Inmigrantes envían más de 300 mil MDD a sus países

Los trabajadores inmigrantes enviaron más de 300 mil millones de dólares a sus familias en países en vías de desarrollo el año pasado, según un informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Este monto, que es una estimación conservadora, comprueba que los modestos envíos de dinero de los trabajadores emigrados, cuando se suman, superan con creces a la ayuda oficial para el desarrollo”, comentó el presidente adjunto del FIDA, Kevin Cleaver.

Las naciones donantes proveyeron alrededor de 104 mil millones de dólares a países en vías de desarrollo el año pasado, según la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.

Las remesas son generadas por unos 150 millones de inmigrantes, quienes típicamente envían entre 100 y 300 dólares por vez, mayormente desde países industrializados en América del Norte, Europa y Asia.

Donald F. Terry, gerente general del Fondo Multilateral de Inversiones del BID (FOMIN), observó que las remesas también sobrepasaron a la inversión extranjera directa neta en países en vías de desarrollo, que el año pasado llegó a 167 mil millones de dólares, según el Instituto de Finanzas Internacionales.

“Generar información sobre la escala de las remesas es el primer paso hacia reducir sus costos y aumentar nuestra capacidad para apalancar estos flujos para lograr un mayor impacto de desarrollo”, agregó Terry, cuya institución ha estado estudiando las remesas a América Latina y el Caribe desde el 2000.

Cleaver y Terry presentaron el estudio, Sending money home: Worldwide remittances to developing countries (Enviando dinero a casa: remesas globales a países en vías de desarrollo), y un mapa producido por el FIDA, el primero en ilustrar los flujos globales de las remesas y en destacar la proporción que llega a zonas rurales.

Según el informe, el año pasado Asia fue el principal destino para las remesas, recibiendo más de 114 mil millones de dólares. América Latina y el Caribe recibieron unos 68 mil millones de dólares, Europa Oriental unos 51 mil millones de dólares, África unos 39 mil millones de dólares y Medio Oriente unos 29 mil millones de dólares.

Tomadas individualmente, India fue la nación que más remesas recibió en el 2006, con unos 24 mil 500 millones de dólares, seguida de cerca por México con unos 24 mil 200 millones de dólares. China recibió unos 21 mil millones de dólares, Filipinas unos 14 mil 600 millones de dólares y Rusia unos 13 mil 700 millones de dólares.

De los países incluidos en el informe, 59 recibieron más de mil millones de dólares en remesas el año pasado, mientras que 45 recibieron el equivalente de más de 10 por ciento de su producto bruto interno de sus expatriados.

El estudio del FIDA, realizado en colaboración con el FOMIN, tomó datos de fuentes oficiales como gobiernos, bancos centrales y empresas de transferencias de dinero, así como estimaciones de flujos informales como los envíos de dinero en mano.

El FIDA, una agencia especializada de Naciones Unidas dedicada a combatir la pobreza y el hambre en zonas rurales de países en vías de desarrollo, puso énfasis en el hecho de que más de un tercio de las remesas llegan a familias en el campo, donde los niveles de pobreza suelen ser peores que en zonas urbanas.

“Para el FIDA lo importante es ver cómo se puede canalizar este dinero para que contribuya a la prosperidad en las zonas rurales”, comentó Cleaver. “Una de nuestras prioridades será ampliar las opciones de las personas pobres, buscando formas para reducir los costos de transacción de las remesas y para vincularlas a otros servicios financieros como el ahorro, las inversiones o el crédito”.

Si bien las remesas se destinan mayormente a cubrir gastos esenciales como alimentos, ropa y salud, entre 10 por ciento y 20 por ciento del dinero se ahorra. Sin embargo, por lo general esos recursos se atesoran en los hogares, escondidos en ollas o bajo colchones, en lugar de generar más renta en el sistema financiero, por lo cual se pierden grandes oportunidades para impulsar el desarrollo económico al nivel local.

Durante esta década el FOMIN ha alentado a bancos, cooperativas de ahorro y crédito e instituciones microfinancieras que trabajan con clientes de escasos recursos a entrar en el mercado de las remesas en América Latina y el Caribe. Como resultado de una mayor competencia, los costos de las transferencias han caído abruptamente entre las grandes ciudades de la región.

“Siempre ha sido más difícil expandir los servicios financieros más allá de las zonas urbanas. Los costos operativos son más caros, las comunicaciones más difíciles, los clientes más pobres y más esparcidos. Pero las remesas pueden ser la llave para que más cooperativas y microfinancieras ofrezcan sus servicios a clientes rurales. Este es el tipo de iniciativa que el FIDA y el FOMIN quieren impulsar”, agregó Terry.

El estudio y el mapa fueron divulgados en vísperas del Foro Internacional sobre Remesas 2007 el 18 y 19 de octubre en el centro de conferencias del BID, en Washington.

El evento congregará a instituciones financieras, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de emigrados para analizar el impacto de estos flujos en el desarrollo de las economías rurales y los lazos entre las remesas, la banca, la tecnología y las microfinanzas.

El FIDA es una institución financiera internacional dedicada a combatir la pobreza y el hambre en zonas rurales de países en vías de desarrollo. Mediante préstamos y donaciones está apoyando 191 programas de erradicación de pobreza rural por valor de 6 mil 600 millones de dólares.

El BID es la principal fuente de financiamiento multilateral para América Latina y el Caribe. Su Fondo Multilateral de Inversiones promueve el desarrollo del sector privado en la región, con énfasis en la microempresa.

 

Fuente: BID

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