Libre Comercio: ¿libre de qué? – Parte 2

Comienzos

Inglaterra defendió su creciente potencial manufacturero hasta que, producto de la Revolución Industrial, se vio en circunstancias ventajosas en comparación con las producciones de otros países.  Fue entonces que descubrió las bondades del libre comercio, el cual impulsó no sólo teóricamente sino a punta de cañón.  Otras potencias la seguirían, usualmente a medida en que sus propias industrias protegidas alcanzaban el mismo punto de ventaja relativa.  

En 1721, el primer ministro inglés Robert Walpole defendía la protección de la industria nacional, señalando que "es evidente que nada contribuye tanto a promover el bienestar como la exportación de bienes manufacturados y la importación de materias primas".  No fue hasta 1845 que Inglaterra comenzaba de hecho a promover el comercio liberado de tarifas.  Para 1932, no obstante, habiendo perdido su liderazgo en manufacturas, volvió a introducir aranceles a gran escala. (Este y otros datos que serán marcados con un asterisco vienen del economista ecuatoriano Rafael Correa, hoy presidente, citando a su vez al profesor de Cambridge, Ha-Joon Chang.)

Durante ese tiempo, EU, resintiendo su designación como productora de productos primarios, se opuso a la política “imperialista” de Inglaterra.  Alexander Hamilton, siendo en 1791 secretario del Tesoro de EU, presentó por primera vez en forma sistemática el argumento de la "industria infantil" para justificar el proteccionismo industrial de EU, política que sería revertida después de que EU hubiera asegurado una capacidad manufacturera capaz de batirse a escala mundial.

Historias similares se dan en Alemania, Francia, Suecia, Bélgica, Japón, Corea del Sur, y Taiwán. (*)

Ulysses S. Grant, general de la Unión en la guerra de secesión, y posteriormente presidente de EU, anticipó que "dentro de 200 años, cuando América [EU] haya obtenido del proteccionismo todo lo que pueda ofrecer, también adoptará el libre comercio".  No se imaginaba que su predicción requeriría sólo la mitad de ese plazo.

El economista alemán Freidrich List, influenciado en parte por Hamilton, ironizó sobre el libre comercio en 1841:

"Cualquier nación que por medio de aranceles y restricciones sobre la navegación ha elevado su poder industrial y de navegación a tal nivel de desarrollo que ninguna otra nación puede competir con ella, no puede hacer nada más sabio que retirar la escalera de su grandeza, predicar a las otras naciones los beneficios del libre comercio, declarar en tono arrepentido que hasta ese momento ha vagado en los senderos del error, y decir que ahora por la primera vez ha logrado descubrir la verdad".

Así mismo, observó que:

“Vi claramente que la libre competencia entres dos naciones altamente civilizadas puede ser de beneficio mutuo sólo en caso de que ambas estén en una posición casi igual en el grado de desarrollo industrial, y que cualquier nación que debido a la mala fortuna se encuentre atrasada en la industria, el comercio, y la navegación…debe primero de todo fortalecer sus propios poderes individuales, para poder prepararse para entrar en la libre competencia con naciones más avanzadas".

En su tiempo, List fue el economista alemán más conocido, aparte de Karl Marx, cuyas ideas no compartía. Su obra definió el futuro curso económico de Japón. 

A cañonazos

No siempre los países escogidos para la expansión de exportaciones han cooperado, estando todavía en etapa de proteccionismo nacional.  En esos casos, la persuasión ha debido tomar cauces de fuerza mayor.

Entre 1839 y 1842, Inglaterra condujo la primera Guerra del Opio contra China.  El Imperio Británico quería comercializar el opio en China, y el Imperio Qing se opuso a ello.  Resultado de la guerra fue el Tratado de Nanking, mediante el cual Inglaterra se apoderó de Hong Kong.  Aparte de ello, se abolía el monopolio chino sobre trece fábricas en el comercio extranjero en Cantón, se abrían circo puertos para que los británicos pudieran comerciar libremente, se reconocían cónsules ingleses en estas ciudades, y se estipulaba que las tarifas en estos puertos serían acordadas entre las dos partes. 

Además, los chinos se comprometían a pagar a los ingleses 21 millones de dólares para resarcir el valor del opio perdido por los últimos y de sus gastos de guerra. Este sería el primero de una serie de tratados durante el Siglo XIX entre China y las naciones europeas a los que se conoce como “Tratados Desiguales”.

Poco después del triunfo británico en China, EU enviaba al comodoro Matthew Perry para abrir las puertas de Japón. 

Esta nación mantuvo por dos siglos un sistema cerrado controlado por los señores daimyo del Shogun, y sus samurais, bajo la égida del emperador.   El comercio se realizaba sólo a través de Nagasaki, y sólo con Holanda y China.  Conflictos internos bajo presiones externas llevaron a una reorganización que abolió la propiedad feudal y comenzó la modernización del país con industrias estatales y protegidas.  En 1854, el Comodoro Perry llega a Yokohama con siete buques de guerra, sus cañones enfilados hacia la ciudad, y demanda la apertura del mercado nipón.  Ante la desigualdad de fuerzas, Japón firmó tratados con cinco naciones extranjeras. 

En la próxima: Argentina, golpes, y reacción.

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