 76 páginas, “Darfur 2007: Chaos by Design – Peacekeeping Challenges for AMIS and UNAMID” (Darfur 2007: Caos premeditado: Deasfíos de pacificación para las fuerzas de la AMIS y la UNAMID), se describe la situación actual de los derechos humanos en Darfur. Los recientes estudios de caso en toda la región demuestran que la proliferación de actores armados y la incapacidad del gobierno para imponer el estado de derecho – especialmente de la policía – están contribuyendo a los abusos.  
 
Una vez que los civiles son desalojados de sus casas, se ven atrapados en campamentos para los desplazados internos. Si se atreven a salir para cultivar, recoger leña o regresar a sus casas, corren el riesgo de ser golpeados, violados, robados o asesinados – normalmente a manos de los Janjawid y ex rebeldes. Forasteros que ahora habitan sus tierras bloquean la posibilidad de una paz sostenible y de su regreso. Los combates entre tribus árabes han resultado en cientos de muertos y miles de desplazados.  
 
En el informe se describen las maneras críticas en que la nueva misión de paz, la Misión de las Naciones Unidas y la Unión Africana en Darfur (UNAMID, por sus siglas en inglés), y la comunidad internacional deben mejorar la protección de los civiles y abordar las deficiencias que han obstaculizado a la misión actual de la Unión Africana en Sudán (AMIS, por sus siglas en inglés).  
 
Human Rights Watch instó a las Naciones Unidas y a la Unión Africana a movilizar amplia- y estratégicamente a la UNAMID, y a otorgarle capacidades para responder rápidamente. La UNAMID tendrá que realizar periódicamente patrullajes diurnos y nocturnos (lo que incluye vigilancia durante la recogida de leña y los días de mercado), emplear unidades de vigilancia bien entrenadas y equipadas, y contar con funcionarios de derechos humanos que puedan informar públicamente sobre sus hallazgos (lo que incluye expertos en violencia sexual y de género, así como en los derechos del niño).  
 
El despliegue completo de la UNAMID puede llevar muchos meses. Mientras tanto, se debe otorgar el apoyo prometido a la AMIS por la comunidad internacional. Las fuerzas de pacificación en Darfur deben reanudar inmediatamente las actividades de protección, como las patrullas de vigilancia durante la recogida de leña. Dichas patrullas pueden contribuir a evitar los abusos, pero en muchos lugares llevan m&aac

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