Intolerancia o inteligencia en Virginia, el dilema estadounidense

Virginia es un laboratorio político de la sociedad estadounidense y del futuro inmediato que le espera. La creciente división en torno al tema de los inmigrantes después del 11 de septiembre se refleja como en un microcosmos en este emblemático estado de la gran nación del Norte.

Mientras en el condado de Prince Williams la Junta de Gobierno amenaza con aprobar una normatividad dirigida contra los inmigrantes indocumentados, que en la práctica será un estatuto de persecución contra la angustiada comunidad latina, en Arlington las cosas marchan por el camino completamente opuesto.

Este condado no solo cuenta con un dinámico representante de la hispanidad entre los miembros de su Junta de Gobierno, el salvadoreño-estadounidense Walter Tejada, sino que en un acto de madurez cívica lo exaltó al cargo de vicepresidente con la posibilidad de que a partir del próximo mes sea elegido para presidirla. Los resultados de dos actitudes tan opuestas saltan a la vista.

Prince Williams recibió el poco honroso título de la “capital nacional de la intolerancia”, según editorial del diario The Washington Post, ante la probable implementación de estas medidas que le traerán un notable aumento del gasto presupuestal y el inmediato aumento de la carga impositiva.

La inoperancia de la policía ante la pérdida de confianza entre un importante sector de la población y los uniformados. El consecuente aumento de la inseguridad, para no hablar de una significativa reducción del comercio en todas sus modalidades. En pocas palabras el reinado de la xenofobia, el burocratismo y la arbitrariedad.

Por su parte, el condado de Arlington ostenta una de las poblaciones más diversas y heterogéneas. Su gente proviene de más de 120 países diferentes con cerca de 100 lenguas distintas. Sus escuelas públicas ocupan el primer lugar entre todos los condados de la nación, el desempleo es inexistente y registra el mas bajo índice de crímenes desde 1960. Su sistema de transporte público combina el metro y tres sistemas de buses. Sus impuestos se han reducido en más de un 15 por ciento gracias a la brillante gestión de Tejada.

Es decir, el imperio de la eficiencia, la seguridad y la educación. No en vano Arlington acaba de ganar el premio al “crecimiento inteligente”.  Tejada también se ha distinguido por su lucha en pro de una vivienda digna para los trabajadores frente a los atropellos de los urbanizadores que a menudo arrasan comunidades enteras sin la menor sensibilidad social y con total desprecio por el ornato y el patrimonio histórico de la ciudad.

La exitosa sustitución de la grama natural por la artificial en los escenarios deportivos fue iniciativa suya e hizo posible la extensión de la temporada futbolera de las ligas menores para dicha de los amantes del deporte y del sano esparcimiento.

En caso de que Walter Tejada resulte elegido este 6 de noviembre como presidente o “Chairman” de la Junta de Gobierno de Arlington, sería el primer hispano en llegar a esta alta posición en el estado de Virginia. Esa sería la respuesta más contundente a los enemigos de nuestra gente y serviría como el mejor ejemplo a imitar tanto a nivel estatal como nacional. 

Nota relacionada: ¿Quién es Walter Tejada? Link: https://www.metrolatinousa.com/article.cfm?articleID=17167

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