Una Vacuna contra el Cáncer

Imagínese encontrar la solución a miles de muertes por cáncer en el mundo. Esta realidad, que hoy parece tan lejana, ya empezó a ponerse en práctica en un tipo de cáncer; una enfermedad que cada año cobra la vida de miles de mujeres: el cáncer cervical. Por mucho tiempo, investigaciones científicas trataron de encontrar una solución al Virus del Papiloma Humano (VPH), un tipo virus que se transmite a través del contacto genital. Cuando una persona contrae el VPH, se enfrenta a varias posibilidades. El virus, por ejemplo, puede desaparecer por sí solo, como también mantenerse activo por muchos años sin desarrollarse. Sin embargo, el riesgo de tenerlo -sin ser tratado- podría resultar fatal.

Según un reporte elaborado por la Oficina de Salud para la Minorías (OMH, por sus siglas en inglés), existen alrededor de treinta virus diferentes clasificados como Virus del Papiloma Humano. Investigadores han determinado que de todos estos tipos de virus de HPV, sólo dos de ellos ocasionan alrededor del 70 por ciento de los casos de cáncer cervical. 

Luego de dos largas décadas de estudio científico, se logró la aprobación de la vacuna Gardasil por parte de la Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés). Se trata de la primera vacuna capaz de prevenir la infección del VPH al ser administrada a niñas y mujeres de entre 9 y 26 años de edad.

A más de un año de su aprobación, aún existe mucha polémica y desinformación en torno a Gardasil. Su costo es relativamente alto y tanto algunos servicios médicos como compañías aseguradoras de salud se hallan un poco confundidas respecto a qué tipo de información brindarles a sus pacientes y usuarios, respectivamente.

En el campo ético-social, hay quienes afirman que esta vacuna podría representar un pasaporte a una vida sexual irresponsable para millones de jóvenes y adolescentes. Este mensaje es especialmente recurrente en las organizaciones comunitarias e instituciones religiosas que promueven la abstinencia como herramienta principal de protección contra las infecciones de transmisión sexual.

Pero si hay algo en lo que todos deben coincidir, es el gran logro científico que representa la invención de Gardasil. Cierto, aún falta mucho camino por recorrer. Pero piense en esta posibilidad: su hija podría evitar el riesgo de contraer cáncer cervical; la vacuna para lograrlo ya existe y esto de por sí, ya es bastante alentador.

Si usted ya pasó los 26 años de edad, no se olvide de lo más importante: la detección temprana. No deje de acudir a un examen anual de papanicolao – el examen de detección que le ha salvado la vida a millones de mujeres en el mundo entero.

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